La irrelevancia de Ciudadanos desató el hundimiento definitivo de Albert Rivera

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera (d), junto a la cabeza de lista de Cs al Congreso por Barcelona, Inés Arrimadas (2i), durante la valoración de los resultados electorales. EFE/Mariscal

Ciudadanos se ha hundido en la irrelevancia al perder en el 10N casi todo lo que tenía en la repetición de las elecciones, quedando en sexta posición e incluso por detrás de ERC cuando hace tan solo seis meses tenía en su mano 57 escaños y la llave para poder desbloquear la legislatura.

Estancados en diez diputados, el partido de Rivera, ha sido castigado duramente en las urnas hasta un punto impensable para sus dirigentes y para las propias encuestas, que cifraban la debacle en una media de 18 escaños. Tan duro ha sido el golpe que ha obligado al propio Albert Rivera a dimitir, convirtiéndole en absoluto protagonista y damnificado de la noche electoral.

Con estos resultados, Ciudadanos está obligado a abrir un proceso de reflexión, ya sin Rivera, sobre su estrategia política. De momento, tendrán que analizar qué peso ha tenido en los resultados el hecho de haber pactado casi exclusivamente con el PP y el apoyo externo de Vox, y también tendrán que ver qué consecuencias ha tenido el veto que mantuvo casi hasta el final al líder socialista, Pedro Sánchez, como el hecho de haberlo levantado para estos comicios.

Una estrategia que ha desdibujado completamente su perfil de partido de centro, como ya advirtieron algunos dirigentes destacados, entre ellos Toni Roldán o Francisco de la Torre, que acabaron dejando el partido tras abrirse una crisis sin precedentes el pasado junio por esa deriva hacia la derecha que tomó la dirección del partido.

Sin embargo y a la vista del escrutinio, parece que los sufragios que ha perdido Ciudadanos podrían haber ido a parar en buena parte a Vox, también al PP y a la abstención, uno de los miedos que tenía la formación de Rivera, ya que son conscientes de que su electorado es de los más desmovilizados y desideologizados.

En esta segunda repetición electoral, el partido naranja ha perdido más de 2,6 millones de votantes y tan solo mantiene escaños en Madrid (3), Andalucía (3), Comunidad Valenciana (2) y Cataluña (2).

De nada ha servido el giro de 180 grados que dio Rivera una vez convocados estos comicios al plantear el desbloqueo de la legislatura con un gran acuerdo a tres (PSOE, PP y Cs) si no podían gobernar solos con el Partido Popular, que era su prioridad.

Demasiado tarde para enmendar la plana, según algunos naranjas, y corregir esa "irrelevancia" que ya hace algunos meses advertían al explicar que el partido, por un lado, no era capaz de contribuir a salvar la legislatura cuando podía haberlo hecho poniendo sus condiciones y tampoco podía visibilizar un trabajo parlamentario porque la legislatura apenas ha durado seis meses.

Rivera no presentó inicialmente su dimisión en la noche electoral, pero sí lo ha hecho hoy en una comparecencia sin preguntas. Ha anunciado que deja la política.Todo tras caer desde el casi ‘sorpasso’ al PP en abril a la irrelevancia actual.

Esta posibilidad parece improbable, pero lo que sí podría ocurrir es que algún dirigente de peso de Cs diera el paso para disputarle el liderazgo.

La dimisión de Albert Rivera

Todo esto ha precipitado el fin político de Albert Rivera, al menos hasta nuevo aviso, o hasta que pase una buena temporada.

Rivera, que el 9 de julio de 2006 llegó a la Presidencia de Cs por azar, al ser elegido por orden alfabético, llegó a consolidar trece años después este proyecto de centro liberal hasta convertirlo en una pieza clave del espectro político, que ahora cae hasta la sexta posición, incluso por detrás de ERC.

Sacó su primer escaño como diputado en el Parlamento de Cataluña en las elecciones autonómicas de noviembre de 2006 y en las elecciones del 20 de diciembre de 2015 dio el paso de presentarse a sus primeras generales con un buen resultado (40 escaños).

La primera repetición de los comicios, el 26 de junio de 2016, retrocedió hasta los 32 diputados, pero consiguió ser clave para la investidura de Mariano Rajoy firmando un pacto que hicieron visibles las políticas naranjas.

En sus terceras elecciones generales, el pasado 28 de abril, el partido de Rivera no logró su objetivo de adelantar al PP, pero se quedó a algo más de 200.000 votos.

Con esa trayectoria ascendente, ningún dirigente de Ciudadanos tenía en la cabeza que este domingo podrían enfrentarse a una debacle de semejante magnitud que ni siquiera pronosticaban las encuestas más pesimistas. Pero ha ocurrido y se ha llevado a Rivera por delante.

Ahora en esta noche tan difícil para el partido naranja, el ya ex líder de Ciudadanos lo deja de manera paradójica, ya que a la misma llegó un poco sin saber muy bien por qué, como ha contado en alguna ocasión porque él no tenía en mente convertirse en político.

Una vez que dio el paso y dejó de lado su carrera como abogado en laCaixa, en Barcelona, lo que tenía claro era que quería cambiar el país "sin romperlo" y combatir los nacionalismos. Probablemente acabe en la empresa privada.

Textos de Alicia López para la Agencia EFE

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