El nuevo drama medieval de Ridley Scott es escalofriantemente actual

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Atención: este artículo contiene spoilers de El último duelo.

A sus 83 años, Ridley Scott sigue tan en forma como siempre. El laureado director de Alien, el octavo pasajero y Blade Runner estrena este año no una, sino dos películas posibles candidatas a los próximos Oscar, El último duelo y La casa Gucci. Inmerso ya en su siguiente proyecto histórico, la película sobre Napoleón Kitbag, y con la secuela de Gladiator en el horizonte, el prolífico cineasta no baja el ritmo.

La primera de sus ambiciosas propuestas para 2021, El último duelo, ya está en cines, y aunque llega precedida de un resultado en taquilla no muy alentador en Estados Unidos, merece mucho la pena sumergirse en su universo medieval, en el que Scott ha enhebrado, con la ayuda de los guionistas Matt Damon, Ben Affleck y Nicole Holofcener, un relato pasado sobre las agresiones sexuales, el consentimiento y el escarnio público que, a pesar de ambientarse en una historia real del siglo XIV, resulta escalofriantemente actual.

Jodie Comer en 'El último duelo' (Patrick Redmond. ©2021 20th Century Studios. All Rights Reserved)
Jodie Comer en 'El último duelo' (Patrick Redmond. ©2021 20th Century Studios. All Rights Reserved)

El último duelo transcurre en París en el año 1386 y recrea el considerado último duelo legal de la historia entre dos caballeros, Jean de Carrouges (Matt Damon) y Jacques Le Gris (Adam Driver), después de que la mujer del primero, Marguerite (Jodie Comer), acusara a Le Gris de violación. Ante tal acusación, la Corona decidió que ambos hombres debían librar un enfrentamiento para decidir si la mujer decía la verdad. 

La película se divide en tres actos que corresponden a la perspectiva de cada uno de estos personajes, analizando así un caso muy delicado que planteaba una situación nueva para la sociedad francesa. En otras palabras, un #MeToo muchos siglos antes de que existiera el término.

De esta manera, Scott rescata un acontecimiento real del pasado que la historia se ha empeñado en borrar. El film se basa en el libro homónimo de 2004 escrito por Eric Jager, profesor especializado en Literatura Medieval de la Universidad de California, que utilizó el caso de Marguerite de Carrouges para realizar un estudio de la política de género, la moralidad religiosa, la sexualidad y el papel de la mujer en la Edad Media; un trabajo convertido en superproducción histórica que recoge el movimiento de denuncia del acoso y la agresión sexual a raíz de las acusaciones contra el poderoso productor de Hollywood Harvey Weinstein.

A lo largo de los siglos, la historia de Marguerite fue transformada y ocultada según diversos intereses, silenciando su voz de la misma manera que las voces de muchas actrices fueron silenciadas durante años en Hollywood. El último duelo sirve como reivindicación de una historia real que demuestra lo fácil que es borrar a las mujeres de la historia para preservar el poder de las figuras históricas a su alrededor. Salvo licencias creativas, la película narra una historia real y, con ayuda de Jager, se mantiene lo más cercana posible a lo que verdaderamente ocurrió, que se detalla a continuación.

LA HISTORIA REAL

Según el relato de Marguerite, Le Gris viajó al castillo de su familia en Capomesnil, donde ella se encontraba el 18 de febrero de 1386, y la violó aprovechando la ausencia de su marido. En aquel momento, Marguerite no tenía a nadie que confirmase la historia. Jean de Carrouges se encontraba en París y los sirvientes de la familia estaban fuera con la suegra de Marguerite. Se trataba de creer o no la palabra de la mujer.

A pesar de no tener testigos, Marguerite decidió no callarse ante tal crimen y lo denunció públicamente, lo que la llevó a someterse al feroz escrutinio público de la sociedad francesa. La fuerte amistad de Le Gris y De Carrouges ya se había deteriorado por culpa de una disputa por unas tierras, y la acusación acabó convirtiéndolos definitivamente en rivales. Le Gris tenía fama de mujeriego y sabía que Marguerite estaría completamente sola aquel día, por lo que había motivo y oportunidad para violarla, de ahí que se empezara a poner en duda su versión.

Adam Driver como Jacques LeGris y Matt Damon como Jean de Carrouges en El último duelo de 20th Century Studios. Photo by Patrick Redmond. © 2021 20th Century Studios. All Rights Reserved.
Adam Driver como Jacques LeGris y Matt Damon como Jean de Carrouges en El último duelo de 20th Century Studios. Photo by Patrick Redmond. © 2021 20th Century Studios. All Rights Reserved.

A continuación, Jean presentó la acusación al conde Pierre d’Alençon (interpretado en la película por Ben Affleck), pero este tachó el testimonio de Marguerite como un sueño o una fantasía femenina. Furioso, De Carrouges viajó a París para presentar el caso al rey Carlos VI de Francia y retó a Le Gris a un duelo a muerte por el honor de su mujer, un método para resolver disputas muy poco común entre los nobles. Tras meses de investigación, la Corte aprobó el duelo, según el cual Dios decidiría quién es el campeón, y por tanto, quién decía la verdad.

Las consecuencias del duelo serían mortales en cualquier caso. Si ganaba De Carrouges, la derrota de Le Gris serviría como prueba divina de que Marguerite decía la verdad y conllevaría su muerte y el deshonor para su familia. En caso de que Le Gris matara a De Carrouges en el enfrentamiento, se decretaría que Marguerite mentía y su condena por emitir falsas acusaciones habría sido morir quemada en la estaca. Finalmente, el duelo tuvo lugar y De Carrouges resultó vencedor, acabando con la vida de Le Gris y probando así ante Dios y la Corona que su mujer decía la verdad. Sin embargo, la acusación de Marguerite la había convertido en blanco de habladurías y su vida quedaría para siempre marcada por tal acontecimiento, desatando importantes ramificaciones en la sociedad medieval francesa.

LA INFLUENCIA DEL #METOO EN LA PELÍCULA

El último duelo recoge esta historia presentando los hechos según el modelo narrativo de Rashomon de Akira Kurosawa, ofreciendo al espectador tres perspectivas de lo acontecido. El film supone el reencuentro de Matt Damon y Ben Affleck como guionistas desde que ganaran el Oscar por El indomable Will Hunting hace ya más de dos décadas. Damon se encarga de escribir la perspectiva de su personaje, De Carrouges, mientras que Affleck se ocupa del capítulo dedicado a Le Gris. Pero, ¿qué hay de Marguerite?

En el actual clima social en Hollywood, que Scott, Damon y Affleck hubieran abordado la historia de una violación a una mujer sin recurrir a la perspectiva de una mujer habría despertado críticas sin lugar a dudas. Por eso, para escribir la perspectiva de Marguerite e incorporar el punto de vista femenino, la película cuenta con Nicole Holofcener -directora entre otras de Sobran las palabras con amplia experiencia en televisión-, que aporta su voz como mujer a la historia de Marguerite. Así, los tres guionistas realizaron un excelente e intrincado trabajo narrativo que da voz a una mujer silenciada durante siglos y desafía al espectador a sacar sus propias conclusiones.

Lo mejor de El último duelo es cómo consigue encontrar ese equilibrio entre rigor histórico y mensaje actual sin caer del todo en el anacronismo. Sí, la historia favorece en última instancia la versión de Marguerite, pero en ningún momento tenemos la sensación de estar viendo una actualización forzada o inverosímil. En este sentido, se pueden sentir claramente en la película los efectos del #MeToo, reflejo de cómo desde que todo estalló en Hollywood, están cambiando las cosas y la industria está más concienciada con la falta de voz de las mujeres hasta ahora.

Matt Damon y Adam Driver en 'El último duelo' (Patrick Redmond © 2021 20th Century Studios. All Rights Reserved)
Matt Damon y Adam Driver en 'El último duelo' (Patrick Redmond © 2021 20th Century Studios. All Rights Reserved)

Cabe señalar un dato importante, y es que Ben Affleck y Matt Damon trabajaron estrechamente con Harvey Weinstein en muchas de sus películas durante los 90 y principios de los 2000, bajo su sello Miramax (El indomable Will Hunting, Dogma, Persiguiendo a Amy, El secreto de los hermanos Grimm y tantas otras), lo cual hizo que se cuestionara hasta qué punto ambos actores estaban al tanto de lo que ocurría. Además, Affleck ha vivido muy de cerca otro caso parecido, ya que su hermano, el también actor Casey Affleck, fue acusado en 2010 de acoso sexual, disputa que resolvió fuera de los juzgados. Damon, por su parte, nunca ha sido objeto de acusaciones, pero sí se vio envuelto en polémicas por declaraciones desafortunadas sobre el #MeToo, en las que decía que “no es lo mismo tocarle el culo a una mujer que la violación o abusar de un niño” (palabras por las que más adelante se disculpó).

Su trabajo como guionistas en El último duelo parece ser toda una declaración de intenciones años después de aquellas controversias. Affleck y Damon han escuchado y han aprendido, volcando su experiencia con el #MeToo en una historia que lo apoya y lo reafirma. Es decir, en esta película, los hombres (Scott, Damon y Affleck) ceden el micrófono a las mujeres (Holofcener y Comer) para que construyan con su propia voz el punto de vista femenino, en lugar de hacerlo ellos. Todo bajo la batuta de un director nada ajeno a construir personajes femeninos empoderados, a quien nunca le ha temblado el pulso a la hora de subrayar el rol femenino en el cine con películas como Alien o Thelma y Louise.

Pero sin duda, lo más importante es cómo la historia de Marguerite cobra vida gracias a la pluma de Holofcener y la interpretación a flor de piel de Jodie Comer, una actriz polifacética y en alza después de su laureada interpretación como la asesina Villanelle en la serie Killing Eve y su éxito en cines con Free Guy, que realiza aquí unos de sus mejores trabajos hasta la fecha. Comer encarna a la protagonista con vulnerabilidad, garra y humanidad a la vez que personifica de forma magistral los dilemas e implicaciones sociales que plantea su historia, haciéndonos pensar y sentir desde su punto de vista. Su lucha interna es tan emocionante como el brutal duelo que orquesta Scott. Suena como posible candidata al Oscar, y con razón.

Por todo esto, El último duelo se acaba erigiendo como un trabajo impecable en todos los sentidos, sobria, algo difícil al principio y con alguna escena que puede resultar dura de ver, pero en definitiva poderosa y trascendental. A sus 83 años, Ridley Scott no solo sigue siendo perfectamente capaz de realizar obras espectaculares y épicas, sino que además demuestra estar en sintonía con los últimos avances sociales y el panorama actual en Hollywood. Al construir y deconstruir la historia de Marguerite, nos recuerda la importancia de escuchar y creer a las mujeres, reflejando elegantemente los cambios acontecidos en los últimos cuatro años con una historia ambientada en el siglo XIX que parece directamente sacada de nuestros titulares.

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Fuentes: Smithsonian Magazine, TIME, RadioTimes

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