El tratamiento de don Juan Carlos tras su operación de cáncer de piel

Hace tres semanas, don Juan Carlos sorprendió al acudir a la plaza de toros de Las Ventas con un llamativo hematoma en el ojo izquierdo. Pero no fue hasta hace unos días cuando supimos que aquel gran moratón se debía a la extirpación preventiva de un carcinoma basocelular, un tipo de cáncer de piel que no supone peligro, según cuentan distintos especialistas.

Don Juan Carlos y su llamativo hematoma junto al ojo izquierdo (GTres).

Desde Zarzuela se asegura ahora que el rey emérito que está curado, aunque no se descarta de una nueva intervención. Todo depende de la evolución celular, aunque también influye el análisis del tumor en función de su extensión, profundidad y localización. Aun así, el padre de Felipe VI tiene que seguir al pie de la letra varias pautas.

De primeras, don Juan Carlos tendrá que aplicarse protección solar cada dos horas cada vez que se encuentra al aire libre. Además, deberá emplear gafas de sol y sombrero para evitar una sobreexposición de su piel a los rayos UVA. Por otro lado, deberá a ir a revisiones periódicas, cada tres o seis meses.

Este problema cutáneo se suma a los otros achaques que padece el rey emérito a sus 81 años, edad que alcanzó el pasado 5 de mayo. Hace un año que volvió a pasar por quirófano para ponerse una prótesis en su rodilla y solventar así sus problemas de movilidad tras varios años con muletas y bastón.

Don Juan Carlos arrastra problemas de movilidad desde hace años (Gtres).

Sus dificultades para andar comenzaron en 1991, cuando don Juan Carlos sufrió una rotura de meseta tibia mientras esquiaba. Aunque en 2011, se sometió a otras dos intervenciones para suturar su lesión en el tendón de Aquiles del que izquierdo, la situación del padre de Felipe VI se agravó en 2012, cuando se fracturó la cadera estando en la famosa cacería de Botsuana con Corinna.

No son las únicas operaciones del rey emérito, al margen de la de apendicitis cuando era pequeño. Recordemos que en 1981 tuvo que ser intervenido por heridas en tórax, muslo, antebrazo, manos y nariz tras romper una puerta de cristal durante un partido de squash en La Zarzuela con el tenista Manolo Santana. Cuatro años después, sufrió una fisura en la pelvis provocado por una caída con los esquíes.

Ya en 1991 le operaron de varices, mientras que en 2011 le extirparon un tumor benigno en el pulmón derecho. Y por si no tuviera suficiente, en 2013 tuvo que pasar tres veces por quirófano: para corregir una hernia discal, intervención en la cadera izquierda por una infección en la zona de la prótesis y, por último, reemplazo de esa prótesis provisional por la definitiva.