El timador de Tinder habla al mundo dejando una contradicción que huele a chamusquina

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Simon Leviev o Simon Hayut, más conocido a estas alturas como ‘El timador de Tinder, ha hablado. Y según sus palabras, solo siente pena por él mismo y lo que está viviendo a raíz del éxito del documental de Netflix.

El protagonista del documental que arrasa en la plataforma, donde tres mujeres lo acusan de estafarles unos 500.000 dólares haciéndoles creer que era el hijo de un empresario millonario de diamantes, dio una entrevista a un programa estadounidense negando las acusaciones que se describen en la película. Sin embargo, si comparamos la entrevista con sus últimos movimientos comerciales, su intento de exoneración recuerdan al caso de Joe Exotic y los intentos por exprimir sus 15 minutos de fama.

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Simon Leviev concedió una entrevista a Inside Edition asegurando que “no es el monstruo que todos han creado” mientras señala que las tres mujeres que aparecen en el documental “no fueron estafadas ni amenazadas”. Asegura que no es el hijo de un mogol de los diamantes y que nunca se presentó como tal. Una declaración que despierta sospechas entre los espectadores del documental, donde vimos y oímos los audios que él supuestamente enviaba a las mujeres, hablando de los negocios que iba cerrando por el mundo y los peligrosos enemigos que le acechaban, derivando en su necesidad de efectivo para salir con vida cada vez que lo encontraban. Una de las pruebas más convincentes era el vídeo que, segun el documental, envió a todas por igual, detallando un ataque físico desde una ambulancia, haciéndolas temer por su vida y pidiéndoles ayuda económica.

“¿Si me siento mal por algo que no hice? No. Me siento mal por lo que me está pasando a mí. Quiero limpiar mi nombre. Quiero decirle al mundo que esto no es verdad” sentencia mientras confiesa que vive de las inversiones que hizo en bitcoins en 2011.

A su lado aparece su novia, la modelo israelí Kate Konlin, quien asegura no poder creer que la gente se invente “cosas tan falsas” en referencia a las acusaciones, mientras añade que Simon no le habría pedido dinero.

No soy un fraude ni falso. La gente no me conoce así que no puede juzgarme” concluyó el joven de 31 años.

Sin embargo, es inevitable que algo nos huela a chamusquina. El documental cuenta con el testimonio de tres mujeres que aportan mensajes, fotos, vídeos y audios, además de incluir la investigación periodística del periódico noruego VG que destapó la historia en 2019. Es más, el propio programa detalla en la presentación de la entrevista que las autoridades estiman que Simon Leviev podría haber estafado hasta $10 millones a diferentes mujeres por todo el mundo, mientras el israelí omite que fue sentenciado a tres años de prisión en Finlandia en 2015 por precisamente estafar a varias mujeres. En aquella ocasión, al ser arrestado, lo encontraron con dos pasaportes falsos, tres licencias de conducir falsas y cinco tarjetas de crédito American Express, también falsas (vía Mtvuutiset, 2016).

Pero, sobre todo, existe una frase que provoca cortocircuito cuando la comparamos con la otra cara de la moneda que pocos conocen. En la entrevista vemos cómo Leviev intenta exonerarse de toda culpa, desmintiendo las historias de las mujeres mientras hace referencia a lo que él está viviendo a raíz del éxito del documental. Dice no sentir pena por algo que “no hizo” pero sí por “lo que me está pasando a mí”. Sin embargo, gracias al furor del documental estaría abriéndose camino para aprovechar sus quince minutos de fama.

Y es que Leviev estaría buscando su lugar como nueva celebrity en Hollywood.

El timador de Tinder habría sido visto por más de 50 millones de personas, provocando un efecto dominó con dos vertientes diferentes. Por un lado, el documental resulta tan convincente que aplicaciones de citas como Tinder, Match, OkCupid, Plenty of Fish y Hinge le negaron el beneficio de la duda, prohibiéndole el acceso a sus servicios. Además, su perfil de Instagram ha sido eliminado por completo, aunque yo misma comprobé que estaba activo y público cuando se estrenó el documental el pasado 2 de febrero. Pero un día después había sido activado como perfil privado. Por supuesto, con semejante éxito, han aparecido decenas de perfiles falsos.

Y por otro lado, tenemos el camino que estaría tomando Simon Leviev. Según ETonline, el joven habría firmado con la manager de Hollywood Gina Rodriguez of Gitoni Inc. “con la esperanza de buscar una carrera en la industria del entretenimiento”. El medio informa que Leviev estaría buscando oportunidades para colaborar en “podcasts, presentar un programa de citas y/o escribir un libro”.

Pero eso no es todo. Leviev también estaría aprovechando su momento de fama a través de un perfil en Cameo, una aplicación la utilizan famosos, estrellas y celebrities para vender mensajes y vídeos personalizados a fans. Como pueden ser felicitaciones de cumpleaños, aniversarios, graduaciones, etc. Y cobran por ello.

Perfil de Simon Leviev en Cameo
Perfil de Simon Leviev en Cameo

Y Simon Leviev está cobrando entre $300 por mensajes personalizados y $1.400 para negocios. A la hora de escribir este artículo suma unos 411 fans con 30 opiniones de “compradores” satisfechos.

Además, irónicamente, ahí mismo se hace llamar 'The Tinder Swindler': el título del documental en inglés. Es decir, 'El timador de Tinder'. ¿Quiere limpiar su nombre entonces? ¿Confundidos? Yo también.

Mientras tanto, lo paradójico de todo esto es que sus tres supuestas víctimas siguen pagando los créditos y deudas creadas por supuestamente prestarle dinero. Que, según explican en el documental con audios y detalles, él les pidió para ayudarle a seguir con vida con la promesa de devolverlo. Dos de ellas eran sus novias, a quienes habría convencido de su estilo de vida millonario viajando en jets privados, cenando en restaurantes de lujo, vistiendo con ropa de marca, etc. Pues resulta que las tres han creado una campaña en GoFundMe pidiendo ayuda para salir adelante de sus deudas.

Su meta es alcanzar los 800.000 dólares, pero apenas han recaudado una cuarta parte.

El timador de Tinder
Las tres supuestas víctimas de El timador de Tinder: Cecilie Fjellhoy, Ayleen Charlotte y Pernilla Sjöholm el 3 de diciembre de 2021 en Black Book, Soho, Londres. (Joshua Wilks/Netflix)

Leviev, cuyo nombre real es Shimon Yehuda Hayut, fue arrestado en 2019 por la Interpol por usar un pasaporte falso. Fue sentenciado a 15 meses de prisión pero liberado cinco meses más tarde a raíz de la pandemia de coronavirus. Según el tabloide The Mirror, estuvo un tiempo ofreciendo servicios como consejero para negocios a través de un sitio web, mientras The Times of Israel lo acusó de pretender ser un trabajador médico para recibir la vacuna de Covid-19 antes de tiempo. A su vez, según el mismo medio, Hayut es buscado por fraude en Noruega, Suecia y Reino Unido.

Antes mencionaba Tiger King y la similitud con el efecto social que estamos viviendo. En 2020 fuimos testigos del éxito de Netflix centrado en un personaje extravagante, acusado y sentenciado por planificar el asesinato a sueldo de su enemiga. Fue un fenómeno que convirtió a su protagonista convicto en estrella mediática desde prisión, haciendo campaña para lograr el perdón presidencial mientras recibía miles de cartas de fans y Hollywood se apresuraba a exprimir la historia dando luz verde a series y películas. Es más, una de ellas la iba a protagonizar Nicolas Cage. Pero como todo fenómeno social, el furor pasó de moda. Joe Exotic sigue en prisión, no obtuvo el perdón esperado y los proyectos se cancelaron o han desaparecido del radar. Es más, la segunda temporada grabada con entrevistas suyas desde prisión no tuvo la misma repercusión, pasando más bien desapercibida.

No me extrañaría que lo de Simon Leviev vaya por el mismo camino con un fenómeno que provoca curiosidad por los extremos de la historia, pero desaparezca cuando el éxito sea reemplazado con otro estreno de la plataforma. Él mantiene su inocencia pero las autoridades, como menciona Inside Edition, sospechan lo contrario. No ha sido acusado oficialmente por los supuestos fraudes que plasma el documental, pero sí cumplió condena por otros similares en el pasado. Por eso sus esfuerzos por dar qué hablar desmintiendo la historia y su aparente intento por saltar a Hollywood huelen más a sed de fama que exoneración alguna.

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