El sueño de los coches voladores hecho realidad: la nave Black Fly

Este monoplaza volador, de despegue vertical, con aspecto de nave de Star Wars y pionero en el mundo de los vehículos voladores, promete acercarnos al cielo. Se llama Black Fly y está diseñado para volar hasta 65 kilómetros a una velocidad máxima de 115 km/h con un ocupante en su interior. Es completamente eléctrico y su batería se carga en treinta minutos. También se puede transportar por carretera en un remolque.

Sus “alas” aguantan ocho rotores alimentados por baterías que conforman un sistema de triple redundancia, lo que le permite seguir en el aire si falla algún rotor o batería. Es capaz incluso de planear y posarse con suavidad en terreno blando o en agua en modo de bajo consumo gracias las alas en forma inclinada que le confieren estabilidad.

En la página web, los fabricantes destacan que es un vehículo ecológico pues es completamente eléctrico, se carga con energía solar, apenas consume y emite poco ruido. Algunas cifras que llaman la atención son los 245 vatios que consume por milla (1.609m), o los 72 decibelios de ruido que emite, muy por debajo de muchas motos y automóviles.

En cuanto a su manejo, el Black Fly no es autónomo, es decir, hay que pilotarlo pero ni se requiere licencia ni experiencia previa a los mandos de vehículos voladores. Cuenta asimismo con varios sistemas automáticos para mayor seguridad. Uno muy importante es el de despegue y aterrizaje automáticos, También puede calcular cuánta energía le queda y regresar al origen por sí mismo; si se programa adecuadamente, va a evitar volar por zonas aéreas restringidas.

De momento es un prototipo pero la empresa canadiense que lo ha creado pretende sacarlo al mercado al mismo precio que un coche estándar. Si consigue las licencias necesarias, pronto veremos coches voladores tal y como se lo imaginaban los productores de Star Wars.