El senador republicano que podría ser una 'piedrita en el zapato' para la presidencia de Joe Biden

Jesús Del Toro
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En 2010, el senador republicano Mitch McConnell dijo, en alusión al objetivo de su bancada y en general de su partido, que lo importante era que “el presidente Obama sea presidente de un solo periodo”. McConnell era entonces líder de la minoría republicana en el Senado pero en 2015, luego de que su partido obtuvo la mayoría de los escaños en esa cámara, se convirtió en el líder senatorial. Desde entonces ha ejercido un poder mayúsculo al controlar y frenar legislación y designaciones que pasan por el Senado.

Y aunque los republicanos no pudieron evitar que Barack Obama se reeligiera en 2012, desde 2015 McConnell ciertamente frenó de modo importante la actividad del presidente, al negar o regatear fuertemente los votos republicanos en el Senado.

El senador por Kentucky Mitch McConnell, líder de la mayoría republicana en el Senado. (AP Photo/Timothy D. Easley)
El senador por Kentucky Mitch McConnell, líder de la mayoría republicana en el Senado. (AP Photo/Timothy D. Easley)

McConnell ha sido líder del Senado durante todo el periodo de Trump y se ha mantenido como una fuerza de mayúscula influencia en la política estadounidense. En las pasadas elecciones del 3 de noviembre logró retener su escaño en Kentucky con relativa facilidad ante una dinámica oposición demócrata.

Y aunque aún quedan incertidumbres sobre qué partido logrará el control del Senado –dos elecciones de segunda vuelta al Senado en Georgia el 5 de enero de 2021 serán decisivas en ello– si los republicanos mantienen la mayoría McConnell seguirá siendo una potencia política una vez que Joe Biden ocupe la Casa Blanca en enero de 2021.

Analistas ya mencionan que McConnell podría presumiblemente repetir en una presidencia de Biden la estrategia de bloqueo legislativo que realizó contra Obama, con el notorio freno a la nominación de Merrick Garland a la Corte Suprema como un punzante ejemplo, aunque con muchos otros casos en materia de legislación y ratificaciones de cargos ejecutivos y judiciales.

Y dado que para aprobar legislación se requiere el aval de ambas cámaras, si McConnell alza su muro contra Biden podría afectar la conducción del país, en especial en decisiones de enorme importancia como el urgente segundo paquete de alivio económico ante el covid-19 que lleva estancado meses.

Ciertamente, McConnell ha logrado mantener tal influencia gracias a la mayoría republicana en el Senado y al control que tiene sobre ella. Y si su partido logra retener esa mayoría, podría ser un obstáculo formidable para la presidencia de Biden.

Por ejemplo, se comenta en Axios, un Senado controlado por McConnell podría tener varios posibles efectos en la presidencia de Biden, que irían desde intentos de bloqueo legislativo hasta contener que el posible nuevo gobierno se aparte del Centro y se incline hacia la izquierda.

Por ejemplo, McConnell y una mayoría republicana en el Senado podrían presionar para que se opte por nominar a figuras moderadas a puestos de gabinete, en lugar de figuras de corte más progresista, por ejemplo la senadora demócrata Elizabeth Warren, de quien se especula podría ser Secretaria del Tesoro en un gobierno de Biden.

Figuras que son controversiales para la derecha, como la exasesora de Seguridad Nacional de Obama, Susan Rice, también podrían enfrentar el rechazo de McConnell y su bancada de ser nominada a un puesto en el ejecutivo.

Y dada la enorme urgencia de aprobar paquetes de alivio financiero y otras medidas para atender la crisis del covid-19 y propiciar una recuperación económica, los votos de McConnell en esa negociación podrían resultar especialmente costosos.

El líder senatorial Mitch McConnell y el entonces vicepresidente Joe Biden en el Capitolio de Washington DC. (AP Photo/Zach Gibson)
El líder senatorial Mitch McConnell y el entonces vicepresidente Joe Biden en el Capitolio de Washington DC. (AP Photo/Zach Gibson)

Todo ello está, con todo, envuelto en la incertidumbre pues la mayoría del Senado aún no se ha definido, aunque se apunta a que el control de la cámara alta se definirá en las segundas vueltas de Georgia.

En ese último caso, el enorme avance que los demócratas han registrado en Georgia, con Biden arriba por estrecho margen hasta el momento, en un estado que ha sido por largo tiempo intensamente republicano, sugiere que McConnell no tiene aún garantizada la mayoría.

Para un Biden presidente, tener ambas cámaras del Congreso de mayoría demócrata sería de monumental importancia para lograr avanzar su agenda, y en paralelo los republicanos buscarán mantener su control del Senado para poner un balance a una presidencia demócrata. Por ello, en esas segundas vueltas ambos partidos se lanzarán a fondo para tratar de hacerse de esos escaños.

Pero mucho antes que eso, McConnell podría tener un papel clave en el actual proceso de transición. Él ha dicho este mismo viernes, de acuerdo a The Hill, que “todo voto legal” debe ser contado y todos los lados “deben observar el proceso”. Algunos interpretaron ello como un intento de mitigar el frenesí de Trump, que clamó fraude sin pruebas y se niega a reconocer la victoria de Biden.

Si esa fuera la actitud de McConnell (y su concepto de “voto legal” no es el de Trump), él podría propiciar una transición menos tensa en la Casa Blanca y fortalecer su posición institucional de cara al futuro, tanto en el periodo de “lame duck” que va de aquí al inicio del nuevo periodo presidencial, como en el 20 de enero, y hacia el futuro. Lo que McConnell pueda hacer en esa transición ante un Trump que rechaza reconocer la derrota podría ser significativo para la institucionalidad del país.

En todo caso, para el presidente electo Biden y una vez que asuma el poder, el líder del Senado McConnell seguramente será un formidable oponente político, una figura con la que tendrá que negociar.

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