El secreto de la arquitectura balinesa para controlar las enfermedades

Mariángela Velásquez
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No es fortuito que los millonarios hayan adoptado los diseños balineses como el sello del placer, la salud y la comodidad.

Camas techadas en el medio de patios exuberantes, duchas al aire libre, habitaciones sin ventanas que miran hacia un volcán activo o hacia un mar de azules infinitos.

Pero más allá de los hoteles de lujo que han convertido a Bali en uno de los principales destinos turísticos del mundo, unos 4,3 millones de balineses han aprendido a vivir en armonía con la naturaleza en esta isla tropical de apenas 5,780 km2, ubicada en el archipiélago de Indonesia.

Más sorprendente aún es que con algo más de 6,3 millones de visitantes internacionales anuales, Bali no se convirtió en un epicentro de COVID-19, como ocurrió con las populares Madrid y Nueva York.

La publicación asiática The Diplomat dijo que Bali tiene una de las menores tasas de mortalidad por coronavirus en Indonesia aunque también indicó que es uno de los lugares con menor porcentaje de prueba de detección del virus.

El 8 de julio de 2020, Indonesia tenía 68.079 casos confirmados, con 3.359 muertos y 31.585 pacientes recuperados. Mientras que Bali sumaba 1.940 casos positivos, con 1.034 personas curadas y un total de 25 muertos.

INDONESIA - 2019/05/23: The Tenganan Village in East Bali, Indonesia, retains much of its traditional layout and architecture with houses built on both sides of the open space in the center. (Photo by Wolfgang Kaehler/LightRocket via Getty Images)
La aldea Tenganan, en el este de Bali, mantenía gran parte de su organización social y su arquitectura tradicional en la imagen captada en mayo de 2019. (Photo by Wolfgang Kaehler/LightRocket via Getty Images)

Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos iniciaron una investigación sobre lo que han llamado la "misteriosa inmunidad balinesa".

El doctor en Salud Pública Pande Jauraga advirtió que es muy pronto para cantar victoria. Pero reconoció que es posible que el clima húmedo y caluroso, la inexistencia del trasporte colectivo, la arquitectura específica de los hoteles y las villas privadas, la existencia de viviendas tradicionales y que no exista una cultura de abrazo y el beso ha ayudado a que Bali mantenga a raya sus contagios.

El presidente indonesio Joko “Jokowi” Widodo felicitó en mayo al gobierno regional de Bali y atribuyó el éxito a los esfuerzos de contención en las 1.493 aldeas tradicionales.