El peligro que acecha a los jóvenes de 12 y 17 años (y cómo puedes protegerles)

Aunque crezcan hay que estar pendiente de ellos y ponerles límites

Si se pasa el día absorto y siente la necesidad de estar conectado 24h. puede esconder trastornos afectivos y/o de ansiedad, síntomas obsesivos compulsivos y trastorno por déficit de atención e hiperactividad. ¡No le ignores! (Foto: Getty)

Las llamadas “adicciones comportamentales” son una serie de trastornos mentales vinculados a actividades humanas, a menudo placenteras, y que no están relacionadas con la ingesta de sustancias químicas.

El que padece una adicción de este tipo -juego patológico, compras compulsivas, adicción a Internet, a las pantallas de dispositivos…- tiene una vulnerabilidad individual y sufre patología dual (coexistencia de un trastorno adictivo y otro trastorno mental), siendo lo más frecuente otra afectación psicopatológica como trastornos afectivos y/o de ansiedad, síntomas obsesivos compulsivos y trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

Las adicciones asociadas a la necesidad de estar conectados a Internet incluyen todas sus modalidades, desde juegos en línea, pornoadicción hasta redes sociales.

Pero, “una cosa es el mal uso de las redes y otra la adicción”, afirma el Dr. Enrique Echeburúa, catedrático de Psicología Clínica de la Universidad del País Vasco (España), a la vez que añade que hay adicción cuando el uso de las redes sociales supone una pérdida de control, una absorción a nivel mental y hay una interferencia grave en la vida cotidiana (a nivel escolar, familiar o social) de la persona afectada. “Más que el número de horas conectado a la red, lo determinante es el grado de interferencia en la vida cotidiana”, continúa.

Los castigos y broncas constantes enrarecen el ambiente, intenta poner en práctica la comunicación no violenta. ¡Pide ayuda! (Foto: Getty)

Según este especialista, “el abuso de las redes sociales virtuales puede facilitar el aislamiento, el bajo rendimiento, el desinterés por otros temas, los trastornos de conducta y el quebranto económico (los videojuegos), así como el sedentarismo y la obesidad”.

Estas personas buscan, tal y como apunta el doctor, “ser visibles ante los demás, reafirmar la identidad ante el grupo. La persona muestra un ansia por las redes sociales y se produce un flujo de transrealidad que recuerda a la experiencia de las drogas”.

“Existe también un riesgo a crear una identidad ficticia, potenciada por un factor de autoengaño. Se facilita la confusión entre lo íntimo, lo privado y lo público y se fomentan conductas histriónicas y narcisistas, cuando no deformadoras de la realidad”, afirma.

Las principales señales de alarma que denotan la conversión de una “afición” en una adicción son:

  1. Privarse de sueño (<5 horas) para estar conectado a la red, a la que se dedica unos tiempos de conexión anormalmente altos.
  2. Descuidar otras actividades importantes, como el contacto con la familia, las relaciones sociales, el estudio o el cuidado de la salud.
  3. Recibir quejas en relación con el uso de la red de alguien cercano, como los padres o los hermanos.
  4. Pensar en la red constantemente, incluso cuando no se está conectado a ella y sentirse irritado excesivamente cuando la conexión falla o resulta muy lenta.
  5. Intentar limitar el tiempo de conexión, pero sin conseguirlo, y perder la noción del tiempo.
  6. Mentir sobre el tiempo real que se está conectado.
  7. Aislarse socialmente, mostrarse irritable y bajar el rendimiento en los estudios.
  8. Sentir una euforia y activación anómalas cuando se está delante del ordenador.

Educación y tratamiento

Los especialistas -reunidos en el I Congreso Mundial de la World Association of Dual Disorders (WADD) y el V Congreso Internacional de la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD) celebrado en Madrid del 23 al 26 de marzo- recomiendan que en el ámbito de la infancia:

  • Los adultos elaboren junto con los niños un horario en los que clasificar las distintas tareas a realizar.
  •  Limitar el tiempo de conexión (unas 1,5 horas diarias, con excepciones los fines de semana).
  • Revisar los contenidos, lo que resulta más sencillo cuando se ubican los ordenadores en lugares comunes como el salón de la casa, por ejemplo.

En Europa ya se han creado centros para tratar este tipo de adicciones y cada vez es mayor la conciencia social y política desde la perspectiva de un problema de salud, apunta el Dr. Ignacio Basurte, de la SEPD.

En el ámbito de las adicciones a sustancias (tabaquismo, alcoholismo, dependencia a opiáceos, etc.) la meta terapéutica utilizada suele ser la abstinencia total respecto a la sustancia.

Sin embargo, en el tratamiento de las adicciones comportamentales resulta implanteable, con la excepción del juego patológico. Se trata de conductas descontroladas, pero que resultan necesarias en la vida cotidiana, como ocurre en el caso de conectarse a Internet, de hablar por el móvil, etc. El objetivo terapéutico debe centrarse, por tanto, en el reaprendizaje del control de la conducta”, dice el Dr. Echeburúa.

Es importante compartir tiempo de calidad con ellos y enseñarles a manejar las nuevas tecnologías ‘con cabeza’. (Foto: Getty)

A este respecto, según este experto, “a medida que avanza el tratamiento, el control de estímulos tiende a hacerse menos estricto, pero la persona debe seguir unas reglas de conducta determinadas. Más a largo plazo, conviene solucionar los problemas específicos (ansiedad, depresión, problemas de pareja, etc.) e introducir cambios en el estilo de vida, de modo que la persona sea capaz de obtener otras fuentes de gratificación alternativas al mundo virtual”.

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