El peligro de usar (y ponerse en casa) pestañas postizas, el mayor enemigo del ojo

Mareos, náuseas y orzuelos son algunas de las consecuencias de este ritual de belleza cada vez más común que puede llegar a derivar en infecciones, asma y rinoconjuntivitis

El número de casos de dermatitis por contacto ha aumentado por la utilización errónea de cosméticos que contienen acrilatos. (Foto: Getty)

Igual que pasó con las uñas permanentes y otros beauty hits como el arte dental, la nueva obsesión por salir bien en los selfies y lucir a todas horas unas pestañas de anuncio nos ha llevado a normalizar el uso de los postizos y las extensiones de pestañas.

Probablemente la apertura de salones especializados en estos retoques y la comercialización de kits domésticos para su mantenimiento ha fomentado su consumo pero, ¿de verdad necesitas ponerte unas pestañas postizas para hacer una videollamada con tus amigos, salir a pasear al perro o bajar a hacer los recados?

“Se ha detectado un aumento de enfermedades como la dermatitis de contacto causada por nuevos hábitos puramente estéticos”, explica Tatiana Sanz, miembro del Grupo Español de Investigación en Dermatitis de Contacto y Alergia Cutánea de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

El problema no se encuentra en la composición de la pestaña postiza en sí, sino en el pegamento para fijarlas a la piel. Así lo explica Juan García Gavín,  también de la AEDV, quien avisa de que: "Contiene acrilatos, sustancias químicas que permiten generar adhesión y pueden dar problemas de dermatitis alérgica de contacto".

El dermatólogo aclara que el peligro está en los "kits domésticos" que se adquieren por internet, pues el riesgo de contacto con la sustancia acrílica en crudo es mucho mayor. Además, estos productos proceden del extranjero, donde pueden cumplir la normativa de su país pero no la de España.

Los dermatólogos advierten que las sustancias que generan la reacción se puede trasladar a través del aire o las manos. (Foto: Getty)

“El mal uso de cosméticos que contienen acrilatos, junto con la percepción de que no hay repercusión para la salud, está incrementando los casos de dermatitis por contacto en profesionales y también en usuarios no formados. Por eso, consideramos relevante formar, informar y regular el uso de estos productos como, por ejemplo, se ha hecho anteriormente con las tiazolinonas, conservantes con amplia difusión en cosméticos habituales como toallitas limpiadoras, cremas o productos de higiene y limpieza”, apunta Sanz.

¿Qué son los acrilatos? 

Son sales y esteres procedentes del ácido acrílico, un compuesto químico producido a partir del propileno (subproducto gaseoso de la refinación del petróleo) que, en estado puro, se presenta como un líquido corrosivo, incoloro y de olor penetrante.

Sin embargo, según nos explica Nayra Merino, dermatóloga del grupo hospitalario Quirón en Tenerife: “Los acrilatos son excelentes materiales que hay que saber utilizar y reservar para un fin justificado”.

El problema se presenta cuando esta sustancia no está bien dosificada ni formulada, lo que ocurre muy a menudo en los kits estéticos de uso en casa (pestañas, postizas, extensiones, uñas permanentes…..).

Posibles reacciones

Enrojecimiento, descamación, hinchazón, edemas o color violáceo son solo algunos de los síntomas que algunos aparecen en la piel, otros se manifiestan como dolores de cabeza, mareos o náuseas.

No obstante, aunque lo más común son los escozores o la inflamación, un mal de uso de las pestañas postizas puede incluso problemas de visión.

“Noté que me picaba mucho el párpado, y al día siguiente me desperté que casi no podía ni abrir el ojo, pero pensé que era simplemente un orzuelo y no dejé pasar el tiempo”, explica una usuaria en La Vanguardia que al final tuvo que retirarse las extensiones por prescripción médica e incluso dejar de utilizar maquillaje en esa zona por el momento.

“Es que incluso había días en que me mareaba y sentía náuseas, y, aunque no podía imaginarlo teniendo en cuenta que hacía ya meses que las llevaba, por lo visto todo tiene relación con la reacción que me provocaron las extensiones de pestañas”, recuerda la afectada.

Aunque lo más inquietante, apuntan los expertos, es que la reacción a los acrilatos puede provocar la dermatitis en zonas alejadas de donde se produjo su aplicación, lo que dificulta, al menos inicialmente, que el afectado lo relacione con el tratamiento de belleza.

Es decir, no siempre existe una relación directa entre la localización sobre la que se ha producido el contacto y el lugar donde ha surgido la reacción alérgica. “Esto ocurre porque las sustancias que generan reacción pueden migrar, a través de las manos o vía aerotransportada, a otras localizaciones que el paciente no identifica, ya que no es la misma que el área donde se ha aplicado el producto”, aclara Merino.

Por otro lado, desde la AEDV advierten de que “el mayor peligro de los acrilatos es que tienen una reacción cruzada entre ellos, ya que una sensibilización puntual a un alérgeno concreto puede asociarse a otros acrilatos y repercutir en la vida futura del paciente”.

Por ejemplo, la sensibilización al pegamento de las pestañas postizas puede provocar alergias a otros productos como los pegamentos quirúrgicos, los adhesivos médicos o los cementos utilizados en odontología y traumatología.

Los más propensos a estas complicaciones, concluyen los especialistas, son las personas que ya presentan otro tipo de reacciones alérgicas adversas a ciertos animales, al polen o plantas, o a frutos secos o mariscos. 

Si quieres asegurarte de que todo saldrá bien, ponte en manos de los especialistas y pide que te expliquen al detalle todo el proceso. (Foto: Getty)

Cómo evitar riesgos

  • Tener precaución y hacer un uso adecuado de ellas.

  • Leer detenidamente los ingredientes de aquellos cosméticos que utilizamos, tanto de higiene como estéticos o de tratamiento.

  • Adquirirlos los kits en salones especializados. Recuerda, “lo barato suele salir caro a la larga”, por lo que no deberías fiarte de los kits domésticos que podemos comprar en Internet.

  • Acudir a estos centros para someternos a estos rituales de belleza y exigir que nos informen de lo que nos van a “poner”. 

  • Y siempre solicitar la factura oficial en la que se refleje el precio de la técnica aplicada y los servicios prestados. También es importante conocer nuestros derechos como consumidores y uno de ellos fundamental en estos casos, es presentar una reclamación a través de las “hojas de reclamación oficiales” que deben facilitarnos en todos los centros sin excepción y que consta de tres hojas: Una para el establecimiento, otra para la Administración y otra para nosotros.

  • Si tienes dudas descárgate la App Think Dirty, capaz de leer todos los ingredientes del INCI (Nomenclatura internacional de ingredientes cosméticos) y desenmascarar aquellos que puedan resultar dañinos

Por otra parte y con la intención de prevenir estas alergias, la la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha publicado un “decálogo de buenas prácticas” para concienciarnos sobre la necesidad de usar productos cosméticos de manera adecuada para evitar posibles riesgos derivados de su mala utilización.

¿Eres asidua a estos tratamientos? ¿Conoces los riesgos de estos nuevos hábitos estéticos? ¿Crees que debería limitarse su su uso solo a profesionales debidamente titulados y autorizados?

Más historias que pueden interesarte:

Los peligros del arte dental que luce Rosalía

Por qué no deberías sucumbir a la fiebre del nail art (entre otros beauty-hits)

Cuanto tu cosmético preferido o el protector solar te deja sin pelo