La joya de culto más incomprendida de la animación moderna

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Cuando hablamos de cine de animación, concretamente del que nos llega desde Hollywood, no cabe duda que desde hace décadas, Disney está en lo más alto de la pirámide. Pero si hay un estudio que ha sido capaz de plantarle cara y amenazar su reinado en varias ocasiones, ese ha sido DreamWorks.

La compañía creada en los 90 por Steven Spielberg, Jeffrey Katzenberg y David Geffen ha generado grandes franquicias de éxito como Shrek, Kung Fu Panda, Madagascar o Cómo entrenar a tu dragón, pero también tiene en su catálogo joyas infravaloradas que se quedaron en el camino. La más representativa sería sin duda El origen de los guardianes, una fracaso de taquilla que a día de hoy, muchos seguimos reivindicando como una de las mejores películas animadas de la década pasada. Aunque duela recordar el batacazo que se dio y lo que podía haber dado de sí.

Póster de 'El origen de los guardianes' (DreamWorks Animation)
Póster de 'El origen de los guardianes' (DreamWorks Animation)

Todos tenemos películas a las que nos gusta volver una y otra vez para ser arropados por el manto cálido del cine y olvidar los problemas. Para mí, El origen de los guardianes es una de ellas, una válvula de escape que nunca me falla. Y ni siquiera es una de mis películas de la infancia. Cuando se estrenó, en 2012, ya era bien mayorcito, así que aquí no entra el factor nostalgia. Pero aun así me proporcionó, y me sigue proporcionando, esa sensación de confort y serenidad que a veces necesitamos para descargar los hombros y sentirnos como niños otra vez.

El origen de los guardianes está dirigida por Peter Ramsey y cuenta con Guillermo del Toro entre sus productores. La película se basa en las serie de libros infantiles The Guardians of Childhood de William Joyce (también productor del film) y plantea una premisa desde luego chocante que reúne en la misma historia a Santa Claus, el Hada de los Dientes, el Conejo de Pascua y Sandman, figuras protectoras de los niños conocidas como los Guardianes, que deben unir sus fuerzas para enfrentarse a la amenaza de Sombra, o lo que vendría a ser lo mismo, el Hombre del Saco.

En el centro de la historia se encuentra Jack Frost (o Jack Escarcha, como se llamó en España), un joven espíritu del Invierno en el que los niños dejaron de creer hace siglos, que se une a los Guardianes para ayudarlos a derrotar a su enemigo, quien se ha propuesto hacer que los niños dejen de creer en ellos para crear un mundo lleno de miedo y oscuridad utilizando su poder para crear pesadillas. La eterna lucha entre el bien y el mal en uno de los crossover más locos de la animación.

La película cuenta con las voces en inglés de Chris Pine, Hugh Jackman, Jude Law, Isla Fisher y Alec Baldwin y es un auténtico derroche de imaginación, acción, humor y fantasía, además de una delicia para la vista que aguanta muy bien el tiempo (Roger Deakins, el oscarizado y renombrado director de fotografía de Blade Runner 2049, trabajó como asesor en su iluminación después de hacer lo mismo para Cómo entrenar a tu dragón). Sin embargo, su paso por la taquilla no fue motivo de celebración para sus creadores. El film era la gran apuesta de 2012 para la temporada navideña de DreamWorks y Paramount (su distribuidora por aquel entonces), pero ni siquiera ellos supieron cómo promocionarla y acabó en decepción, pasando más bien desapercibida.

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El desembolso que supuso fue considerable, con un desorbitado presupuesto de 145 millones de dólares (BoxOfficeMojo), explicado en parte por su largo proceso de producción, que la llevó a estar más años de lo habitual en desarrollo. Su recaudación total en Estados Unidos apenas superó los 100 millones, y aunque gracias a la taquilla global alcanzó los 300 por los pelos, su elevado coste la llevó a ser catalogada como un fiasco para el estudio, frustrando así los planes de continuación en forma de franquicia.

Según desveló su director en una entrevista con Entertainment Weekly en 2019, las tensiones internas entre DreamWorks y Paramount afectaron a la película y su campaña de promoción. Además de no contar con apenas merchandising o juguetes asociados, Ramsey achaca lo ocurrido a un desconocimiento del mercado por parte de los estudios: “Ellos pensaron, ‘Oh, somos la única película familiar de la temporada. Es la única opción que tienen. Pero no se dieron cuenta de que nuestra competencia no eran otras películas animadas, sino películas de acción PG-13. Nos enfrentábamos a Skyfall y la secuela de Crepúsculo. ¡Estábamos entrando en la boca del lobo!”.

La falta de visión y dejadez de DreamWorks y Paramount tuvo mucho que ver en el fracaso de El origen de los guardianes, así como el hecho de que no supieran vender las maravillas que se escondían en la película y acabaran proyectando una visión errónea de la misma. Según Ramsey, el estudio no la entendía y siguieron sin entenderla durante mucho tiempo […] Cualquiera que le tenga cariño a la película te dirá que la campaña de marketing no representaba lo que estaba en la pantalla, y eso fue enormemente frustrante para nosotros. La gente que vio la película más adelante me decía ‘No tenía ni idea de que iba a ser así. Es completamente distinta a las expectativas que tenía de ella”’.

La extraña y ecléctica mezcla que conforma El origen de los guardianes, una película donde no siempre todos los elementos encajan del todo, complicaba la tarea de promocionarla. Pero con el tiempo, fue precisamente esa imaginativa, arriesgada y original fusión de ideas, personajes y géneros lo que hizo que comenzara a ganar adeptos, espectadores que la descubrieron más tarde y se preguntaron por qué no lo habían hecho antes. Así es como se creó el consenso acerca de ella: El origen de los guardianes merece ser más conocida.

Dos años antes de su estreno, Cómo entrenar a tu dragón se había convertido en un éxito para DreamWorks, iniciando una trilogía muy aclamada tanto por la crítica como por los espectadores. El origen de los guardianes llegaba volando sobre su estela y estaba hecha para conquistar a los fans de las aventuras de Hipo y Desdentado, pero simplemente no supieron cómo hacérselo saber al público y dejaron que se hundiera sin hacer nada al respecto. Y para añadir más leña al fuego (o al hielo), un año después de su paso por cines se estrenaba Frozen, convirtiéndose en un enorme fenómeno para Disney, otra película invernal con bastante en común con ella (tanto que generó todo un movimiento fan que las hermana extraoficialmente y empareja a Jack Frost y Elsa).

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Está claro que los planetas no se alinearon para El origen de los guardianes, pero con el paso de los años, la película ha ido ganando el cariño y la atención que le correspondió entonces, hasta convertirse en un título de culto para muchos de nosotros. De hecho, el film generó un impacto silencioso pero potente en el público, inspirando gran cantidad de arte online y defensas apasionadas por parte de amantes de la animación y la fantasía que aun claman por una secuela, aunque sepan que es prácticamente imposible. En otras palabras, El origen de los guardianes no se encontrará en un lugar destacado del imaginario colectivo como Shrek o Frozen, pero haz la prueba de mencionarla para ver cómo sus fans salen en tropel a defenderla. Y es que, aunque no lo parezca, es una película muy querida.

Por su parte, unos años después de aquella decepción, Ramsey saboreó las mieles del éxito como uno de los directores de la ganadora del Oscar Spider-Man: Un nuevo universo, magistral espectáculo animado de superhéroes en el que se pueden detectar ciertas similitudes con El origen de los guardianes, sobre todo en su manera de combinar elementos absolutamente dispares, hacer que funcionen juntos y darles peso emocional y corazón. Nada podrá sacar la espinita de aquel fracaso, pero seguro que lo de Spider-Man lo compensó bastante.

Precisamente tras su estreno, Ramsey comprobó lo mucho que Jack Frost y el resto de los Guardianes están presentes en las vidas de muchas personas. Cuando estoy en un evento de Spider-Man siempre se me acercan varias personas para decirme ‘Me encantó El origen de los guardianes, es la película que me animó a convertirme en artista, guionista, animador, o lo que sea”, dice, “Y eso es lo que evita que me sienta amargado por el hecho de que a la película no le fuera bien”.

A pesar de no ser perfecta (su director reconoce que tiene muchos defectos y podrían haber estructurado mejor la historia, entre otras cosas), El origen de los guardianes posee algo que no todas las películas de animación comerciales tienen, la capacidad para conectar emocionalmente con sus espectadores y quedarse con ellos después de los créditos. Es un trabajo lleno de creatividad y visualmente impecable que lanza un mensaje sobre creer en los demás que no envejece; una de esas películas que, tengas la edad que tengas, siempre te recuerda lo que es ser niño y soñar con lo imposible. Otras (mucho peores) habrán arrasado en taquilla y generado secuelas, sí, pero esta puede presumir de haber dejado huella de verdad.

El origen de los guardianes está disponible en Netflix, HBO España y Amazon Prime Video (no será por opciones para descubrirla o volver a verla una y otra vez).

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