El nuevo nacionalismo crece desde la política social y no desde la identitaria

Ana Pontón, líder del Bloque Nacionalista Galego (BNG). (Photo by Europa Press News/Europa Press via Getty Images)

 

La suma de las fuerzas nacionalistas en Euskadi (PNV + Bildu) ha alcanzado 53 de los 75 diputados que se pusieron en juego en las elecciones del domingo. Pero ni en campaña, ni en la noche electoral, ni siquiera en los análisis postelectorales, se está hablando de la independencia.

En Galicia, durante varias décadas en las que el Bloque Nacionalista Galego parecía incapaz de crecer hasta el punto de que se acuñó un aforismo por el que se señalaba que el nacionalismo nunca obtendría un apoyo social por encima del 20%. Pero este 12-J los 19 escaños obtenidos superan el 25% justo cuando menos se ha hablado del debate identitario.

¿Qué está ocurriendo? Que el nacionalismo en España está creciendo cuando ha aparcado sus postulados tradicionales para defender las políticas sociales. Claro que en los respectivos acervos de Bildu y BNG aparecen el 'derecho a decidir', la 'inmersión lingüística' o la soberanía regional, entre otros. Pero por encima de ellos están la lucha contra la desigualdad y la batalla contra los recortes. Dos contiendas que Podemos ha venido abanderando en los últimos años y que ahora, al estar legislando desde Moncloa y no reivindicando desde la oposición, le cuesta más llevar a cabo. Especialmente desde marzo, a la vista de que el plan de ajuste tras la epidemia se antoja duro y largo.

Por eso nadie se ha llevado las manos a la cabeza alertando de una posible Declaración Unilateral de Independencia en Euskadi. Por eso Arnaldo Otegi no aparece en las lecturas de la jornada electoral, porque el nuevo Bildu también ha tomado distancia con él. Lo mismo sucede en Galicia, donde nadie ha protagonizado ningún ataque de nervios porque el principal partido de la oposición sea independentista. El nacionalismo en Euskadi y Galicia es ahora más ortodoxo.

Y parece que en Valencia también lo va a ser ya que, como apunta Salvador Enguix en La Vanguardia, en Compromís se ha abierto el debate para "avanzar en el mercado electoral de Podemos". "Política social pegada a los jóvenes, pero atendiendo a las necesidades más cercanas; y también ecológica, que es lo que está condicionando toda la política europea", remarca el periodista valenciano.

Pero aún puede haber más. ¿Qué está ocurriendo en Cataluña? Con la posibilidad de ir a las urnas en otoño, los dos partidos del Govern debaten sobre la forma de articular sus postulados. ERC ya dio un primer viraje a lo social a principios de año. Suavizando el debate soberanista y apoyando al Gobierno de coalición de PSOE y Unidos Podemos como cordón sanitario ante las políticas del PP. La duda es si también girará el timón JxCat. Si el camino a seguir lo marcan los políticos fugados, está claro que ahondarán en la independencia antes que en la convergencia. Pero aún está por decidirse. En la formación catalana hay un pulso abierto de cara a su reformulación. Más aún tras los resultados de las elecciones generales de 2019 en donde ERC obtuvo 13 diputados por los 8 de JXCat.

De lo que no cabe duda es de que el nacionalismo de 2020 se ha vuelto más pragmático que aspiracional.

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