Así es el negocio de comprar cosméticos en los Duty Free de aeropuertos para revenderlos en internet

Los Duty Free son comercios minoristas libres de impuestos que se encuentran en las zonas internacionales de puertos y aeropuertos, aunque también podemos encontrarnos con la venta de estos productos en las cabinas de los aviones.

La compra y la consecuente exención de las tasas están reservados, exclusivamente, a las personas que realizan viajes internacionales. De manera que los interesados deben presentar la tarjeta de embarque para adquirir artículos en estas tiendas.

La compra de cosméticos en los Duty Free de Corea y Hong Kong se convierte en un negocio en China. (Crédito: Twitter/@mavidonate-tve)

Generalmente, estos comercios venden alcohol, tabaco, dulces, perfumes o cosméticos. Productos, todos ellos, sometidos a altas cargas impositivas. Así, las personas que los adquieran en los Duty Free podrán encontrarlos a un precio bastante inferior al de un comercio convencional.

Pues bien, hecha la ley, hecha la trampa. Y es que algunas personas realizan vuelos internacionales, únicamente, para poder acceder a estos comercios y abastecerse de todo tipo de productos con el objetivo de revenderlos posteriormente.

Los ciudadanos chinos compran productos cosméticos masivamente y los venden a través de internet desde su país. (Crédito: Twitter/@mavidonate-tve)

Uno de los casos más evidentes nos lleva hasta Asia. Allí, numerosos ciudadanos chinos viajan todos los días hasta los aeropuertos de Seúl o Hong Kong, solo para abastecerse de productos cosméticos coreanos o japoneses, considerados unos de los mejores del mundo, para venderlos posteriormente a través de internet o de otro tipo de canales.

En un vídeo publicado por la corresponsal de TVE en Asia-Pacífico, Mavi Doñate, en su cuenta de Twitter, se puede observar a varias mujeres de origen chino entre maletas, bolsas y productos de cosmética en uno de estos aeropuertos.

Su trabajo es bien sencillo, comprar productos cosméticos masivamente, sacarlos de las cajas e introducirlos en bolsas y maletas para llevarlos a su país desde donde los venden.

Al liberar todos estos productos de sus empaquetados, los compradores consiguen introducir grandes cantidades en las maletas y acaban cargando con kilos y kilos para llevarlos a China y revenderlos.

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