El mundo la convirtió en meme y arruinó su vida

El testimonio de Débora, una joven de Sao Paulo (Brasil), es de esos que invitan a pararse a pensar sobre el poder destructivo que puede llegar a tener un mal uso de las redes sociales. Su caso es uno de tantos otros en los que una foto publicada escapa al control de su protagonista y acaba convirtiéndose en el hazmereír de los internautas, insensibles a cómo pueden afectar a alguien sus burlas. Cuando Débora se convirtió en meme solo tenía 15 años, no pudo soportar la presión y llegó a intentar suicidarse . Ahora, siete años después, las burlas han vuelto, pero ella tiene más herramientas para hacerles frente y ha contado su historia a la BBC.

Cuando su imagen se hizo viral y comenzó a convertirse en un meme en el que se reían de su físico se aisló, dejó los estudios y llegó a intentar suicidarse. (Foto: Getty Images)

“Pensé que estaba muy linda. En ese momento tenía una autoestima muy grande”, recuerda Débora, una chida de 22 años con un hijo de tres a la que las burlas arruinaron la adolescencia. Cuenta que todo empezó con una foto subida a su perfil de Facebook (que no acompaña este texto por respeto a su protagonista) un día que salió de fiesta. Un amigo de un amigo la vio, la compartió y se desató la cadena. Cuando ella se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo le pidió al chico que la eliminase y este lo hizo, pero ya era tarde.

La imagen había corrido como la pólvora y se había convertido en material de burla, de meme. “Me sentía fea, humillada, menos que otras niñas de mi edad. Los comentarios sobre los memes con mi foto hablaban mucho de mi apariencia y eso me molestaba”, recuerda.

El alcance fue tal que salir a la calle o ir al colegio se convirtió en un infierno. La señalaban en las tiendas, se reían de ella… y lo mismo en clase. Llegó un punto, tras la vuelta de vacaciones, que la situación se hizo insostenible para ella hasta el punto de dejar los estudios e, incluso, querer quitarse la vida. Su madre cuenta que no sabía cómo ayudarla, que la veía sufrir, pero no encontraba el camino para sacarla del pozo en el que se encontraba.

"No tenía fuerzas para nada. Lloraba y lloraba y me culpaba por haber compartido esa foto”, reconoce Débora. Así que un día de aquel 2012 decidió tomarse un montón de pastillas que encontró en su casa. “Me salvaron varios familiares a los que les conté que había tomado las drogas. Si hubiera tenido veneno en la casa en aquel momento, lo habría tomado. Solo quería librarme de todo eso que estaba viviendo”. Por suerte, lo que tomó no era peligroso.

El tiempo fue pasando y poco a poco su fama se fue disipando. Aún así, no logró ver la luz hasta dos años después, en 2014. Llegó un día en el que se dio cuenta de que el problema no era ella, sino los demás. Aceptó lo ocurrido y empezó de cero. Retomó los estudios, comenzó una relación con el que es el padre de su hijo, volvió a salir a la calle, ahora trabaja en una farmacia…

Sin embargo, hace unos días el meme ha vuelto a cobrar vida. “La foto la habían dejado de utilizar, pero hace poco la volvieron a compartir en Facebook y en Instagram”, ha contado a la BBC Débora.

La diferencia es que en esta ocasión la situación es algo diferente. Ella es distinta y está decidida a no “aceptar que vuelvan a hacer todo eso que hicieron conmigo hace siete años”. Cuando detecta que ha aparecido su foto en una página se pone en contacto con los administradores para pedir que la retiren. Y ha animado a sus amigos a que denuncien igual que ella.

Sobre el papel, Facebook tiene herramientas y protocolos para hacer frente a casos como el de Débora, pero ella denuncia que “solo eliminaron las fotos cuando le pregunté al propietario del perfil o la página directamente”.