EL molesto 'jet lag' se puede combatir con comida: descubre cómo

Javier Sánchez

Coges un vuelo en Madrid y te plantas en Nueva York. La hora local son las 9 de la mañana, pero para ti son las 5 de la tarde. De repente, te sientes descolocado porque tus ritmos circadianos se alteran y tu cuerpo no va acorde con el desarrollo del día. Te puedes sentir cansado, desorientado o incluso experimentar dolores de cabeza. Es el famoso ‘jet lag’, que suele aparecer en vuelos transoceánicos y que puede llegar a durar hasta una semana. No obstante, se pueden combatir sus efectos y, como en cualquier otro ámbito, la comida puede jugar un papel fundamental. Aquí van algunos consejos.

(Foto: Flickr)
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Cuida tu hidratación. Un cuerpo deshidratado puede conducir a un estado de ánimo irritable, cansancio y dolores de cabeza. Es decir, que si no tomamos abundante agua y zumos durante el viaje podemos agravar los síntomas del ‘jet lag’. Incluso en ocasiones conviene empezar la toma de líquidos antes de coger el vuelo.

Ojo con el alcohol. Para conciliar el sueño, muchos recurren a tomar bebidas alcohólicas durante el vuelo. Aunque en un primer momento pueden favorecer la somnolencia e inducir el sueño, a medio plazo pueden desestabilizarnos y hacernos pasar una mala noche. O día, que eso depende de cuándo nos acostemos.

Nada de cafeína. Si se trata de un vuelo nocturno es especialmente importante evitar tomar excesiva cantidad de café antes del vuelo. Durante el trayecto, es posible que nos ofrezcan alguna taza y es mejor rechazarla para evitar sentirnos más deshidratados y minimizar los peligros de acabar teniendo problemas para conciliar el sueño cuando por fin pillemos la cama en nuestro destino…

Los atracones, un peligro. Es posible que, al aterrizar, nos sintamos en un estado intermedio entre el hambre y la saciedad que nos haga sentir que debemos comer y que debemos comer bien. Demasiado bien, en ocasiones. Los atracones nada más llegar a nuestro destino son muy poco recomendables y pueden generarnos problemas de descanso.

(Foto: Pixabay)
(Foto: Pixabay)

Ten a mano un plátano. Esta fruta es lo más parecido a un superalimento cuando se trata de decir adiós al ‘jet lag’. Para empezar es rica en potasio y actúa como relajante muscular, lo que puede contribuir a disfrutar de un viaje y un aterrizaje más plácido. Además, estimula la producción de serotonina y melatonina, con lo que nos sentiremos mejor.

El limón, otro aliado. Un vasito con zumo de limón también resulta casi milagroso cuando se está a las puertas de un largo viaje. Para empezar, este cítrico ayuda en la lucha contra la deshidratación. Además, permite alcalinizar nuestro cuerpo, lo que permite sobrevivir a una más que probable noche sin descanso.

Un poco de ayuno te puede ayudar. En 2002, un estudio reflejó que ayunar durante el vuelo era lo ideal, con el objetivo de adaptarse a los horarios de comidas locales nada más aterrizar. Se trata de no probar alimento durante unas 14 horas para evitar situaciones tales como cenar dos veces o no dejar apenas tiempo entre una ingesta y otra. Mejor comenzar a comer una vez aterrizados y siempre siguiendo el ritmo del país en el que nos encontremos.