El misterioso fenómeno que creó un nuevo tipo de aurora boreal

Jennifer Briggs, estudiante de física de la Universidad de Pepperdine, acaba de descubrir un nuevo tipo de aurora boreal tras revisar un video de hace tres años del cielo en Longyearbyen, Noruega, cerca del Círculo Polar Ártico.

Las auroras boreales son uno de los fenómenos naturales más espectaculares de nuestro planeta. Ocurren en zonas cercanas a los polos de la Tierra. Las del hemisferio sur son conocidas como auroras australes. (Foto Getty Creative)

La revelación resulta todo un misterio para los científicos de la NASA, donde Briggs es becaria, ya que esta asombrosa aurora boreal se produjo por una inusual y repentina retirada del campo magnético de la Tierra, sin que previamente hayan ocurrido erupciones solares, según un reporte de Business Insider.

Por primera vez, los expertos observan una aurora causada únicamente por una compresión del campo magnético de nuestro planeta y hasta ahora no tienen respuestas concretas que expliquen el por qué de este fenómeno.

Las erupciones en el sol pueden comprimir el campo magnético de la Tierra, pero esta vez fue diferente, explican.

En el momento de la filmación de la aurora que encontró Briggs, no hubo erupciones solares que hubieran causado que el campo magnético de la Tierra se contrajera repentinamente hacia adentro.

"Lo realmente fascinante es que nada salió del sol para golpearlo", dijo.

No obstante, Brigss y los expertos de la NASA creen que el raro fenómeno boreal pudo ocurrir debido a una tormenta sin precedentes en la región donde el campo magnético de la Tierra se encuentra con las partículas del sol. Nadie sabe de dónde vino la tormenta o por qué causó que el campo magnético de la Tierra se redujera tan repentina y rápidamente.

Cualquiera que haya sido la causa de la misteriosa compresión, lo cierto es que produjo una aurora boreal deslumbrante. "Esta aurora es algo que nunca hemos visto antes", asegura Briggs. "Este movimiento hacia el este y luego hacia el oeste y luego en espiral no es algo que hayamos visto nunca, no es algo que comprendamos actualmente".

Para estos científicos la misteriosa compresión también pudo haber provenido de una tormenta en los bordes de la magnetosfera, aunque no saben exactamente cómo podría ser ese fenómeno ni de dónde podría haber venido.

Estas luces que bailan en los cielos nocturnos de nuestros dos hemisferios se producen cuando una eyección de partículas solares cargadas choca con la magnetosfera de la Tierra. ( Foto Getty Creative)

"No solo nunca hemos visto una compresión de esta intensidad, ni siquiera hemos predicho una", dijo Briggs, y agregó: "No escuchamos sobre el clima espacial como personas normales, sino que puede tener impactos realmente increíbles".

Las luces que bailan en los cielos nocturnos

Las auroras boreales son uno de los fenómenos naturales más espectaculares de nuestro planeta. Ocurren en zonas cercanas a los polos de la Tierra. Las del hemisferio sur son conocidas como auroras australes.

Estas luces que bailan en los cielos nocturnos de nuestros dos hemisferios se producen cuando una eyección de partículas solares cargadas choca con la magnetosfera de la Tierra, la “esfera” que nos rodea y obedece al campo magnético generado por el núcleo de la Tierra, formada además por líneas invisibles que parten de los dos polos, como un imán.

Cuando esas partículas solares cargadas chocan con nuestra esfera protectora, estas radiaciones o viento solar como también se le conoce, se desplazan a lo largo de dicha esfera.

En los polos, donde están las otras líneas de campo magnético, se va almacenando esa energía hasta que se dispara en forma de radiaciones electromagnéticas sobre la ionosfera terrestre, creadora principalmente de dichos efectos visuales.

Se sabe que una corriente de partículas cargadas fluye constantemente del sol y baña a todos los planetas. En ocasiones, las erupciones en el sol envían precipitaciones repentinas de viento solar, que derivan en las hermosas auroras en los cielos nocturnos de los hemisferios en la Tierra.

Sin embargo, su belleza es engañosa ya que las repentinas oleadas de partículas cargadas puede interferir con las comunicaciones electrónicas, confundir los GPS, sacar satélites de sus órbitas, poner en peligro a los astronautas e incluso eliminar las redes eléctricas si la erupción es lo suficientemente grande.