El miedo a tener un hijo 'enano' (cuando hay que preocuparse de verdad por la talla y el peso del bebé)

 ¿Es genético, es debido a un mal embarazo o por carencias en la alimentación?

Ver a su hijo crecer y desarrollarse suponen una gran satisfacción para los padres. (Foto: Getty)

Casi todos los padres se preocupan por el estado de salud (y el aspecto físicos) de sus retoños. En cierto modo es lo normal, ¿no? Preocuparse por aquellos a quienes quieres no tiene nadad de raro. Si embargo, algunos papás y mamás se pueden llegar a obsesionar con el tamaño de sus criaturas y hacen lo que sea con tal de que no se quedan ‘canis’ o se conviertan en un ‘tirillas’. Lo más habitual es martirizarles con la comida y ponerles más de lo que en realidad quieres comer. ¡Esa no es la solución! Además, ser bajito o delgado no es ningún drama, excepto cuando implica otros problemas adicionales.

Nos estamos refiriendo a un trastorno del crecimiento que recibe el nombre de “pequeño para la edad gestacional” (PEG) y no siempre se conoce la causa. Los niños PEG son aquellos que tienen una talla y/o peso inferiores a lo que cabría esperar para la duración del embarazo.

En España, 5 de cada 100 niños españoles nacen con una estatura o un peso inferior a lo esperado.

Como decíamos, no es una cuestión baladí, ya que el bajo peso al nacer es la principal causa de morbilidad en la infancia y está asociado a un mayor potencial de problemas de salud en edades posteriores de la vida.

“Establecer si la estatura de un niño es ‘normal’ o ‘baja’ no siempre es fácil, ya que intervienen cuestiones genéticas como la altura de los padres e incluso otras enfermedades, por lo que es necesario efectuar un control estrecho de su talla”, nos explica Nuria Mir, directora médica del área de Enfermedades Poco Frecuentes de Pfizer España.

El crecimiento normal es un indicador claro de la salud y el bienestar del niño. (Foto: Getty)

Aunque está claro que es el especialista, en este caso el endocrinólogo infantil, quien debe proporcionar un diagnóstico preciso (una clave fundamental para que, si fuera necesario, se inicie un tratamiento específico), como padres no estaría mal conocer algunos datos importantes:

  1. El crecimiento fetal normal es el resultado del potencial de crecimiento predeterminado genéticamente y de su modulación por factores maternos, fetales, placentarios, y ambientales.
  2. Sin embargo, las causas del retraso en el crecimiento intrauterino que pueden llevar a que un recién nacido sea PEG son multifactoriales y complejas, pudiendo ser de origen placentario (las más frecuentes), maternal o fetal.
  3. Los factores genéticos pueden explicar hasta el 38 por ciento de las variaciones observadas en el peso al nacer.
  4. El peso al nacimiento presenta variaciones étnicas y raciales y también varía en función del género.
  5. La altura de los padres influye, pero también anomalías genéticas como cromosomopatías (trisomías 15, 18, 21 y síndrome de Turner).

Los especialistas aseguran que, por lo general, durante los primeros años de vida, el niño recupera el crecimiento que no se produjo durante el embarazo. De hecho, casi el 90 por ciento de los recién nacidos con PEG ganan rápidamente talla y peso y a los 4 años alcanzan valores ya dentro de los rangos normales para su edad.

Es posible que esta «talla baja» esté relacionada con la baja estatura del niño al nacer (trastorno denominado «pequeño para la edad gestacional» o PEG). (Foto: Getty)

Sin embargo, el 10 por ciento de los nacidos con PEG continúan con una velocidad de crecimiento igual o menor. Esto significa que se mantiene la diferencia entre su estatura y la de los demás niños, no siendo probable que se produzca un aumento rápido de peso y altura posteriormente.

A partir de los 4 años no es de esperar que se produzca un aumento de peso y altura rápido. En estos casos se deriva al niño a un endocrinólogo infantil para determinar un diagnóstico preciso, realizar un seguimiento médico periódico e iniciar un tratamiento específico, si fuera necesario.

Entre las consecuencias de la condición de PEG, si no se aborda adecuadamente, están:

  • Una mayor morbilidad en la edad adulta aunque los mecanismos fisiopatológicos condicionantes de esta evolución no se conocen con exactitud.
  • En el niño PEG existe una programación fetal que facilita que aparezcan comorbilidades cardiovasculares y metabólicas, especialmente en aquellos niños que presentan una rápida recuperación del peso y en los que no siguen unos hábitos de vida saludable.
  • Los niños de bajo peso al nacer tienen una incidencia seis veces mayor de síndrome metabólico, hecho que se asocia con el desarrollo de diabetes, hipertensión arterial y dislipidemia, o la tolerancia alterada a la glucosa y el aumento de la resistencia a insulina.
  • Además, nacer PEG es un factor de riesgo similar al tabaco para la disfunción endotelial, un trastorno que puede facilitar el desarrollo de arteriosclerosis, agregación plaquetaria y trombosis, así como una enfermedad cardíaca.

Por otra parte, los niños PEG tienen mayor predisposición a tener pubarquia precoz y, en general, a un avance de la adrenarquia, especialmente en niñas PEG que realizan un crecimiento recuperador posnatal rápido y exagerado. En estos casos, el pico de velocidad de crecimiento ocurre en un estadio puberal precoz y su duración puede ser más corta, lo que puede condicionar una talla adulta inferior a la esperada.

Además, nacer PEG puede conllevar problemas en el neurodesarrollo, independientemente de que se produzca un crecimiento recuperador posnatal y se ha observado una mayor prevalencia de casos de trastornos relacionados con déficit de atención e hiperactividad.

Actualmente, la medicina ha avanzado mucho en esta área y los médicos disponen de numerosos tratamientos para los niños que no crecen al ritmo esperado. No obstante, lo fundamental es que los padres estén tranquilos y puedan familiarizarse con determinados términos médicos.

En este sentido, la guía ‘Sus primeros pasos en la clínica del crecimiento’ explica a los progenitores cómo preparar la primera consulta con este especialista.

Antes de la cita, convendría que los padres reflexionaran sobre sus antecedentes familiares, en particular sobre cualquier problema relacionado con el crecimiento”, afirma la Dra. Mir.

Asimismo es importante llevar al endocrinólogo toda aquella información sobre posibles contratiempos en el embarazo y datos relacionados con el nacimiento, en particular la talla y el peso del niño al nacer”.

El especialista llevará a cabo ciertas pruebas para averiguar la causa exacta de la alteración del crecimiento del hijo como, por ejemplo, la medición del perímetro craneal del niño.

“El mejor consejo para los padres es que pregunten al médico todas las dudas que tengan, relacionadas con las pruebas o el trastorno, y no salgan de la consulta con más incertidumbre”, concluye la Dra. Mir.

Por cierto, que para dar respuesta a las preguntas más frecuentes, la compañía biomédica Pfizer ha publicado la primera guía dirigida a padres con niños diagnosticados con PEG, con el objetivo de solventar muchas de dudas iniciales acerca del crecimiento de su hijo y los pasos a seguir.

Entender en qué consiste este trastorno os ayudará a participar activamente en todas las decisiones importantes relacionadas con el seguimiento del menor y los posibles tratamientos. Esta guía está disponible en la web de Pfizer.

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