El método infalible para descubrir si somos realmente aburridos

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La doctora Kimberly Moffit, quien se describe como experta en relaciones que se ha dedicado a estudiar los entresijos del romance, es toda una estrella de redes sociales. Uno de sus videos recientes deja mucho qué pensar y es que todos alguna vez nos hemos preguntado de qué manera nos ven o nos perciben los demás, y no hablando de cuestiones de físico o estética, sino en cuanto a nuestra forma de ser.

Qué piensa la gente de nosotros es una de las inquietudes que todos tenemos, algunos más secretamente que otros. Nadie es absoluto en caerle bien a los demás, pero todos tenemos el interés de, por lo menos, caerle bien a alguien que nos gusta.

¿Resultamos encantadores, simpáticos o más bien somos aburridos? Esta es la pregunta que Moffit responde a través de claves infalibles que describen a las personas aburridas en un video de TikTok que ya cuenta con más de dos millones de vistas.

"Es tan incómodo", menciona la experta con una risa pícara al comenzar a ofrecer sus señales psicológicas de las personas que aburren, y es que un detalle muy curioso es que las personas aburridas suelen no tener idea de que lo son. Es gracioso, por lo menos hasta que descubrimos en qué lado de la balanza estamos.

El primer rasgo lo describe como presumido o fanfarrón. Es aquella actitud en la que el sujeto suele enfrascarse en hablar de sí mismo sin parar, de sus propias experiencias. Es fácil de reconocer porque centra su atención en sí mismo y normalmente no establece relación con nadie a su alrededor. Podemos reconocer cuando estamos en este grupo cuando notamos que hablamos y contamos cosas sobre nosotros que nadie nos ha preguntado.

Las personas que hablan sin parar de sí mismas sin prestar atención a los demás son aburridas. (Getty Creative)
Las personas que hablan sin parar de sí mismas sin prestar atención a los demás son aburridas. (Getty Creative)

El segundo rasgo es lo que Moffit llama los sosos. Son aquellas personas que siempre pareciera que están igual. Si alguien quiere saber algo nuevo sobre ellos, tener una actualización sobre algún aspecto de su vida, la respuesta es siempre igual. No parecen personas curiosas ni interesadas en vivir cosas nuevas ni hacer cosas diferentes porque siempre están igual, con lo cual no ocurre nada emocionante en sus vidas… Sí, eso es aburrido realmente. Para reconocerte en este punto, debes estar atento a que tus amigos te digan cosas como “Hola, ¿qué hay de nuevo? ¿Igual que siempre?”.

En tercer lugar están las personas que define de una manera muy soez porque son los que considera más aburridos. Define a aquellas actitudes en las que se rechaza constantemente hacer algo diferente, conocer nuevos lugares o llevar a cabo alguna actividad. Moffit menciona ejemplos como cuando invitas a alguien a hacer un viaje divertido, a conocer un restaurante nuevo y todo le suena poco interesante. Notamos que estamos en este grupo si observamos que nuestro grupo de amigos se aleja de nosotros y hace actividades sin tomarnos en cuenta

Cómo ser menos aburrido: tres claves para implementar ya

Si te has descubierto en uno de estos tres escenarios, sé honesto. Afróntalo y supéralo. Después de todo, la vida la componen la experiencias y las relaciones que tenemos con otras personas, y el ser agradable, interesante o atractivo no está estrictamente relacionado con el físico sino con rasgos, gestos y acciones.

Hay claves que nos ayudan a ser personas más interesantes y a minimizar el riesgo de aburrir a los demás. (Getty Creative)
Hay claves que nos ayudan a ser personas más interesantes y a minimizar el riesgo de aburrir a los demás. (Getty Creative)

Según People of Science, algunas investigaciones han arrojado pistas que pueden ayudarnos a ser personas más interesantes o, mejor digamos, menos aburridas. La primera, entre varias ideas, es comprender que el cerebro tiene un periodo corto de atención. El nuestro y el de los demás. Por lo tanto es aconsejable que cuando compartamos anécdotas, contemos historias, sean cortas, concretas y tengan datos interesantes al principio. Así obtendremos atención genuina de nuestros interlocutores.

Otra clave es encender el interés de las personas, activarlas con emociones. Será estimulante para nosotros mismos hacer este ejercicio, incluso en materia laboral: aléjate de conversaciones convencionales, como preguntar por el trabajo, o hablar del clima. Busquemos algo con lo que encender una chispa de sorpresa en una interacción.

Una tercera clave valiosa para dejar de ser aburrido es interesarse por otros. Según el eminente psicólogo John Dewey, citado en este portal, todos queremos ser importantes. Ser valorados y sentirnos apreciados, de manera que en la medida que demostremos a otros que los apreciamos, que nos interesan sus opiniones, y que valoramos su tiempo y sus sentimientos, más interesantes resultaremos de vuelta.

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