El mayor bulo que se divulga de forma casi continua con respecto al cannabis

Mucho se ha dicho sobre las bondades de su consumo por ser esta una sustancia natural. Sin embargo, expertos en drogodependencias desmienten esta teoría y aseguran que es un hábito tóxico

Varios países de la UE han legalizado el uso médico de algún tipo de cannabis o cannabinoides o están considerando cambios en su legislación. Sin embargo, las reglas sobre qué productos están permitidos y cómo deben usarse varían ampliamente de unos a otros, aunque ningún país de la UE autoriza fumar cannabis o cultivarlo en casa con fines médicos. (Foto: Getty)
Varios países de la UE han legalizado el uso médico de algún tipo de cannabis o cannabinoides o están considerando cambios en su legislación. Sin embargo, las reglas sobre qué productos están permitidos y cómo deben usarse varían ampliamente de unos a otros, aunque ningún país de la UE autoriza fumar cannabis o cultivarlo en casa con fines médicos. (Foto: Getty)

El tabaco es perjudicial y los efectos mortales sobre el cuerpo (las consecuencias son más graves para las mujeres) han quedado demostrados. Es más, todos lo sabemos, incluso los fumadores. En cambio con el cannabis el mensaje que cala es que es natural, que su uso es terapéutico y que fumar es ‘guay’.

Existe la idea de que el consumo de tabaco crea adicción y no así el consumo de cannabis. De hecho, los profesionales aseguran que el consumo es visto por los jóvenes como un hábito ‘bueno’, un acto de rebeldía, de libertad y de madurez. Mientras que al que no consume no se le atribuye ningún rasgo positivo.

(Foto: Getty/Sean Gallup)
Según los expertos, la sociedad tiene una percepción baja del riesgo en el consumo de algunas sustancias como el cannabis. (Foto: Getty/Sean Gallup)

De hecho, el mayor bulo que se divulga de forma casi continua con respecto al cannabis es el que tiene que ver con las bondades de su consumo por ser esta una sustancia natural.

“Esto no tiene sentido como justificación, también los venenos más potentes del mundo son sustancias naturales y no por ellos los consumimos”, explica Francisco Pascual, presidente de la sociedad científica Socidrogalcohol,“es muy importante que se entienda que el cannabis tiene más de 40 componentes y más de 60 fitocannabinoides”.

Los fumadores de esta sustancia retienen cantidades de alquitrán y monóxido de carbono (CO) entre 3 y 5 veces mayores respectivamente que al fumar tabaco.

El consumo de cannabis sí tiene consecuencias: “El consumo de cannabis afecta a la salud mental, física y al funcionamiento social”, añade el experto.

El consumo regular de cannabis está relacionado con la aparición de dependencias en 1 de cada 10 usuarios, daño cognitivo agudo y crónico, aparición de trastornos psicóticos y diagnóstico de la esquizofrenia; además, actúa como puerta de entrada a otras sustancias.

La salud física se ve afectada por enfermedades cardiovasculares, pulmonares y vías respiratorias.

El consumo de marihuana a dosis altas y moderadas produce diversos síntomas respiratorios y es un factor de riesgo para el desarrollo de cáncer de pulmón. Además, se han descrito casos de otras patologías respiratorias como la enfermedad bullosa, el enfisema, el neumotórax o el neumomediastino relacionados con el consumo de marihuana en pacientes jóvenes, según una revisión de la literatura médica disponible y recogida en un artículo especial publicado en Archivos de Bronconeumología, la revista científica oficial de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

La inhalación de marihuana se ha asociado además a un aumento de síntomas respiratorios como tos, disnea y esputo, así como a un empeoramiento del asma en los fumadores habituales de marihuana. También se ha relacionado con ronquera y faringitis y se ha visto que los usuarios de marihuana acuden con mayor frecuencia a los servicios de urgencias, al presentar alguno de estos síntomas respiratorios.

Además, el consumo perinatal se relaciona con bajo peso al nacer, mayor riesgo de parto pretérmino, en la adolescencia con menor rendimiento académico y cognitivo, alteraciones conductuales, delincuencia y trastornos afectivos.

“Sin embargo, a pesar de todo esto, los mitos y bulos están contribuyendo a que la percepción de riesgo del consumo de cannabis haya pasado del 70-80 por ciento a finales de los años 90 a menos del 65 por ciento”, añade el represesentante de Sociodrogalcohol.

¿EL PRIMER IMPACTO? EN EL VIENTRE MATERNO

“El cerebro fetal tiene receptores cannabinoides y se han descrito una serie de efectos en su neurodesarollo por la exposición intrauterina a lo largo del desarrollo”, explica Juan Antonio Ortega, de la Asociación Española de Pediatría (AEP). “Eso supone alteraciones relacionadas con el neurocomportamietno, con la conducta, con el desarrollo cognitivo, con déficits en la memoria verbal y perceptiva o en el razonamiento verbal y visual”, puntualiza.

Según Ortega, aunque “escasas”, existen evidencias científicas de que, al alcanzar la adolescencia, estos jóvenes presentan una “mayor tendencia” al consumo de cannabis porque tan solo “han retomado algo que ya probaron en la etapa intrauterina”.

“La inmensa mayoría de los jóvenes españoles no empiezan a fumar cannabis a los 15 años, ya lo fumaron en el vientre de su madre”, afirma el experto.

Asimismo, la exposición al cannabis en esta etapa se ha relacionado con una mayor tasa de fracaso escolar, conductas hiperactivas, falta de atención, mayor riesgo de inicio en el consumo de otras drogas y delincuencia. En este punto, criticó que el “debate” se centre en la legalización del consumo en los adultos cuando, a su entender, el “foco de atención” debe ponerse sobre la protección del menor.

La OMS ha recomendado oficialmente que el cannabidiol (CBD) compuesto de cannabis no debe clasificarse como una sustancia controlada, y no existen normas a nivel de la UE en este momento, ya sea para el uso médico o recreativo del cannabis.
La OMS ha recomendado oficialmente que el cannabidiol (CBD) compuesto de cannabis no debe clasificarse como una sustancia controlada, y no existen normas a nivel de la UE en este momento, ya sea para el uso médico o recreativo del cannabis.(Foto: Getty)

Desde su punto de vista, “es necesario poner el esfuerzo en proteger al cerebro del menor cuando se está construyendo”. A este respecto, admitió la necesidad de “mirar hacia la protección más que hacia la despenalización” e “invertir” en la protección de las embarazadas y de los bebés en sus primeros años de vida “si queremos tener unos adolescentes y adultos más saludables”,tal y como establece el modelo islandés, dado que los menores “son mucho más vulnerables, respiran más veces por minuto y tienen mecanismos de toxificación menos instaurados”.

PORQUÉ SE CONSUME CANNABIS

Según el estudiosociológico cualitativo sobre consumo de alcohol y cannabis entre adolescentes y jóvenes publicado en 2017 por la Sociedad Española de Estudios sobre el Alcohol, el Alcoholismo y las otras Toxicomanías (Socidrogalcohol), el consumo de cannabis se inicia en grupo, al principio no quieren fumar solos y, si se generaliza, el consumo aumenta.

Y la edad media en el inicio del consumo de cannabis es 14’8 en España (esta es la del tabaco),según la encuesta ESTUDES 2016 del Plan Nacional sobre Drogas. Es decir, consumen un 18’3 por ciento de los jóvenes.

Este consumo se realiza antes de entrar a clase o en los descansos. Otra señal de que la percepción de riesgo es muy baja, y de que no influye en la capacidad, el rendimiento o el comportamiento.

CUÁNTO SE CONSUME

Teniendo en cuenta que investigaciones previas (Casajuana y colaboradores 2017) habían determinado que una Unidad de Porro Estándar contiene 7 mg de THC (el principio activo del cannabis) de media, de forma similar que una Unidad de Bebida Estándar contiene 10 mg de alcohol puro de mediana, los profesionales encargados de la detección precoz de los problemas derivados de cannabis identificaron 296 usuarios de esta sustancia psicoactiva.

Tras el análisis de estos casos clínicos se ha podido saber que los usuarios fuman 2 Unidades de Porro Estándar al día. El consumo diario máximo que se observó fue de 15 UPEs.

En cuanto al gasto que genera, se calcula que el presupuesto diario destinado al consumo es de 3€. Además, la mayoría de los usuarios (el 60’1 por ciento) consumían a diario, un 14’8 por ciento lo hacían los fines de semana o dos días a la semana, el 10’1 por ciento fumaban 3 o 4 días y un 11’5 por ciento lo hacía entre 4 y 5 días.

QUIÉN CONSUME

El perfil de consumidor que se observó de forma mayoritaria respondía a un joven varón de 24 años, soltero, con estudios secundarios y estudiante o trabajador en activo.

“La mayoría de los usuarios (78’4 por ciento) consumían preferentemente marihuana como sustancia principal y un 11’5 por ciento utilizaban de forma indistinta marihuana y hachís. Lo más habitual es mezclar con un 50 por ciento de tabaco, concluye Sergio Fernández-Artamendi, investigador de la Universidad Loyola Andalucía y colaborador en la coordinación del CANNARED, una red formativa de profesionales para la detección precoz de los problemas derivados del consumo de cannabis.

¿Conocías los problemas derivados del consumo de cannabis? ¿Estás a favor del uso médico o recreativo? ¿Crees que se debería regular?

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