El Mago de Oz: Acoso, droga, maquillaje tóxico y quemaduras en el rodaje infernal

El Mago de Oz cumple 80 años este mes y, aunque todos lo recordamos como un mundo multicolor de seres fascinantes y felicidad, el rodaje fue un auténtico infierno para Judy Garland y el resto de actores.

Los cuatro protagonistas de El Mago de Oz y su infernal rodaje

La maravillosa película de Victor Fleming (que también dirigió ‘Lo que el viento se llevó’) es de 1939, aunque a España no llegó hasta 1945 con un estreno sin precedentes y gran aceptación por parte del público de todas las edades.

El argumento es tan sencillo como fantástico: un tornado lleva a una inocente chica del entorno rural de Kansas hasta el mágico mundo de Oz. Allí Dorothy (Judy Garland) y sus tres amigos, el espantapájaros, el león y el hombre de hojalata, deberán ir a ciudad Esmeralda para que el gran mago les conceda un deseo a cada uno.

Esta mágica película ha marcado a varias generaciones, y cuando pensamos en ella recordamos canciones inolvidables como ‘Somewhere Over The Rainbow’ o ‘We’re Off To See The Wizard’, además de los disfraces de los protagonistas y los extraños personajes que van encontrando por el camino.

Sin embargo, según recoge PlayCine, la creación de este mundo idílico y colorido fue muy oscuridad para los actores que trabajaban duro en condiciones infernales. Judy Garland, la protagonista que da vida a Dorothy, tenía 16 años pero su personaje tenía 12 y eso le ocasionó problemas horribles.

Por ejemplo, la obligaban a llevar dolorosos y estrechos corsés con muchos vendajes encima para aplastarle los pechos y que Dorothy luciera como una niña en la gran pantalla. Además de eso, en el libro ‘Victor Fleming: American Movie Master’ se recoge que el director la abofeteaba cuando se reía durante una escena sin tener consideración alguna al pensar que sólo era una chica joven ajena a la disciplina de la industria cinematográfica.

Judy caracterizada como Dorothy con su perro Toto

Por si esto fuera poco, Garland fue víctima de acoso y de humillación, el apodo que le puso Louis B. Mayer, “la pequeña jorobada”, la marcaría de por vida afectando mucho a su autoestima. De hecho, Judy creció siendo adicta a las drogas desde esa temprana edad.

Durante ese período la propia productora, la MGM, le daba anfetaminas durante el rodaje para que mantuviera alta su energía y, por la noche, le daba barbitúricos para dormir. Un auténtico horror.

Más perjudicada que Dorothy estaba la bruja del Oeste interpretada por Margaret Hamilton. Ella se tenía que pintar completamente el rostro de verde pero su maquillaje era tóxico sin que ella lo supiese. Eso supuso una reacción que la dejó verde durante meses, una vez terminado el rodaje.

Por si esta desgracia no fuese suficiente, también sufrió quemaduras de segundo grado y tercer grado durante el rodaje cuando su maquillaje se incendió debido a los mecanismos con llamas de fuego que la rodeaban.

El dolor era tan tremendo que casi pierde el conocimiento mientras le retiraban el maquillaje sobre las quemaduras con acetona pura y disolvente. Más adelante, su escoba también explotaría debido a un efecto especial rudimentario, quemándole las piernas e impidiéndole rodar durante dos meses.

Mi personaje favorito, el hombre de hojalata, tampoco quedó libre de calvario y es que el actor original que le interpretó, Byddy Ebsen, casi muere por un colapso en los pulmones. Esto se debe a que era alérgico al peligroso polvo de aluminio con el que le pintaron la cara.

La MGM, lejos de preocuparse por su estado, al borde de la muerte, decidió dar carpetazo y echarle del rodaje. Al siguiente actor que finalmente aparece en la cinta, Jack Haley, le dijeron que ya no había polvo de aluminio en su maquillaje pero, lo cierto es que solo lo cambiaron a un formato de pasta.

Es decir, que seguía siendo pasta de aluminio lo que cubría su rostro durante el rodaje en technicolor y él nunca lo supo hasta pasados los años. Cuando le preguntan si fue genial y divertido rodar El Mago de Oz, él responde “tan divertido como el infierno”.

El león cobarde tampoco se libra y es que el traje del personaje era de piel de león auténtico y pesaba nada menos que 40 kilos. Obviamente, Bert Lahr se moría de calor durante el rodaje y el traje terminaba empapado en sudor.

Tanto es así que la MGM había contratado a gente solo para secar el traje cada noche tras rodar para que estuviese limpio, seco y sobre todo sin olor a sudor para el día siguiente. Pero ni lavándolo en seco se conseguía quitar el hedor a sudor que la prenda desprendía y era realmente insostenible.

Según recoge el libro ‘El Mago de Oz, secretos más allá del arcoíris’, Bert Lahr, otros personajes bajitos que aparecían en el film, los Munchkins, acosaban a Judy de la peor manera e ‘iban siempre con navajas y se dedicaban a mendigar y prostituirse’ antes de rodar el film.

Nada era multicolor, dulce y feliz en el rodaje de El Mago de Oz. ¿Conocías toda la historia oculta tras el clásico del cine? ¿Podrás ver el film del mismo modo sabiendo todo lo que conllevó?