Así era el “lado oscuro” de los ancestros millonarios de Armie Hammer

Valeria Martínez
·7 min de lectura

De nada le está sirviendo la táctica de desaparecer del ojo mediático hasta que pase la tormenta. Desde que varias exnovias lo acusaran de abuso psicológico y diferentes mensajes anónimos revelaran un supuesto fetiche caníbal, el temporal que persigue a Armie Hammer no apacigua. Al contrario, se acaba de convertir en huracán.

Desde hace tiempo se rumoreaba en redes sociales que el escándalo estaba a punto de explotar (todavía más) con un artículo revelador. Y el pasado jueves Vanity Fair lanzó un exposé que más allá de resumir detalles y acusaciones ya publicadas, desvela la faceta más oscura que el actor escondería en su propio ADN: el macabro pasado de sus ancestros masculinos.

Y sí… es de locos.

Armie Hammer (Reuters, Chris Helgren, Gtres)
Armie Hammer (Reuters, Chris Helgren, Gtres)

Muchos hombres en la familia Hammer tienen un lado oscuro” aseguran fuentes cercanas a la familia del actor a la revista. Un lado oscuro que se extendería hasta en cinco generaciones. A través de las declaraciones de fuentes que optaron por mantenerse anónimas, la ayuda de un biógrafo y una tía llamada Casey, el artículo desvela un pasado de magnates y millonarios con un lado de lo más tenebroso. Y que, al final, no hace más que reforzar las acusaciones de fetichismo caníbal, manipulación psicológica y sexual, vertidas sobre Armie Hammer y que habría dejado atormentadas a varias mujeres.

La escritora del artículo, Julie Miller, introduce a cada uno de los miembros masculinos del árbol genealógico del actor de Call me by your name, como “el club del esperma afortunado” según los describe una figura cercana a la familia. Un mote que explica a un grupo de hombres que “nunca lograron nada pero saben mucho sobre cómo gastarse el dinero de otros”.

Muchos quizás no lo sepan pero Armie Hammer nació en 1986 en el seno de una familia adinerada, hijo de un hombre de negocios llamado Michael Armand Hammer y bisnieto del magnate del petróleo Armand Hammer. Aunque sus ancestros fueron mucho más que eso.

Para empezar tenemos al tatarabuelo, el Dr. Julius Hammer, un inmigrante judío viviendo en el Bronx de Nueva York que fue apresado después de practicar un aborto a la esposa de un diplomático ruso en 1919 que murió poco después. Aquello llevó a una condena de entre 3 y 12 años por homicidio involuntario en primer grado.

Se trata de una figura importante en la fundación del partido comunista en EE.UU. y mientras estaba en prisión encomendó a su hijo, Armand Hammer, que cuidara de sus negocios, recibiendo el apoyo de Joseph Stalin por petición del propio Vladimir Lenin, según el biógrafo Edward Jay Epstein. El joven, que entonces tenía poco más de 22 años, se instaló en la Unión Soviética en 1921 para fortalecer conexiones a lo largo de una década y allí se casó con una cantante llamada Olga y tuvieron a Julian, el abuelo de Armie Hammer.

Los años pasaron y Armand pasó por dos divorcios, llevando a que su segunda esposa testificara en la Corte que debido al tiempo que pasó en Rusia y su entrenamiento como médico, “no le causaba ningún dolor ver el sufrimiento de otros”. El hombre se casó después con una mujer adinerada, usando su dinero para invertirlo en el negocio petrolero y amasando una fortuna en el camino. Su ascenso en el universo de los magnates estadounidenses fue abismal. Tenía un Boing 727 privado, se codeaba con políticos -era amigo cercano del senador Al Gore Sr. y asistió a varias inauguraciones presidenciales (Reagan, George H. W. Bush) y hasta convenció a los líderes chinos que prestaran dos pandas a la ciudad de Los Angeles para las Olimpíadas de 1984. Sin embargo, seis años después de su muerte en 1990, una biografía destapó su lado más oscuro con acusaciones de lavado de dinero, de financiar el espionaje soviético, y sobornar su camino hacia la cima petrolera, entre otras acusaciones. Incluso se dice que hizo una contribución ilegal a la campaña de reelección de Richard Nixon que, según The New York Times, podría o no haber ayudado a pagar la tapadera del Watergate.

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Sin embargo, los detalles que llaman más la atención por su asociación con el escándalo de Armie Hammer son los de sus relaciones personales. Armand habría tenido varias amantes, incluyendo una mujer llamada Martha Kaufman y madre de dos niños, a quien obligó a cambiarse de nombre, llevar pelucas y maquillaje, para camuflar su apariencia. Según el biógrafo, la mujer utilizaba un teléfono pinchado y se sometía a las demandas sexuales del hombre incluso “cuando eran extremadamente humillantes”. El millonario le habría prometido protección para ella y sus hijos después de su muerte, sin embargo Martha descubrió más tarde que la había dejado fuera de su herencia.

Al morir, Armand dejó todo su imperio a su nieto, el padre de Armie Hammer, Michael, en lugar de dejarlo en manos de su hijo Julian. Es decir, de su fortuna estimada en $180 millones, dejó a su hijo solo $250.000. Y es que según la tía, Julian era un tipo de mucho cuidado. Por ejemplo, en 1955 habría asesinado a otro hombre en su casa de Los Angeles por una deuda de apuestas, y aunque la noticia llegó a los periódicos, Armand hizo que un amigo entregara $50.000 en efectivo a un abogado, Julian proclamó defensa propia y los cargos fueron retirados.

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Además, Casey añade que Julian abusó sexualmente de ella cuando era una niña y que el hombre era abusivo en general con toda la familia.

Y por último tenemos al padre de Armie Hammer, a quien “múltiples personas dicen que tiene la mentalidad de un adolescente”. El propio actor reveló hace unos años a Vulture que Michael había sido un hombre de vicios que apaciguaron cuando conoció a su madre, Dru Mobley. Sin embargo, Vanity Fair destaca diferentes facetas oscuras del hombre después de contraer matrimonio, como la vez que lo arrestaron por conducir bajo la influencia, o cuando su galería de arte fue pillada vendiendo $70 millones en supuestos cuadros falsificados, o las acusaciones que usaba el dinero de la galería para gastos personales, etc.

Sin embargo, la revelación más impactante es la que se refiere al “trono sexual” de Michael. Se trata de un trono ficticio que el hombre tendría en la Fundación Armand Hammer que, según su abogado, fue “un regalo de broma no solicitada de sus amigos”. Según describe Vanity Fair, se trata de una estructura de 2 metros de altura donde hay una silla con un agujero, una jaula debajo, un gancho y el escudo de armas de la familia pintado. En una fotografía se vería a Michael sentado en el trono sonriendo mientras sostiene la cabeza de una mujer rubia sentada en la jaula y también sonriendo. Bizarro. Muy bizarro.

Y así llegamos a Armie Hammer, el hijo de Michael y descendiente de estas figuras. Después de distanciarse de la fortuna familiar para labrarse su propio camino como actor, el intérprete se encuentra en el ojo del huracán tras una serie de revelaciones y conducta errática. Después de anunciar su divorcio de Elizabeth Chambers y comenzar diferentes relaciones a lo largo de 2020, el actor llenó titulares a raíz de que un perfil de Instagram desvelara las acusaciones de supuesto abuso psicológico y fetichismo caníbal por parte de varias víctimas. Poco después se descubrió un perfil privado del actor en Instagram, @el_destructo_86, donde se mostraba consumiendo cocaína, haciendo bromas sexuales y publicando una imagen de una mujer semidesnuda destapando un escándalo con la organización de Miss Caimán que lo llevó a pedir disculpas. Sin embargo, lo que nadie olvida son los mensajes donde supuestamente decía ser “100% caníbal” y hablaba de relaciones de dominación sexual extremas.

Hammer se desligó de los proyectos cinematográficos que tenía previstos y desapareció del ojo público instalándose en las Islas Caimán, donde viven sus hijas y exesposa y donde él pasó gran parte de su vida, emitiendo un único comunicado donde tacha las acusaciones de ser “afirmaciones de mierda”.

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