Cómo una película de Netflix ayuda a reflexionar sobre el desastre policial en el asalto al Capitolio

Valeria Martínez
·6 min de lectura

Cuando las escenas del asalto al Capitolio de EEUU comenzaron a circular en los primeros periódicos online, canales informativos y redes sociales en la noche del pasado 6 de enero, más de uno dudó si estaba siendo testigo de imágenes reales o sacadas de una película americana. El asalto a la Casa Blanca o a la capital estadounidense ha sido escenario de infinidad de películas de acción y ciencia ficción con el ataque de infiltrados, terroristas y hasta extraterrestres. Pero nunca, jamás, de su propia gente.

El ingreso forzado de los simpatizantes de Donald Trump al emblemático edificio símbolo de la democracia -justo cuando los legisladores certificaban la victoria electoral de Joe Biden- dieron la vuelta al mundo, dejándonos estupefactos ante una situación extrema que terminó cobrándose la vida de cuatro personas y con un saldo que, por el momento, decenas de detenidos. Sin embargo, una película en particular nos permite observar lo vivido desde otro contexto al refugiarnos en otro capítulo de la historia. Les hablo de El juicio de los 7 de Chicago.

Nico Tavernise/Netflix ©2020
Nico Tavernise/Netflix ©2020

La película disponible en Netflix y dirigida por Aaron Sorkin (guionista de La red social) nos traslada en el tiempo a 1968, un año de disturbios y movimientos sociales que sacudió a diferentes países en respuesta (en su mayoría ) a la represión política. En EEUU estuvieron focalizadas en protestas contra la Guerra de Vietnam y el Movimiento por los derechos civiles (junto al asesinato de Martin Luther King) y la película, favorita para la próxima edición de los Oscars. se centra en el juicio contra siete líderes de diferentes movimientos que protestaron contra la guerra durante la Convención Nacional del Partido Demócrata en Chicago (que pretendía elegir a su candidato para las elecciones presidenciales de aquel año). Los discursos y protestas desembocaron en disturbios, violentas cargas policiales y, a posteriori, siete personas acusadas de conspiración, bajo empecinamiento del entonces nuevo fiscal general republicano entrante en la Casa Blanca, John Mitchell, quien desempolvó el caso en una cruzada personal contra su predecesor en el cargo, el demócrata Ramsey Clark (interpretado por Michael Keaton en la película).

La película, dirigida porAaron Sorkin, relata el juicio político encabezado por un juez prejuicioso, influenciado por la nueva administración, que estuvo lejos de impartir justicia y cerca de cometer prevaricación, mientras desarrolla lo sucedido en los disturbios y la personalidad de cada implicado. El Estado acusa a los siete de conspirar para incitar a la violencia. Finalmente, tras varios meses de juicio y otros tantos de arresto, cinco de ellos fueron declarados culpables de sobrepasar las reglas estatales con la intención de incitar a la violencia y sentenciados a pasar cinco años de prisión y pagar una multa de 5.000 dólares. La sentencia, años más tarde, se demostraría que no iba a ningún sitio.

¿Por qué recomendar entonces ver esta película justo en este momento? Porque a su manera nos permite analizar desde el aprendizaje que siempre guardan los hechos del pasado, sobre todo si nos centramos en la actitud de la Policía. Si bien la historia es diferente, existen paralelismos que nos ayudan a comprender aún más la gravedad de lo ocurrido el 6 de enero en Washington, y a entender que, tarde o temprano, el ruido de Trump desaparecerá y, aunque tengan que pasar años, el tiempo acabará poniendo todo en su sitio y se demostrará una más que probable negligencia policial.

No tenemos que remontarnos mucho en el pasado para recordar que en 2020 el mismo país vivió una fuerte dosis de protestas debido a la reacción pública ante el asesinato de George Floyd en manos de la policía, que en este caso no tuvo dudas en actuar. Mientras la mayoría de las protestas del movimiento Black Lives Matter fueron pacíficas, algunas de ellas dejaron imágenes extremas con altercados y enfrentamientos con agentes policiales, quienes no cedieron en ningún momento.

Ahora, pocos meses después, cientos de seguidores de Donald Trump han irrumpido por la fuerza en el edificio después de asistir a un mitin del presidente, donde los alentó a “marchar hacia el Capitolio” en protesta a las elecciones presidenciales que, según proclama sin fundamentos desde su derrota, fueron manipuladas. Los seguidores marcharon, treparon muros, rompieron ventanas y barreras, y forzaron su entrada. Y si bien hubo altercados con agentes en el exterior, la respuesta policial no fue tan abrumadora como en las situaciones previamente mencionadas y la muchedumbre consiguió entrar en el recinto, moviéndose libremente y campando a sus anchas durante un largo periodo de tiempo hasta que las fuerzas policías reaccionaron.

La diferencia en la reacción de las fuerzas de seguridad ha dado lugar a criticas y resquemor político y social en el país, en donde muchos cuestionan cómo hubiera sido la reacción de haberse tratado de una actuación del movimiento Black Lives Matter. El mismo presidente electo, Joe Biden, cuestionó exactamente lo mismo.

Nico Tavernise/Netflix ©2020
Nico Tavernise/Netflix ©2020

El juicio de los 7 de Chicago ayuda precisamente a ver esta realidad con los ojos de la historia. A “los 7 de Chicago” se los acusó de conspirar para incitar a la violencia, pasaron varios años en prisión incluso cuando en el mismo juicio se supo que una investigación del anterior fiscal general (durante la presidencia de Lyndon B. Johnson) había determinado que la culpable de motivar los disturbios había sido la misma policía. Y no ellos. Con el paso del tiempo las condenas fueron revocadas por una apelación en noviembre de 1972 culpando la parcialidad del juez y el fiscal se negó a acusarlos de nuevo y repetir el juicio.

Una de las preguntas más válidas que nos planteamos tras lo ocurrido el 6 de enero es cómo cientos de personas lograron irrumpir en un edificio tan protegido por policías, agentes y sistemas de seguridad como es el Capitolio. El bochorno de las imágenes con “Trumpistas” paseándose por el lugar con banderas, sentándose en los escaños, pululando por los pasillos y oficinas de trabajadores públicos sin que la policía los detuviera a tiempo ha despertado infinidad de preguntas y críticas.

Más de medio siglo después, y mientras las últimas noticias apuntan que los arrestados por el asalto al Capitolio podrían ser acusados de un delito de tentativa de sedición, la película de Netflix propone plantearnos el trasfondo de la reacción policial en disturbios o asaltos, la posible culpabilidad de sus actos e incluso motivación política, abriendo la puerta al debate y conclusión interna según analicemos los mencionados capítulos de la historia del país.

Pero, sobre todo, El juicio de los 7 de Chicago nos recuerda que tarde o temprano la historia se ordena. Al fin y al cabo, como dice la última frase de la película “todo el mundo está mirando”.

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