Dos hermanos acaparan 18,000 botellas de gel desinfectante para revenderlas en EEUU y donan la mercancía tras el escándalo

Dos hombres residentes en Tennessee que habían acumulado en sus domicilios nada menos que 17,700 botellas de desinfectante para manos en medio del estado de pánico y consumo impulsivo generados por el brote de coronavirus, han terminado por hacer donación de ese valioso producto.

Ante la crisis del coronavirus se ha producido una escasez de gel desinfectante en las tiendas de EEUU. (AP Photo/Charles Krupa)

Su gesto llega luego de que la noticia del acaparamiento generara una reacción violenta de parte de muchas personas en las redes sociales, así como una investigación policial sobre un posible delito de aumento de precios y reventa.

En la mañana de este domingo, Matt Colvin, un vendedor de Amazon radicado en las afueras de la ciudad de Chattanooga, la cuarta más grande del estado sureño, colaboró con voluntarios de una iglesia local en la evacuación de un arsenal de desinfectante para manos y toallitas antibacterianas que él mismo había acumulado.

El plan es que este centro religioso pueda distribuir estos medios para la higiene entre las personas necesitadas en Tennessee. La parte restante quedará en manos de la oficina del Fiscal General que lo compartirá con la oficina homóloga de Kentucky para contribuir a la lucha contra el coronavirus.

A pesar de esta acción, se mantiene abierto un procedimiento investigativo contra este hombre y su hermano Noah por aumento ilegal de precios.

La repulsa social contra Matt y Noah Colvin se produjo a raíz de un reporte de The New York Times, el sábado 14 de marzo, que daba cuenta del acaparamiento y del plan de reventa de este material sanitario a través de Internet.

Bastaron apenas 24 horas para que el rechazo se amplificara a través de las redes y las autoridades tomaran cartas en el asunto. Según ha trascendido, los hermanos llegaron incluso a recibir correos electrónicos donde eran amenazados de muerte y hasta la visita de un hombre indignado que golpeó su puerta en la noche del mismo sábado.

Sin embargo, ya para entonces habían vendido unos 300 frascos de gel antibacteriano a través de Amazon, sacando provecho del estado de inquietud generado por el coronavirus que azota a EEUU y a no pocos países del resto del mundo.

Horas después, Amazon -que permite la reventa de productos en su plataforma- retiró ese tipo de producto de la venta y advirtió a los vendedores que serían sancionados en caso de insistir en sus propósitos.

Las leyes estadounidenses prohíben la reventa de productos de primera necesidad en situaciones de escasez y crisis.

Rechazo, amenazas y remordimiento

En una entrevista divulgada al día siguiente, Matt Colvin expresó su remordimiento, asegurando que no se había dado cuenta de la gravedad del brote de coronavirus y de la escasez de desinfectantes y toallitas, cuando decidió hacer una compra masiva.

“He estado comprando y vendiendo cosas durante 10 años —abundó—. Y siempre ha habido productos con mucha demanda. Pero la cuestión es que siempre hay otro en el estante. Cuando hicimos esta compra, no tenía idea de que estas tiendas no podrían reabastecerse”, lamentó.

Colvin admitió además que las muestras de desprecio y hasta de odio fueron aterradoras para él y su familia, y contó que las personas llamaban incesantemente a su celular, publicaban su dirección en las redes y hasta enviaban a repartidores de pizzas a su casa.

La bandeja de entrada de su correo electrónico estuvo inundada de mensajes ofensivos, narró. De hecho, uno de estos iba más allá: “Su comportamiento probablemente conducirá a que alguien que lo asesine a usted, a su esposa y a sus hijos”, decía.

“Nunca fue mi intención mantener los suministros médicos necesarios fuera del alcance de las personas necesitadas”, reconoció en medio de las lágrimas. “Ese no es el tipo de persona que soy. Y todo lo que me han dicho durante las últimas 48 horas es cuánto de esa persona soy".

Al comenzar la semana, Amazon y eBay habían suspendido a Matt Colvin como vendedor, afectando así el modo que ha tenido de ganarse la vida en los últimos años. Además, la compañía que le había alquilado un espacio para guardar la mercancía lo echó a la calle, al tiempo que la oficina del fiscal general de Tennessee le comunicaba que una investigación estaba en curso.

De acuerdo con una nota de USA Today, el recipiente de desinfectante de manos adquirido a ocho dólares había sido revendido por los hermanos Colvin a unos 70 dólares.