El hockey tiene un problema con el racismo, pero sus grandes estrellas guardan silencio

Akim Aliu dio detalles de las situaciones de racismo a las que ha tenido que hacer frente en la NHL en un artículo para el Players Tribune (Foto de Gerry Thomas / NHLI a través de Getty Images).

Empecemos a despegar la tirita por arriba: el silencio de los jugadores blancos de la NHL en lo concerniente al racismo que siguen soportando sus compañeros de hockey negros es ensordecedor.

El martes, The Players' Tribune publicó un potente artículo escrito por el exjugador de la NHL, Akim Aliu. En él, Aliu da más detalles de la discriminación racista a la que tuvo que hacer frente desde su infancia para perseguir su sueño de jugar en la NHL. Aliu quiere ver cambios en el mundo del hockey, para hacer que “el hockey sea para todo el mundo” y no solo un eslogan lanzado durante un par de semanas al año.

Aliu no lo dijo, pero para que eso ocurra, los jugadores blancos tendrán que dar un paso al frente y alzar la voz.

Aquí no les hablo a los jugadores negros. Ellos saben lo que es el racismo; lo viven en sus carnes. Arreglarlo no es su trabajo, al menos no solo el suyo.

No, con solo 43 jugadores de color registrados en una liga de más de 700 jugadores, ellos no pueden generar un cambio por sí solos. Y, de nuevo, no es su trabajo.

En los más de seis meses que han pasado desde que Aliu reveló en Twitter que su, por entonces, entrenador Bill Peters le decía nigger (negrata) de forma reiterada en 2009 por sus gustos musicales, Aliu no ha recibido mucho apoyo de la gente del deporte. Cuesta encontrar estrellas de la NHL que se hayan pronunciado, ya sea a periodistas o en las redes sociales, condenando el racismo en el mundo del hockey.

No es porque no haya habido intentos, al menos por parte de algunos medios. Salim Valji, un periodista deportivo de Canadá, tuiteó el miércoles que contactó a no menos de seis jugadores, incluidas superestrellas como Connor McDavid y Sidney Crosby, para preguntarles sobre el racismo y que se negaron todas las veces.

El miércoles por la tarde, el defensa de los Dallas, Stephen Johns, citó el tuit de Aliu y escribió: “Tenemos que actuar más como comunidad de hockey”. Poco tiempo después, el portero de los Anaheim, Ryan Miller, tuiteó el enlace a la historia de Aliu y escribió: “Espero que todos podamos escuchar y participar activamente en el cambio necesario”.

El listón es bajo, pero fue significativo ver que dos jugadores actuales reconocen el problema. Sin embargo, no puede ser que Johns y Miller sean los únicos.

Aliu escribió que se reunió con el comisionado de la NHL, Gary Bettman, para discutir cuestiones de inclusión y que su discusión aún no ha finalizado. En la reunión de la Junta del Gobernador del pasado diciembre, Bettman desveló nuevas políticas de la liga y nuevos programas de entrenamiento, incluida la asesoría obligatoria sobre racismo y acoso para el personal de la NHL. También dijo que habría disponible una línea directa para informar de estos incidentes.

La liga no ha respondido a nuestra invitación a comentar la publicación de Aliu.

La NFL también lidia con problemas de racismo

La NFL tiene sus fallas ‒como lo demuestran la reciente sugerencia de que los equipos se inclinen por contratar a entrenadores o managers generales de minorías étnicas si son comprados con una selección de draft mejorada en la tercera ronda‒, pero en los últimos años algunos jugadores blancos han dado pasos en apoyo de sus compañeros de equipo negros y contra las injusticias que enfrentan los afroamericanos.

No hay duda de que muchos más deberían estar dispuestos a hacerlo, pero el pass rusher retirado Chris Long y el quarterback Josh McCown han sumado sus voces en la lucha por la justicia racial. A principios de este mes, el quarterback de los Tampa Bay, Tom Brady, firmó con su nombre en una carta escrita por la Coalición de Jugadores de la NFL que pide al Departamento de Justicia del gobierno federal que abra una investigación sobre el asesinato de Ahmaud Arbery, un corredor negro que supuestamente fue perseguido y asesinado por un padre blanco y su hijo.

Brady no fue el único hombre blanco en firmar la carta, pero le da todavía más peso a los esfuerzos impulsados por la Coalición.

¿Dónde se ve eso en la NHL? De acuerdo, la mayoría de los compañeros de equipo de Brady en sus 20 años en la NFL han sido negros, para nada el caso de los jugadores de hockey, pero el hecho de que sean 1 000 compañeros negros o uno no debería importar.

¿Por qué Aliu ha tenido que sufrir en silencio durante años? ¿Por qué ha tenido que soportar, no solo el acoso verbal de fanáticos ignorantes, sino también el acoso verbal y la agresión física de al menos un compañero de equipo, Steve Downie? ¿Por qué fue Aliu quien pagó el precio de no participar en una novatada y por qué tuvo que defenderse cuando Downie le reventó siete dientes usando un lenguaje al que le cuesta referirse, lo que hizo que no pudiera vivir por completo su sueño de la NHL? ¿Por qué Peters, quien era claramente intolerante, tuvo tanta influencia sobre su carrera?

Ya fuera de parte de entrenadores y managers o de compañeros de equipo y aficionados, ¿por qué los jugadores negros tienen que sufrir solos en cualquier nivel del hockey de competición?

Casi todos los equipos exaltan los valores de fraternidad y familia. La familia es una cosa de todos los días. La familia es buena y mala a la vez y sus miembros se esfuerzan por superar juntos los momentos difíciles, haciéndose mejores mutuamente, en el mejor de los casos, sin hacer la vista gorda cuando uno de ellos está siendo atacado y, en el peor de los casos, sin participar en el ataque.

El mes pasado, había gran expectación porque el jugador de los New York Rangers, K’Andre Miller, participaba en una videollamda por Zoom con sus fans y un usuario no paró de decirle negrata antes de que el chat se desconectara. Lo más flagrante es que a los Rangers les llevó cuatro horas hacer un comunicado de condena a ese lenguaje y ni siquiera mencionaron una palabra de apoyo a Miller en sus dos frases.

Los Rangers dijeron que estaban “terriblemente consternados” por ese comportamiento, ¿pero dónde está la frase “estamos encantados con que Miller pertenezca a nuestra organización” o algo por el estilo? Demuéstrale a Miller que tiene tu apoyo.

Llegar a la NHL, como llegar a cualquier liga de cualquier deporte profesional, es una tarea ardua que consume toda una vida. Supone entrenamientos antes del amanecer en la pista de la ciudad desde que se es un niño, equipos caros, ejercicios interminables y, hasta cierto punto, unos buenos genes.

Akim Aliu tenía esas cosas y, hasta el día que fue señalado como el problemático muchacho “inentrenable” que luchaba por su vida, como escribió, contra Downie, era considerado como un jugador de éxito seguro en la NHL; los cazatalentos elogiaban su tamaño, su capacidad de tiro y su patinaje de élite.

Pero no retrocedió y, probablemente, eso le costó la carrera. Y sigue sin retroceder.

Aliu escribió que no quiere mancillar al hockey y a todas las personas asociadas. Lo que quiere es arreglar los problemas del deporte que ama.

Si va a hacer eso, necesitará ayuda, ayuda de los jugadores blancos.

Shalise Manza Young