El gran legado de Ernesto Alonso, el 'Señor Telenovela' que detestaba a Cantinflas

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Ernesto Alonso/AP
Ernesto Alonso/AP

Este año se cumplen 15 de la muerte de Ernesto Alonso (nacido en Aguascalientes el 28 de febrero de 1917), uno de los actores más célebres de su era —su paso por el cine dejó una honda huella—y sobre todo, uno de los productores más importantes en la historia de la televisión mexicana, al punto de haber transformado, junto con Luis de Llano Palmer (padre de Luis de Llano Macedo y Julissa) y el chileno Valentín Pimstein no solo el rostro de la televisión, si no la cultura popular de toda una nación.

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La cultura de la telenovela, que se hizo enormemente popular desde la década de 1950 en el mundo hispanohablante, le debe lo que fue en buena parte a Alonso, que hasta entonces había sido un galán destacado —aunque un tanto rígido y relamido— de la cinematografía mexicana. Había participado en dos filmes de Luis Buñuel (su versión a 'Cumbres Borrascosas', titulada 'Abismos de pasión' y la inolvidable 'Ensayo de un crimen') y también prestó su voz como el narrador en off en 'Los Olvidados' y había cultivado estrechas amistades con María Félix, Marga López, Isabela Corona, Silvia Pinal, Rita Macedo, Amparo Rivelles y Libertad Lamarque, aunque su favorita personal era Miroslava, con quien trabajó en 'Trotacalles' y en 'Ensayo de un crimen' y la quiso y protegió tanto que detestaba a Luis Miguel Dominguín y Cantinflas por haberla usado ambos como objeto sexual y conducirla al suicidio.

Aunque fue actor por más de 5 décadas —su primera aparición fue como extra en 'La Zandunga', la única película en español que hizo la mítica Lupe Vélez—en realidad Alonso prefería todo lo que acontecía detrás de cámaras y gradualmente se fue apartando de la actuación en la que, según dijo en entrevista con Jacobo Zabludovsky, no se sentía del todo cómodo cuando cambió la industria y él se apartó del cine permanentemente (su último film fue en 1976: 'Coronación', adaptada de una novela de José Donoso).

A lo largo de su vida en el medio artístico, Alonso —que era muy discreto acerca de su homosexualidad, siempre tratándola de manera oblicua; tuvo una muy larga relación de pareja con el doctor Ángel Fernández, hasta la muerte de éste, en 1972— produjo unas 150 obras y actuó en algunas más.

Su debut en el mundo de la telenovela fue en 1959 con la versión original de 'Cuidado con el ángel', con Ofelia Guilmáin, un año después del nacimiento de las telenovelas. Después hizo adaptaciones de obras de Caridad Bravo Adams y lanzó las carreras de figuras como Maricruz Olivier, Ariadne Welter, Jacqueline Andere (una de sus actrices favoritas), Claudia Islas, Helena Rojo, Lucía Méndez, Julissa, Angélica María, Ana Martín, Alma Muriel, Silvia Pasquel, Ofelia Medina, Susana Dosamantes, Lupita D'Alessio, Christian Bach, Rebecca Jones, Victoria Ruffo, Erika Buenfil, Daniela Castro, Salma Hayek y su última favorita, la controvertida Yadirah Carrillo.

Si a Alonso se le considera el padre de la telenovela mexicana (su obsesión con la telenovela histórica y de época, los romances melodramáticos y la literatura convertida en serial) la madre es sin duda Fernanda Villeli, una gran escritora con la que hizo mancuerna por décadas y creadora con él de la que se considera su obra maestra: 'El Maleficio', una telenovela larga y compleja, con numerosas tramas y niveles de narración: por un lado emparentaba con 'El Padrino' como una saga familiar criminal, pero había varias historias de amor y trauma, fantasmas al estilo gótico, un retrato maldito, brujería, santería, un embarazo satánico (ecos de 'El bebé de Rosemary'), pasión, lujo y mafia.

Co-protagonizada por Alonso como Enrique de Martino y Jacqueline Andere como su ingenua esposa Beatriz Almanza, con Humberto Zurita, Sergio Jiménez y Sergio Goyri, la telenovela fue un hit sensacional que redefinió el lenguaje de la telenovela como se conocía y trajo una nueva era de oro para el género, vilipendiado como había sido por educadores e intelectuales (que, irónicamente eran amigos de Alonso y Fernández y frecuentaban sus sobremesas en su residencia de Las Lomas, misma que abandonó por un famoso apartamento de lujo en Polanco —Quique Álvarez Félix era su vecino— tras la muerte de Fernández, con quien estuvo más de veinte años).

Toda su carrera telenovelera estuvo vinculada a Televisa, la que él siempre consideró su casa. Con Emilio Azcárraga Vidaurreta fue pionero en el camino de las telenovelas, resistió las críticas sobre la mala calidad de la actuación y los guiones de esas obras, e incluso los malos augurios sobre que serían un género que el público terminaría por abandonar, debido a sus malos argumentos, cosa que no sucedió. De hecho se convirtieron en producto de exportación internacional y le valieron ganar una fortuna, misma que repartió entre los hijos que "adoptó" (aunque legalmente no se podía), y que le dieron una familia que amar, en el ocaso de su vida.

Ernesto Alonso fue un innovador. Además de hacer llorar o sufrir a millones en el mundo, algunas de sus obras fueron lecciones de historia, ya que narraban sucesos de la Independencia, la Reforma, el Imperio, la Colonia y la Revolución. Fueron éxitos hace dos y tres décadas, y aún son muy populares. El 'Señor Telenovela' fue el creador de sagas televisivas históricas como 'La constitución', que sería la única telenovela en la que María Félix participó, en el año 1968.

Cuando murió, Ernesto Alonso aún tenía planes de producir más y a sus 90 años no le fallaba la energía. Fue un transformador, un revolucionario y un talento para lo suyo, que supo dejar un legado vivo que todavía hoy sigue rindiendo frutos.

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