El final del Joker tiene más de una explicación

ATENCIÓN: ESTE ARTÍCULO CONTIENE SPOILERS DEL FINAL DE JOKER

Y lo consiguió. Tras los elogios iniciales de la crítica, Joker se ha coronado como el mejor estreno en la historia del mes de octubre con un récord que alcanza los 85.2 millones de euros ($93.5 millones) en Norte América, y un total global de 213 millones de euros ($234 millones). Y si bien la opinión de los críticos se ha dividido haciendo que el porcentaje de aprobación caiga al 70%, el público ha respondido mucho mejor de lo esperado con un aplauso que alcanza el 90% en RottenTomatoes.

A lo largo del fin de semana, millones de espectadores de todo el mundo se rindieron ante la macabra transformación de Arthur Fleck en el payaso del crimen de Gotham. Un final que eleva el análisis crítico social a través del renacer del personaje como símbolo de hartazgo convertido en violencia. Como la transformación física de la locura. Sin embargo, el final de la película de Todd Phillips es mucho más que un mero final. Es mucho mas que una sola conclusión. No hay cabos sueltos, aunque lo parezca. Por eso, intentemos desgranar esos minutos finales que seguramente más de uno todavía los está masticando.

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Por culpa de un sistema que le quita la ayuda psicológica y su medicación, Arthur está tambaleándose en el precipicio de la locura. La realidad y su imaginación caminan por una línea tan delgada que prácticamente ni se ve. Ha desaparecido. Y así arranca el acto final de la película, con el protagonista aceptando su yo interno sin la contención psicológica, actuando sobre cada uno de sus impulsos. Así es como se toma su primera revancha asesinando a su madre tras descubrir que el origen de sus traumas comenzó con ella, pasando a la idea del suicidio en el mismo programa que lo convirtió en el hazmerreír de la ciudad.

Pero la idea de Arthur de cometer el suicidio en el programa de Murray Franklin (Robert De Niro) se transforma en asesinato cuando, impulsado por la reacción del público -entre caos y pánico por confesar ser el asesino del metro, sintiéndose incomprendido pero poderoso- actúa sobre sus impulsos disparando en la cabeza a Franklin tras un discurso crítico sobre la sociedad. Es el momento más impactante de la película, el que nos hace llevarnos la mano a la boca. Es brutal y violento, convirtiéndose en el clímax que encamina el destino final del personaje.

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A partir de ese momento comienza el final. Fleck es arrestado y desde la patrulla policial es testigo del caos que ha provocado, de la liberación de la locura social que ha generado con su acto de violencia, alimentando el terror en las calles de Gotham. Pero un grupo de protestantes con máscaras atacan el coche y rescatan a Joker, recostándolo herido sobre el vehículo con la ayuda de seguidores. Se despierta en el medio del fuego, los gritos y el caos, para despertar como el Joker definitivo. Es el renacer de Arthur, pero ahora como el Joker pintando su sonrisa eterna en sangre ante los alaridos y apoyo de los fanáticos.

Pero éste Joker no llega a convertirse en el rey del crimen de Gotham, al menos no en esta versión de sus orígenes. No vemos cómo, pero termina en el manicomio de Arkham donde se ríe de una broma que asegura que nadie entendería mientras habla con una trabajadora social. En la última escena, Joker sale dejando huellas de sangre -pero todavía esposado- dándonos a entender que habría asesinado a la especialista mientras vemos al final del pasillo cómo es perseguido por un guarda de seguridad de una esquina a otra. ¿La asesina entonces de verdad? Depende de la interpretación de cada uno. Es probable que todo sea fruto de su imaginación, así como imaginó el romance con su vecina Sophie o su visita inicial al programa de Murray, creando una vida paralela ideal que nunca existió. “No quiero decir si el final es real o no, porque es parte de la gracia” dijo el director en una sesión de preguntas en Los Angeles cuando le cuestionaron si la escena final es fruto de su imaginación o no, como recoge. “Se lo he mostrado a muchas personas y todos tienen una reacción diferente […] La idea es que no quiero responder a las preguntas porque es agradable ver los diferentes detalles que capta el público. Tengo mis propias teorías”.

Existen varias teorías, y una de las interpretaciones posibles (y más interesantes) es que toda la historia es fruto de la imaginación del personaje y Arthur, en realidad, lleva todo ese tiempo institucionalizado. No olvidemos que él y su madre sufrían de alucinaciones y una severa enfermedad mental. Puedes dar a la película una conclusión literal, dando por sentado que lo que ves es lo que pasa; pero debemos tener en cuenta que en los minutos finales, el espectador ya no puede discernir entre la realidad y la imaginación del personaje. Nosotros también terminamos confundidos dentro de la psique del Joker.

La verdad es que nunca vemos cómo Arthur llega a la institución, y uno de los detalles que dan a entender esta conclusión es la apariencia de la trabajadora social, muy similar a la especialista que Arthur ve al principio de la historia. Incluso vemos una imagen de Arthur golpeándose la cabeza contra una puerta en una habitación blanca, indicando que está o ha estado internado en el pasado. Y, por supuesto, lo mas interesante es cuando Joker ríe de una broma en su cabeza delante de la trabajadora social en dicha escena final, diciendo la última frase del filme: “No la entenderías”, sugiriendo que al final, la broma es toda la película.

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