Puede que el cine nunca vuelva a ser aquello que conocíamos

Jaime Quirós
·4 min de lectura

En la gala de los Goya celebrada el pasado fin de semana, los premiados no subieron a recoger su galardón al escenario, porque, como ya ocurrió con los Globos de Oro, todos los nominados se encontraban en sus casas. Una conexión por videollamada les permitió participar en el evento. La audiencia también fue testigo de este momento insólito. Uno de tantos ahora mismo, en los que de repente, uno cae en la cuenta de que la situación que atravesamos es delirante.

Otra de las anormalidades que se presenta para esta temporada de premios cinematográficos, en la que se celebran los Globos de Oro, los Goya, los BAFTA y los Oscars, entre otros, es que muchas de películas que aparecen en las listas de nominados no han pasado antes por las salas de cine que por cualquier otro canal de distribución. Aunque esto no es un fenómeno exclusivo de la pandemia, –ya lo vimos con Netflix, que fue el primero que apostó por el estreno directo en internet de títulos reconocidísimos y galardonadísimos como Roma (2018) o El irlandés (2019)–, podría convertirse en la nueva norma.

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Debido a las restricciones sanitarias, las 'majors' de la industria cinematrográfica han optado por estrenar de forma simultánea o incluso exclusiva en plataformas digitales las películas más esperadas del 2020. Foto: Getty Creative.
Debido a las restricciones sanitarias, las 'majors' de la industria cinematrográfica han optado por estrenar de forma simultánea o incluso exclusiva en plataformas digitales las películas más esperadas del 2020. Foto: Getty Creative.

Las ventanas de distribución

La crisis sanitaria ha traído consigo una disrupción del modelo tradicional de ventanas de explotación de la producción audiovisual. Con el fin de rentabilizar al máximo una producción cinematográfica, la lógica de las ventanas de distribución establece una serie de fases consecutivas por las que debe pasar cada título, desde su exhibición en salas de cine hasta su emisión en la televisión en abierto. 

Los principios que sustentan este sistema son que, a mayor distribución, más probabilidad de recuperación de la inversión. Es decir, con más ventanas, diferentes y extendidas en el tiempo, se espera generan más ingresos.

La llegada de las plataformas digitales

Las plataformas digitales han alterado esta lógica lineal e inalterable que aseguraban, sobre todo, el retorno de la inversión y la maximización del beneficio.

Para preservar este beneficio, la primera reacción ante la pandemia de las ‘majors’, los estudios cinemetográficos más poderosos, fue aplazar los grandes estrenos que se esperaba que fueran un éxito en taquilla. Pero ni salas, ni productoras ni las propias películas se benefician de estos retrasos.

¿Solución temporal o tendencia de cambio?

Muchas de las ‘majors’ han decidido explorar otras opciones y estrenar de forma simultánea en salas y en plataforma digitales los ‘blockbusters’ como Wonder Woman 1984 (2020) en HBOMax, pero también de forma exclusiva y previo pago como Disney + con el ‘remake’ de Mulán (2020).

Los resultados de Wonder Woman en HBOMax puede que sean determinantes con lo que va a ocurrir con el entretenimiento del futuro. Puede que nos encontremos en una situación de no retorno en la que ni los CEO de las compañías se creen que el cine se vuelva a parecer al de antes de la pandemia.

“No estoy seguro de que vaya a haber un retorno”, aseguraba rotundo Bob Chapek (CEO de Disney) durante una conferencia la semana pasada. El discurso ambiguo de Chapek se explica en gran medida por la incertidumbre a la que nos enfrentamos, donde todavía no está muy claro cuándo finalizará la pandemia, pero también están sustentados por el éxito de la plataforma Disney +, que sin duda, ha reforzando a la compañía con 100 millones de suscriptores de pago.

La ventana más rentable, el cine, está en juego. Especialmente para Disney, renunciar de manera explícita a un negocio que en 2019 le reportó más de 11.000 millones de dólares de recaudación, sería como firmar una sentencia de muerte, la suya propia. Pero mientras el regreso a las salas de cine no sea seguro, parece que las ‘majors’ seguirán explorando fórmulas alternativas, aunque el efecto colateral se alargue y dificulte el camino de ida, y también de vuelta.

La situación de las salas de cine

La pandemia nos ha dejado con solo el 39% de cines abiertos en España, según datos de la consultora Comscore. Las pocas salas que siguen abiertas enfrentan multitud problemas: sin estos estrenos hollywoodienses y sin palomitas conviven además con el aforo reducido, y con el toque de queda, que prohíbe la sesión más rentable, la de las 22 horas.

El cierre de muchas salas de cine también dificultará el regreso de una normalidad previa a la pandemia.

El cine es una experiencia inmersiva al que muchos no están dispuestos a renunciar. Lo más acertado es pensar en la convivencia de ambos fenómenos.

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