El desafío de Simeone: a la espera del Atlético 2.0

Un flechazo directo y profundo. Así, de forma escueta y rápida se podría resumir el verano de Diego Pablo Simeone. Quién nos iba a decir que tras el desamor con su futbolista más valioso, Antoine Griezmann, y la marcha de sus activos más preciados -Godín, Lucas Hernández, Filipe Luís, Rodrigo Hernández y Juanfran- en el mismo periodo, surgiría una gran oportunidad para sanar su corazón.

Negar la realidad sería de necios. Las bajas han sido duras, importantes y han supuesto una pérdida de jerarquía y sentimiento de pertenencia colosal, pero también han abierto la puerta a nuevos líderes y a una reestructuración de la plantilla. En ese vacío de poder y a la espera de que ruede el balón de forma oficial, ha emergido la posibilidad de hacer evolucionar un proyecto que la pasada temporada ya presentó síntomas de agotamiento. Con la renovación de Griezmann y la final de la Copa de Europa en el Wanda Metropolitano las expectativas eran altísimas. El resultado, conocido de sobras. Ahora, de nuevo, toca recordar quién es Diego Pablo Simeone: un constructor de equipos.


Soccer Football - La Liga Santander - Atletico Madrid v Girona - Wanda Metropolitano, Madrid, Spain - April 2, 2019 Atletico Madrid coach Diego Simeone before the match REUTERS/Sergio Perez


Cuando el argentino tomó las riendas de unos de los clubes más inestables del país, allá por 2011, la duda era grande y la entidad, una trituradora de entrenadores. Sin tiempo apenas para construir, se dedicó a armar un equipo capaz de competir hasta la extenuación con unas características muy marcadas. Dotó de solidez, identidad y competitividad a un conjunto que deambulaba por la Liga (10º) y acababa de ser eliminado de la Copa por el Albacete de Segunda División B. Unos cuantos meses después, los del Manzanares se alzarían con la UEFA ante el Athletic Club de Bielsa (3-0) y se proclamarían supercampeones de Europa tras pasar por encima del Chelsea (1-4). El Vicente Calderón, quedó enamorado, claro.

Conviene recordar esos momentos para valorar, desde la perspectiva que nos aporta el tiempo, el gran legado de Simeone. No solo el que ha construido con el objetivo de elevar el techo competitivo de la entidad, sino el que edificará a corto plazo. De la necesidad de renovarse, aparece la oportunidad de reinventarse y con ella, una de las temporadas más ilusionantes. A una plantilla en la que solo quedan Koke y Saúl Ñíguez desde la llegada de Simeone, han aterrizado de una tacada Joao Félix, Mario Hermoso, Ivan Saponjic, Marcos Llorente, Kieran Trippier, Felipe Monteiro, Héctor Herrera y Renan Lodi.

Sin perder la esencia pero sumando savia nueva, el Atlético de Madrid espera una evolución en su juego. Por su parte, el técnico argentino deberá ser capaz de integrar este nuevo talento en su sistema, convencerles de la necesidad de realizar esfuerzos defensivos y crecer desde el circuito de pases en el ataque estático. De Simeone depende volver a transmitir su mensaje 8 años después y levantar un proyecto -casi- de cero. Un desafío complicado, más aún cuando el club ya se ha instalado por resultados, masa social, inversión y repercusión mediática entre los grandes transatlánticos de Europa.

Hasta el momento y a una semana de que empiece la Liga, hemos observado atisbos de un desarrollo en su juego. Algo que ya intentó en pasadas ocasiones pero que no acabó de fructificar cuando la temporada se ponía al rojo vivo en los meses importantes del año. Presión alta, XI de futbolistas con tendencia ofensiva sobre el campo y una mayor inclinación a relacionarse con el balón de forma continuada.

Como el adolescente que espera que ese amor de verano se convierta en un vínculo más formal y con futuro, los rojiblancos abrazan la incertidumbre con ilusión. Sea vuelta a los orígenes o r(evolución) en su modelo de juego, estamos ante la temporada más estimulante del Atlético de Madrid de Diego Pablo Simeone. El balón dictará sentencia.