El demonio domesticado de Blas Cantó

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Spain's Blas Canto poses for a picture during the
Spain's Blas Canto poses for a picture during the "Turquoise Carpet ceremony" of the 65th edition of the Eurovision Song Contest 2021, on May 16, 2021 in Rotterdam. (Photo by Kenzo TRIBOUILLARD / AFP) (Photo by KENZO TRIBOUILLARD/AFP via Getty Images)

Últimamente cuando se habla de Blas Cantó es solo para recordar su fracaso en Eurovisión. Lo cierto es que España lleva años sin posicionar bien en el Festival de la Canción y, año tras año, se culpa al cantante seleccionado en vez de analizar el sistema de votos de cada país así que, en esta ocasión, Blas ha sido el blanco fácil de la diana.

Sin embargo este joven ha demostrado no solo ser un gran profesional sobre el escenario sino tener una fortaleza enorme a nivel personal. Blas, que hoy tiene 29 años, empezó muy joven en el mundo del artisteo.

Su fama a nivel nacional llegó gracias al grupo Auryn, una de las primeras 'boy bands' de nuestro país. Cantó tenía solo 18 años cuando empezó su andadura con el resto de compañeros desatando un importante fenómeno fan que, quizá, le vino grande.

A medida que se hacía más y más famoso, su agenda se iba llenando de compromisos y su exposición mediática crecía de igual modo. Esto, inevitablemente, afecta al estado anímico y a la salud mental.

Si bien ser famoso tiene, innegablemente, sus ventajas y es hermoso que te reconozcan por tu música, también tiene esa cara B de la que pocos hablan con tanta naturalidad como lo ha hecho este artista.

Blas ha sufrido mucho en los dos últimos años, en lo profesional y debido a la pandemia, en 2020 se canceló Eurovisión y tuvo que esperar a 2021 para poder cantar para, además, quedar a la cola de la lista en el puesto 24.

El palo que se llevó Cantó con el festival fue por partida doble. El hecho de la cancelación inicial le vino muy grande y, desde aquel momento, empezó a batallar con una patología de salud mental tan extendida como estigmatizada: la ansiedad.

Lejos de avergonzarse o esconderse por miedo a lo típico de ‘pobre niño rico que se queja, victimiza o exagera’, el cantante asumió que lo suyo era una patología y la compartió dándole visibilidad en sus redes sociales con un post digno de ser leído.

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Blas no se atrevió en aquel delicado momento a hacer un vídeo sobre dicho asunto pero sus palabras escritas reflejan a la perfección el sufrimiento: “Hola familia, quería hacer un vídeo explicando mi actual situación, pero aún no me veo con fuerzas para hacer un monólogo delante de una cámara, eso nunca se me dio demasiado bien, tal vez por eso recurrí a la música, para verbalizar mis sentimientos”, empezaba su post.

Después contó que esto le venía sucediendo desde sus inicios: “Es un problema que me sucede desde mi anterior etapa en el grupo (Auryn) y que este confinamiento ha sacado a relucir. Recuerdo en 2015 que habíamos tenido una firma de discos, en la noche me desperté a las cinco de la mañana, temblando y con 38´5 de fiebre”, confesaba Blas.

Este demonio podría haberle devorado por dentro pero, al darle un nombre, identificarlo, enfrentarlo y visibilizarlo, Cantó ha conseguido domesticarlo y reconocerlo como un mecanismo natural del cuerpo que le alerta de posibles peligros aunque sean irreales.

El estrés y las situaciones de dolor anímico pueden desencadenar estos episodios de ansiedad y Blas lo ha pasado fatal en 2020 y en el último año debido a dos fallecimientos de familiares tan cercanos como su padre y su abuela, a la que consideraba una madre tal y como compartió en redes sociales.

En solo seis meses de diferencia su padre falleció a los 49 años y su abuela también a causa del Covid. “Maldito Covid, malditos los que lo niegan y maldita la muerte. No tenía que ser ahora. Qué injusto. Dios mío. Estoy roto de dolor, pero necesito compartir que acabo de perder a la persona más importante de mi vida, nunca le gustó que la llamara abuela, por eso, hoy, sigue siendo mi madre”, escribió el vocalista junto a una foto de sus abuelos.

A pesar del dolor, el luto y la pérdida, Blas ha salido adelante, se ha enfrentado a duras críticas tras su paso por Eurovisión y sigue luchando por mantener una digna carrera profesional y por salir a flote en lo personal.

Desde luego, siendo tan joven, es un ejemplo as seguir en muchos aspectos y tiene seguidores adolescentes a los que les va genial que su ídolo dé importancia, atención y naturalidad a una enfermedad de salud mental que muchos de ellos pueden padecer en el día a día sin saberlo debido a que lo tienen completamente normalizado.

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