El curioso proceso que se desencadena en nuestra sangre cuando vemos una película de terror

“Se me pusieron los pelos de punta”, “casi me muero del miedo”, “se me hizo un nudo en el estómago”… Existen decenas de frases hechas que se utilizan para expresar terror. Y no solo en español. También en otros idiomas se da el mismo fenómeno. Por ejemplo, los ingleses utilizan la palabra “bloodcurling” (literalmente, ‘sangre coagulándose’) que en español se traduce como ‘espeluznante’.

Resulta curioso que se diga que la sangre se cuaja o se coagula de un susto. El origen de esta expresión data de la Edad Media, un época en la que muchos pensaban que un susto o una situación peligrosa realmente hacía que la sangre bajara su temperatura y se espesase.

Motivados por tan curioso origen, un grupo de científicos holandeses ha querido ver si realmente pasa algo raro en el torrente sanguíneo cuando alguien está asustado. Y el resultado es sorprendente.

El Dr. Banne Nemeth del Hospital Universitario Leiden de Amsterdam (Holanda) y su equipo han realizado una investigación con 24 voluntarios menores de 30 años de edad. Se les dividió en dos grupos. Al primero, le pusieron las película de terror Insidious seguida de un documental sobre el mundo del champán, que por supuesto, no daba nada de miedo. El segundo grupo también vio las mismas cintas, pero en sentido contrario. Ninguno de los sujetos sabía qué películas iba a ver ni la naturaleza de la prueba.

Los investigadores recogieron muestras de sangre de todos los participantes antes y después del visionado. Y tras analizarla, descubrieron que las personas que veían la película de terror al final del experimento tenían en su torrente sanguíneo una mayor presencia de un tipo de proteína llamada ‘coagulante sanguíneo VII’ que sirve precisamente para espesar la sangre. Así que sí, realmente el miedo tiene ese poder coagulante.

El doctor Nemeth explica en este artículo que los resultados no le sorprenden. Para él es una muestra de la inteligencia evolutiva de nuestro cuerpo, ya que al aumentar la presencia de coagulantes en sangre en una situación de miedo, el organismo se está preparando para un posible daño en forma de herida. Si se produjera, los coagulantes ayudarían a que se cerrara antes y a que hubiera menos pérdida de sangre.