El declive de Johnny Depp, de estrella de Hollywood a personaje de tabloides

Valeria Martínez
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Lejos parece haber quedado aquella imagen del Johnny Depp que conseguía provocar suspiros entre el público y la crítica a partes iguales. Desde hace cuatro años es uno de los protagonistas de la guerra mediática que mantiene con su ex, Amber Heard, que está plagada de acusaciones en donde cada uno acusa al otro de maltrato. Y en los últimos días, desde que comenzara el juicio por difamación contra The Sun, el actor se ha metido en un embudo de dimes y diretes del que es probable que ninguno salga bien parado.

PA England; Doug Peters; Gtres
PA England; Doug Peters; Gtres

El primer paso para limpiar su imagen fue demandar a su exesposa exigiendo $50/43€ millones por difamación después de que ella publicara una editorial en The Washington Post en diciembre de 2018 escribiendo sobre su supuesta experiencia. No nombra a Depp directamente, pero hace referencia al hecho de “haberse convertido en representante del abuso doméstico dos años atrás”, coincidiendo con la separación que tuvo lugar en 2016 cuando ella solicitó una orden de alejamiento contra él. El divorcio se formalizó en 2017 y ella donó los $7/6€ millones que pagó Depp tras llegar a un acuerdo a un hospital infantil de Los Ángeles. Este juicio tendrá lugar en Virginia, supuestamente en agosto.

Ahora mismo, Depp y Heard están protagonizando otro juicio en Londres, en donde el actor demandó a la editorial responsable del tabloide británico The Sun por haberlo definido como “golpeador de esposas” en un titular que, precisamente, hablaba de aquel primer capítulo de la guerra mediática entre Johnny y Amber.

Johnny demanda al medio por difamación y niega todas las acusaciones de maltrato contra Amber. Sin embargo, son tantas las barbaridades que han salido a la luz en los 3 días que llevamos de juicio que solo podemos preguntarnos si no debería cambiar de abogados. Está en todo su derecho de defenderse ante semejante calificativo pero ¿se habrá parado a pensar qué sacará de todo esto?

En los últimos días dijo que decidió dejar a Amber después de que esta defecara en la cama mientras lo acusaron de maltratar a su ex en un avión privado tras haber consumido cocaína, whisky, pastillas y champagne. En la jornada del jueves mostraron fotos de un espejo escrito con sangre, y Johnny admitió que lo había hecho él con el dedo que Amber le había lastimado al arrojarle una botella de vodka durante los volátiles días que pasaron en Australia mientras rodaba Piratas del Caribe 5 (vía Sky News). Una situación que, al parecer, dice que escaló tras discutir porque no habían firmado un acuerdo prenupcial y Johnny le pedía que lo firmara un mes después de la boda, y ella supuestamente se negaba. Admitió que provocaron daños en la casa que habían alquilado valorados entre $126.000/110.000€ y $189.000/166.000€, acusó a Amber de armar un dossier durante la relación y que sus acusaciones de maltrato son una farsa (Variety).

Finalmente, Johnny admitió haber dado “un cabezazo” a la actriz en 2015 tras oírse un audio en donde dice que le dio el golpe en la frente -y, al parecer, no explicarían las fotos que Amber Heard se tomó con moretones alrededor del ojo- aclarando que fue accidental dado que supuestamente sucedió cuando intentaba controlarla después de que ella lo hubiera atacado (The Guardian). Al mismo tiempo salió a la luz que Amber cuidó de él cuando se desintoxicaba de su adicción a oxycodone en 2014, cuando estaban comprometidos, y que ella envió un mensaje de texto a la enfermera pidiendo consejo porque el actor la había empujado en su estado. Él lo niega y poco después Depp envió un email a la madre de Amber agradeciendo el esfuerzo de su hija. En definitiva, que los dos han pintado en tres días un panorama de lo más turbulento.

Jordan Strauss; Gtres
Jordan Strauss; Gtres

En resumen, parece que los trapos sucios de esta relación son muchos. Se van acumulando y creando una imagen pasmosa de ambos. Quizás haya verdades y mentiras, exageraciones o recuerdos borrosos de noches locas, pero al no limpiarlos en casa, esos trapos se están aireando delante de la opinión pública y de la industria que les da de comer. Y aunque Johnny Depp llegara a ganar el juicio -todavía faltan por escuchar los testimonios de algunas de sus ex, como Winona Ryder, que testificarán en su defensa- es probable que el dinero no pague el pozo oscuro en el que se está metiendo.

Ese misticismo que convierte a una estrella de Hollywood en inalcanzable radica en la capacidad de mantener un halo de secretismo en la vida privada del personaje. Él lo había conseguido con maestría durante sus años de mayor éxito después de una época no exenta de escándalos. Recordemos que fue arrestado en varias ocasiones -por asaltar a un agente de seguridad en Vancouver en 1989, por causar daños en su habitación en el The Mark Hotel donde se hospedaba con Kate Moss en 1994, por pelearse con un paparazi en 1999- o que tuvo que pedir disculpas públicas junto a Amber por llevar a sus perros a Australia sin declararlos en la aduana (ella tuvo que pagar una multa por producir documentación falsa), o que en julio de 2018, fue demandado por un empleado de una de sus películas por supuestamente haberlo golpeado en las costillas dos veces. Sin olvidarnos que en una entrevista de 2008 admitió haberse “envenenado” con alcohol “durante años”.

A pesar de todo esto, el éxito de sus películas lo catapultó al firmamento de las estrellas de Hollywood, donde consiguió mantener el secretismo y cierta privacidad durante los años que estuvo casado con Vanessa Paradis, manteniendo su faceta como padre y su relación con sus dos hijos alejadas de los focos. Pero ahora ha tomado el camino contrario, sabiendo que las posibles mentiras o verdades de las dos versiones quedarían expuestas para siempre.

El intérprete fue una de las grandes debilidades de los cinéfilos desde que se plantara delante del mundo como el Frankenstein más adorable del cine de Tim Burton en Eduardo Manostijeras (1990). Todo lo demás es historia. Gilbert Grape, Ed Wood, Don Juan de Marco, Donnie Brasco, el autor de Peter Pan, el capitán Sparrow y tantos, pero tantos otros personajes que han pasado al recuerdo eterno de los amantes del cine. Cuenta con una fiel legión de fans que están decepcionados con que Disney lo haya reemplazado en la saga de Piratas del Caribe con Margot Robbie. Pero mucho ha cambiado en apenas unos años.

Fue uno de los actores más taquilleros del mundo (sus películas superan los 10 mil millones cosechados en todo el planeta) y llegó a ganar el Récord Guinness al actor mejor pagado con unas ganancias de $75/65€ millones en 2012. Desde 1990 y hasta hace muy poco, nos enterneció, enamoró, provocó terror, lágrimas y risas con sus películas. Y eso tiene mucho mérito. He tenido el privilegio de entrevistarlo en varias ocasiones, y siempre me dejó con la impresión de estar delante de un tipo tímido, que vive ajeno a los halagos y que disfruta más de su mundo y el amor de sus fans, que del circo mediático que provoca su fama. Una imagen que queda reflejada cuando lo vemos feliz y entregado al máximo cuando visita hospitales infantiles disfrazado de Jack Sparrow.

A lo largo de su carrera, se ganó el título de actor excéntrico gracias a sus transformaciones camaleónicas, su timidez ante la prensa, su voz profunda y el misticismo alrededor de su vida privada, creando una especie de alter ego que terminó cobrando vida propia. Sus personajes excéntricos se convirtieron en la viva imagen de su persona y viceversa. Sin embargo, en los últimos años ha pasado de ser el guaperas que tocaba todo los géneros y nos sorprendía con sus interpretaciones a un personaje que rellena historias de tabloides. Ha caído en una especie de abismo borroso en donde la vida real y el personaje público ya son la misma persona.

Sin ir más lejos, una fuente cercana al universo de Piratas del Caribe aseguró a The Hollywood Reporter que al productor de la saga, Jerry Bruckheimer, le gustaría incluir al menos una referencia a la popularidad del personaje de Jack Sparrow en la próxima película, pero “solo si las controversias se apaciguan”. Un ejemplo de ese camino de espinas que Depp podría estar creando en Hollywood, una industria en donde la imagen personal tiene una influencia directa con el interés de los estudios. Al fin y al cabo, ellos apuestan millones a la hora de fichar a sus intérpretes, alejándose más de aquellos con escándalos que toman más protagonismo que la película misma. Y Depp parece estar cayendo en ese saco.

Todavía queda mucho por oír en el juicio que se celebra en Londres, ya que se espera que dure unas tres semanas y todavía quedan por escuchar a los testigos (además de Winona, también estará el amigo de Depp, el también actor Paul Bettany), y más adelante será el turno del juicio contra Amber. Un año movidito para Depp. Quizás gane ambos pleitos. Quizás logre que una sentencia judicial borre la imagen de maltratador que señala Amber; o quizás no... pero después de lo que se está diciendo, su carrera ¿saldrá airosa de todo esto?

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