El cáncer de mama no es sólo cuestión de sexo y edad

Se ha detectado en algunas niñas y adolescentes, y los hombres no se libran

Bultos en la zona, dolor de pezón, secreciones transparentes o con sangre, úlceras y ganglios en las axilas son síntomas de cáncer de mama en los hombres. (Foto: Getty Images)

El cáncer de mama es el tumor más frecuente en las mujeres occidentales y en nuestro país, se diagnostican 26.000 nuevos casos al año, el 30% de los tumores de sexo femenino en España. 

Pero haciendo una comparativa con otros países, la incidencia en España es baja, similar al resto de países de Europa Mediterránea, centroeuropeos, Portugal e Irlanda, pero menor a la de Estados Unidos y Canadá, Reino Unido, Países Bajos, Bélgica, Alemania, Francia y Suiza.

Según la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC): 1 de cada 8 mujeres tendrá cáncer de mama a lo largo de su vida, pero gracias a la prevención y a los avances científicos y médicos, hoy en día la palabra cáncer no es sinónimo de enfermedad mortal y en los últimos 10 años se ha conseguido duplicar la tasa de supervivencia.  

Aunque es muy extraño, el cáncer de mama también ataca a las niñas o adolescentes. Y en el caso de los hombres, aunque sólo en el 1% de los casos, tampoco se libran.

El cáncer de mama masculino es una afección en la que se forman células malignas (cancerosas) en los tejidos de la mama.

La exposición a la radiación, las concentraciones altas de estrógeno, que pueden causar enfermedades como cirrosis (enfermedad del hígado) o síndrome de Klinefelter (trastornogenético). 

Se trata de una afección que se presenta en aproximadamente uno de cada mil hombres al nacer. Normalmente, los hombres tienen un cromosoma X y un cromosoma Y. Pero aquellos con síndrome de Klinefelter tienen más de un cromosoma X (a veces hasta cuatro). Los síntomas de este síndrome incluyen: tener piernas más largas, una voz más aguda y una barba menos tupida que el resto de los hombres, tener testículos más pequeños de lo normal y ser infértil .

Los antecedentes familiares de cáncer de mama aumentan el riesgo de presentar este tipo de cáncer en hombres, especialmente en aquellos cuyas parientes mujeres tengan una alteración en el gen BRCA2.

El riesgo aumenta si existe en la familia alguna anomalía genética comprobada vinculada al cáncer de mama. (Foto: Getty Images)

De hecho, entre el 15-20% de los hombres con cáncer de mama tienen antecedentes familiares cercanos de esta enfermedad. La presentación clínica del cáncer de mama en el varón es similar a la de la mujer, aunque aparece unos 10 años después que en la mujer.

Algunas veces se origina algunas veces por mutaciones hereditarias (cambios) en los genes, y generalmente se manifiesta en forma de ‘masas’ o bultos que se pueden palpar. Pero hay otras señales comunes como arrugas en la piel, retracción, enrojecimiento o descamación del pezón.

Tomar medicinas hormonales, tener sobrepeso, haber estado expuestos a estrógenos en el ambiente (como el estrógeno y demás hormonas que se utilizan para engordar el ganado, o los productos de descomposición del pesticida DDT, que imita los efectos del estrógeno en el cuerpo), consumir grandes cantidades de alcohol o padecer una enfermedad hepática, que suele producir niveles bajos de andrógenos (hormonas masculinas) y niveles altos de estrógeno (hormonas femeninas). Todos estos factores aumentan el riesgo de desarrollar una ginecomastia (crecimiento no canceroso del tejido mamario) así como un cáncer de mama. ¡No te lo tomes a la ligera!

Es posible encontrar los siguientes tipos de cáncer de mama en los hombres:

  • Carcinoma ductal infiltrante: se disemina más allá de las células que revisten los conductos de la mama. Este es el tipo que padece la mayoría de los hombres con cáncer de mama.
  • Carcinoma ductal in situ: células anormales que se encuentran en el revestimiento de un conducto; también se llama carcinoma intraductal.
  • Cáncer de mama inflamatorio: la mama tiene aspecto enrojecido e inflamado y se tiene sensanción de quemazón.
  • Enfermedad de Paget del pezón: tumor que crece desde los conductos ubicados debajo del pezón hasta su superficie.

Como en el caso de las mujeres, el tamaño, el estado de los ganglios, receptores hormonales u otros marcadores moleculares como el Her2 se correlacionan con el pronóstico. Tener hoyuelos en la piel o que esta parezca ‘arrugada’, que el pezón esté rojo o escamoso y presentar secreción de líquido son algunos de los síntomas más reconocibles. 

(Foto: Getty Images)

Los cánceres en la niñez también son muy raros ya que a medida que una mujer envejece, las posibilidades de padecer cáncer aumentan. Las adolescentes, como también las mujeres entre los 20 y los 40 años, tienen menos probabilidades de desarrollar cáncer de mama.

Sin embargo, los tumores o protuberancias en las mamas pueden aparecer a cualquier edad. Por ejemplo, los bebés de ambos sexos pueden presentar protuberancias mamarias a raíz de los estrógenos que les transmiten sus madres. La protuberancia desaparecerá por sí sola a medida que el estrógeno desaparezca del cuerpo del bebé.

Algunas niñas pequeñas presentan “brotes mamarios” antes del comienzo de la pubertad. Estas protuberancias pueden ser sensibles y son comunes hacia los 9 años, pero pueden aparecer desde los 6 años de edad.

Y los adolescentes varones pueden presentar masas o agrandamiento de las mamas debido a los cambios hormonales que presentan en la pubertad. Aunque casi siempre desaparecen por sí solas al cabo de unos meses. 

La autoexploración te ayudará a detectar cualquier cambio en el tamaño o la forma de la mama pero la mamografía puede realizar un diagnóstico precoz. (Foto: Getty Images)

Por otro lado, es importante saber que someterse a terapia de radiación en el tórax antes de los 30 años, y en especial durante la adolescencia, puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de mama. 

A pesar de todo esto, los expertos insisten en que los hábitos de vida saludables y una buena alimentación ayudan a prevenir y mejorar la enfermedad. 

“A pesar de que el cáncer de mama normalmente se manifiesta a partir de los 40 ó 50 años, la salud de los senos se determina en gran medida durante el desarrollo del tejido mamario, ya que el pecho es más vulnerable y sensible a los estímulos ambientales”, explica Marta Fernández Cuevas, creadora de Pillow Bra, un sujetador antiarrugas recomendado para mujeres con tratamientos de cáncer. La nutrición durante la infancia puede influir en la aparición del este cáncer en la edad adulta”.

“El consumo de ciertos alimentos durante este período de desarrollo, puede determinar un cambio en la fisiología de la mama haciéndola menos susceptible a sufrir un cáncer en el futuro. Por ejemplo, el efecto del estrógeno en las niñas puede causar desaceleramiento o detención inicial del crecimiento, así como afectar a su sincronización y velocidad en su desarrollo sexual”, añade la experta. 

 También la información, el apoyo, el acompañamiento y la investigación son otros básicos para su curación. El cáncer de mama es una enfermedad grave, pero tiene cura.

Es importante cuidarse y explorarse a cualquier edad, ya la prevención ayuda enormemente a detectar la enfermedad. Hazlo con regularidad y presta atención a estos 12 signos: Endurecimiento, hendidura, erupción, enrojecimiento o ardor, fluido desconocido, huecos, protuberancias, vena creciente, hundimiento del pezón, asimetría, piel de naranja. 

Si detectas uno u otro de estos síntomas no significa que tengas un cáncer de mama. Puede ser un ‘nudo’ benigno o una inflamación del tejido mamario. Pero, en todos los casos, debes consultarlo con el médico.

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