El ajo podría prevenir la pérdida de memoria asociada a la edad

Comer ajos crudos ayuda a prevenir enfermedades relacionadas con la memoria como el Alzheimer en adultos mayores, y puede ayudar a prevenir otras enfermedades degenerativas como el Parkinson. Esta es la razón

Un estudio en ratones sitúa el origen de los beneficios del ajo para el deterioro cognitivo en la microbiota intestinal. Al parecer contiene una sustancia (el sulfuro de alilo) que ayuda a mantener en buen estado la salud cognitiva de los adultos; también previene enfermedades intestinales y degenerativas como el Párkinson. (Foto: Getty)

Aunque lo diga Internet, tomar un diente de ajo en ayunas o un par de dientes crudos para desayunar es un disparate y no va a ayudarte a adelgazar, no evitará que te pongas enfermo ni a curar verrugas. Son los típicos bulos que se ha hecho populares de tanto oírlos, leerlos y repetirlos; pero eso no los convierte en verdaderos.

Lo que sí se ha demostrado es que el consumo de ajo ayuda a contrarrestar los cambios relacionados con la edad en las bacterias intestinales asociadas con problemas de memoria, según un nuevo estudio realizado por la Universidad de Louisville, en Estados Unidos.

“Nuestros hallazgos sugieren que la administración dietética de ajo que contiene sulfuro de alilo podría ayudar a mantener los microorganismos intestinales sanos y mejorar la salud cognitiva en los ancianos”, señala Jyotirmaya Behera, quien dirige el equipo de investigación con Neetu Tyagi.

El beneficio proviene del sulfuro de alilo, un compuesto presente en el ajo y en la cebolla conocido por sus beneficios para la salud, y que las investigaciones han situado también como un posible protector frente al cáncer. 

Para obtener la esencia de ajos o sulfuro de alilo, de los ajos, por ejemplo, se machacan las cabezas de ajo, se maceran con agua y se destilan. (Foto: Getty)

El intestino contiene billones de microorganismos denominados colectivamente como microbiota intestinal. Aunque muchos estudios han demostrado la importancia de estos microorganismos para mantener la salud humana, se sabe menos acerca de los efectos en la salud relacionados con los cambios en la microbiota intestinal que se producen con la edad.

“La diversidad de la microbiota intestinal disminuye en las personas mayores, una etapa de la vida en la que se desarrollan enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Párkinson, y la capacidad de memoria y cognitiva puede mermar”, explica Tyagi.

El objetivo de esta investigación era entender mejor cómo los cambios en la microbiota intestinal se relacionan con el deterioro cognitivo asociado con el envejecimiento.

Para averiguarlo, los científicos administraron sulfato de alilo oral a roedores que tenían 24 meses de edad, lo que se corresponde con personas de entre 56 y 69 años de edad. Compararon estos ratones con ratones de 4 y 24 meses de edad que no recibieron el suplemento dietético de sulfuro de alilo.

Los investigadores observaron que los ratones más viejos que recibieron el compuesto de ajo mostraron una mejor memoria a corto y largo plazo y bacterias intestinales más sanas que los roedores más viejos que no recibieron el tratamiento. La memoria espacial también se vio afectada en los ratones de 24 meses que no recibieron sulfuro de alilo.

Los científicos aclaran que estos resultados no prueban los efectos del ajo en seres humanos, pero es el primer paso para demostrar que este alimento podría servir para luchar contra el envejecimiento. (Foto: .IStock/Getty)

Los científicos encontraron que los ratones que recibieron el compuesto de ajo mostraron niveles más altos de expresión del gen NDNF (el factor natriurético derivado de las neuronas), descubierto recientemente por los científicos de la Universidad de Louisville, y necesario para la consolidación de la memoria a largo y corto plazo.

Este descubrimiento se une a la lista de beneficios que otorga el ajo, así que ya tienes un buen motivo para implementar este alimento en tu dieta.

¿Cuáles son las verdaderas principales virtudes terapéuticas del ajo?

La mayoría de los efectos beneficiosos del ajo provienen de la alicina, un componente que no está en el ajo, sino que sólo se libera cuando la aliína, un aminoácido azufrado que si está presente en él, entra en contacto con el oxígeno. El contenido medio en el jugo del ajo es de 4 miligramos por gramo- es muy volátil- y su efecto tan inmediato que en apenas segundos llega a los pulmones, y por eso se considera apropiado para tratar infecciones respiratorias.

De hecho, del ajo se ha dicho de todo: que es antiinflamatorio, evita resfriados, mejora el asma, combate el colesterol, favorece el sistema inmunitario, reduce la presión sanguínea, e incluso, que es bueno contra el cáncer.

Pero, ¡cuidado! Aunque la presencia en el ajo (y en la cebolla) de gran cantidad de sulfuros de alilo y propilo, responsables de sus olores y sabores característicos, convierten a estos alimentos en posibles agentes quimiopreventivos frente a la acción carcinogénica de compuestos de la dieta, todavía se está lejos de comprender el verdadero papel de estos compuestos en la prevención de la enfermedad.

La asociación entre el consumo de ajo o cebolla y el riesgo de padecer cáncer se ha evaluado en múltiples estudios epidemiológicos en los últimos 30 años. Se ha establecido que los individuos que consumen cantidades diarias muy elevadas de ajo (20 g) son menos susceptibles al cáncer que otros con un bajo consumo, particularmente en el caso del cáncer de estómago e intestino.

Además, numerosos estudios in vivo e in vitro han demostrado que los compuestos organosulfurados de estas hortalizas poseen una elevada actividad antioxidante.

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