Educamos en la inseguridad y la infelicidad porque no valoramos lo esencial

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Barcelona, 5 sep (EFE).- La sociedad actual, que "urge hacia la inmediatez, se nutre de superficialidad y no valora lo esencial, la introspección ni el autorreconocimiento como poderes de crecimiento", está provocando que "eduquemos generaciones inseguras, infelices y soberbias".

Así se ha expresado en una entrevista con Efe la educadora Marta Butjosa, autora del libro "Transfórmate para educar" (Plataforma Editorial), una obra práctica en la que propone "curar nuestro pasado para estar disponibles para nuestros hijos" y en la que, para este viaje introspectivo, propone herramientas y recursos.

Fruto de "la superficialidad y la urgencia en la que vivimos", estamos formando generaciones "muy perdidas, inseguras y, paradójicamente, soberbias" a quienes "faltan referentes sólidos" porque, en general, ni progenitores ni educadores "basan su vida en los valores esenciales", según Butjosa.

A partir de aspectos como la relación con nuestros progenitores, las creencias, las emociones, las relaciones de pareja y el divorcio, la autora, que es madre de dos hijos, propone en el libro un viaje interior en el que "tomar conciencia de tu escala de valores, vivir en coherencia con lo que es más valioso para ti y dejar de buscar responsables a traiciones imperdonables".

Docente con una experiencia de 20 años, Butjosa ilustra el mensaje con ejemplos vividos a lo largo de su carrera, como el caso de una niña diagnosticada de dislexia cuyos padres se habían separado de manera traumática.

Tras un trabajo de aceptación de la realidad por parte de la madre que consistía en valorar mejor al padre, la niña "en pocos meses empezó a leer con normalidad porque para ello necesitaba integrar los dos hemisferios, derecho e izquierdo, padre y madre".

La autenticidad que la autora reclama y que "tanto escasea en nuestra sociedad" es estructural en la educación de niños y jóvenes, quienes "tienen que experimentar que la persona que le cuida es lo que parece ser".

Paradójicamente, frente a estas lagunas, Butjosa reconoce en el libro que padres y madres se preparan para la crianza leyendo decenas de libros y siguiendo a expertos por las redes sociales y que, pese a ello, "siguen vacíos, buscando respuestas, porque la respuesta a todas las preguntas está en nosotros mismos".

Esta introspección "necesaria para vivir con plenitud" y para "educar con fundamento" casi "no existe", según la autora, que propone "vivir lo cotidiano con alegría", ya que la vida "no es solo esperar acontecimientos como vacaciones o celebrar los cumpleaños", que "solo serán de alegría si nuestra rutina es agradable".

Para un devenir diario con los niños satisfactorio, Marta Butjosa reivindica "orden" porque "paradójicamente nos dará flexibilidad y libertad" ya que "podemos permitirnos salir de la estructura que sustenta la familia cuando esta estructura está bien arraigada", y así "podremos volver a ella cuando sea necesario".

Un orden que se refiere a muchos aspectos y sobre todo a establecer lo que es más relevante en casa: "Para mí está muy claro, nunca lo urgente debe imponerse a lo importante", ha afirmado.

El bienestar familiar también se alimenta de "momentos para nosotros", por lo que la autora propone "descubrir qué nos llena y nos revitaliza y reservarles un espacio" ya que "solo una vida plena podrá dar alimento a nuestros niños y adolescentes".

Sobre el tiempo que dedicamos a los hijos afirma que la dicotomía "calidad de tiempo o cantidad de tiempo dedicado a educación es una falacia" ya que el tiempo dedicado a los hijos "es siempre de calidad si se basa en valores y cuanto más les dediquemos, mejor".

Muy crítica con la "actual obsesión por la tecnología, incluso en el ámbito escolar" y con la "sumisión a los dictados de las redes sociales", afirma que los niños y jóvenes "están a merced de estereotipos vacíos" porque "no hallan referentes sólidos debido a la falta de criterio en el consumo de contenidos virtuales que a menudo afecta también a padres y profesores".

En esencia, "por encima de materias, contenidos y tecnologías, se trata de educar a quien eres", ha afirmado Butjosa, que ha criticado la "rigidez de un sistema educativo" donde "se está perdiendo calidad humana en beneficio de procesos" y en el que los docentes como ella se ven obligados "a buscar rendijas por las que poder colar nuestra creatividad y aportación personal".

Ante un futuro "incierto" donde "las profesiones serán distintas" y los jóvenes "tendrán que poder adaptarse y evolucionar", la base que garantice la aptitud y la satisfacción personal y profesional "tiene que ser el conocimiento de uno mismo" que "nos ayudará a entender el entorno y a saber colaborar", según la experta.

Como sociedad, "mejoraremos cuando hayamos tocado fondo", según Marta Butjosa, algo que no ve lejano y que "nos hará virar hacia lo esencial empezando por la ecología y la sostenibilidad".

Con todo, la autora cree que el cambio será individual y se extenderá como "una mancha de aceite" por la colectividad, empezando por los núcleos familiares, un escenario en el que las políticas públicas "irán a remolque de lo que la sociedad demande".

Carme Picart

(c) Agencia EFE

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