La edad en la que se es más infiel es la menos esperada

Cuando damos el “sí, quiero” pensamos que la felicidad conyugal durará para siempre, pero a veces la vida tiene otros planes. La rutina que trae un día tras otro y pasar tanto tiempo juntos suelen apagar la pasión inicial, deshilachan el amor y aumentan las probabilidades de escapar a los brazos de otra persona. Sin embargo, existe una franja de edad en la que las probabilidades de ser infiel se disparan.

La infidelidad no es cosa de jóvenes, a partir de los 55 años se dispara. [Foto: Getty Images]
La infidelidad no es cosa de jóvenes, a partir de los 55 años se dispara. [Foto: Getty Images]

La edad en la que se disparan las infidelidades

Cada etapa de la vida encierra sus propios retos, inseguridades y, por supuesto, errores o deslices. Las relaciones afectivas no escapan a esos vaivenes y pulsiones vitales. Una encuesta realizada por el Institute for Family Studies de Estados Unidos descubrió que a partir de 2004 se produjo una tendencia curiosa: los adultos mayores comenzaron a ser más infieles que los jóvenes.

Las personas de más de 55 años tenían más sexo extramatrimonial, superando en cinco o seis puntos porcentuales a los jóvenes, cuyas tasas de infidelidad disminuyeron. Específicamente, el 20% de los encuestados mayores indicaron que mantenían matrimonios adúlteros, en comparación con el 14% de las personas menores de 55 años.

Grafico sobre la infidelidad por rango de edad y estado civil.
Infidelidad según la edad. [Gráfico de creación propia con datos de IFS]

Las traiciones alcanzan su punto álgido entre los 60 y los 69 años, lo que resulta bastante llamativo pues se supone que a esa edad la relación debería estar consolidada. Sin embargo, el estudio también reveló que la mayoría de los infieles llevaban entre 20 y 30 años casados.

Dicho fenómeno no se limita a la cultura anglosajona. Otra encuesta realizada por Second Love, la plataforma para citas entre personas casadas más usada en Latinoamérica, reportó un aumento del 20% de nuevos usuarios mayores de 50 años, la mayoría de los cuales tiene entre 50 y 70 años.

Sin duda, ya no envejecemos siguiendo los cánones tradicionales en los que las parejas se resignaban a vivir juntas para disfrutar de una supuesta “tranquilidad” en la tercera edad o para evitar la desaprobación social. El miedo al “qué dirán” se ha ido perdiendo para dejar espacio a miradas más introspectivas.

Muestra de ello es que en España se divorcian más de mil personas mayores de 70 años cada año y, aunque su decisión sigue generando cierto estupor, ya nadie se escandaliza porque comprendemos que la edad no es una buena razón para mantenerse atados a situaciones que nos hagan infelices.

La “tormenta perfecta” que se produce después de los 50 años

Somos más infieles cuando nos acercamos al final de una década de vida o al inicio de la siguiente. [Foto: Getty Images]
Somos más infieles cuando nos acercamos al final de una década de vida o al inicio de la siguiente. [Foto: Getty Images]

Intentar comprender las razones de la infidelidad es un ejercicio complejo. Casi siempre se intenta buscar una causa concreta, pero la experiencia revela que en la mayoría de los casos no existe un único culpable sino más bien una concatenación de factores. De hecho, cuanto más se avanza en el calendario, menos obedece la infidelidad a impulsos fugaces y más se trata de una idea que lleva meses o incluso años incubándose, fruto de una insatisfacción latente en la relación de pareja.

Obviamente, el riesgo de infidelidad suele aumentar a medida que la relación va sumando años. La monotonía, la pérdida de la pasión y el distanciamiento progresivo entre los cónyuges son factores que pueden empujar al otro a los escarceos amorosos.

No es casual que a partir de los 50 o 60 años muchas parejas se vean catapultadas en un viaje de redescubrimiento mutuo. Con los hijos crecidos y liberados de la presión que implica construir una carrera profesional, pueden centrarse en ellos - con todo lo que eso implica.

En ocasiones pueden descubrir que la persona que tienen a su lado ya no comparte sus intereses ni mira en la misma dirección. Ese hallazgo puede hacer que la pareja se distancie y la relación se enfríe aún más, aunque por cuestión de comodidad o simple cariño decidan seguir viviendo juntos. No obstante, quienes no se resignan pueden intentar avivar la pasión fuera del matrimonio.

De hecho, romper la rutina sexual, confirmar que todavía son atractivos, recuperar la pasión o volver a sentirse jóvenes son los principales motivos que empujan a las personas de más de 55 años a ser infieles. Algunos incluso afirman que, tras tantos años de relación de pareja, se sienten “con derecho” a tener una aventura, una idea cada vez más extendida.

Esas motivaciones no nacen exclusivamente de la insatisfacción con la pareja, sino que también sientan sus raíces en los cambios vitales que experimentan. Diferentes encuestas realizadas por portales de citas revelaron que solemos ser más infieles cuando nos acercamos al final de una década de vida o al inicio de la siguiente.

Investigadores de las universidades de Nueva York y California indicaron que podría deberse a que “cuando nos acercamos a una nueva década emprendemos una búsqueda de significado existencial. La percepción de entrar en una nueva época hace que nos comportemos de maneras que sugieren una búsqueda continua de sentido, como mantener relaciones extramatrimoniales”.

Al pasar el umbral de los 50 años, muchas personas comienzan a hacer un balance de su vida y concluyen que tienen algunas “tareas pendientes” o simplemente se animan a hacer aquello que antes no se atrevían.

No obstante, el aumento de la infidelidad tras los 55 años también podría tener una explicación sociológica. Cuando el Institute for Family Studies analizó los datos de su encuesta teniendo en cuenta la fecha de nacimiento, descubrió que la cohorte más infiel estaba compuesta por las personas que nacieron entre 1940 y 1959.

Se trata de las primeras generaciones que llegaron a la mayoría de edad en la revolución sexual, por lo que es comprensible que la mentalidad más abierta de la época - en comparación con las generaciones anteriores - influya en sus decisiones y aumente las probabilidades de tener relaciones sexuales fuera del matrimonio.

En cualquier caso, independientemente de las razones que conduzcan a la infidelidad, es importante tener presente que no deja de ser una salida rápida de dudosa eficacia a una insatisfacción vital y/o una crisis de pareja. Dado que muchas de esas relaciones se mantienen a escondidas, pueden terminar generando una crisis de confianza en la pareja.

Por tanto, la mejor alternativa siempre es hablar sobre el punto en el que se encuentra la relación y las expectativas que tienen sobre ella para los próximos años. Es probable que ambos descubran que experimentan las mismas carencias o insatisfacciones y puedan embarcarse en una nueva aventura juntos para cambiar las reglas de la relación, recuperar la pasión o ponerle punto final sin herir al otro.

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