Duplantis completa la colección y abrocha el Mundial con un récord de 621 centímetros

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Photo credit: Christian Petersen - Getty Images
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Con Armand Duplantis siempre surge la novedad, el hito, la barrera nueva para él. En el cierre perfecto del Mundial de atletismo de Eugene, conquistó su primer título mundial al aire libre en salto con pértiga y su primer récord mundial también sin un techo encima. "¿Todavía?", apetece preguntarse. Sí, con 22 años el sueco parece que ya lo tiene todo, pero a su título continental (2018), olímpico (2021), europeo bajo techo (2021) y universal bajo techo (2022), todavía no había añadido éste porque en Doha 2019 se impuso, con la misma altura, el estadounidense Sam Kendricks. Mondo ha completado la colección en Hayward Field.

Y no, tampoco Duplantis había roto nunca un récord mundial absoluto compitiendo al aire libre. En febrero de 2020 saltó 2,17 en Torun (Polonia) y 2,18m en Glasgow. Se le resistió el siguiente, 2,19m en Belgrado este mes de marzo y 2,20m en el mismo escenario pero en el Mundial unos días más tarde. En los Juegos de Tokio no pudo con el listón, pero la paciencia siempre premia a su talento. Tras un inicio de temporada complicado, donde cuando no era el viento era la lluvia la que obstaculizaba sus pretensiones de volar alto, hace 24 días en Estocolmo, la ciudad donde ahora vive con su novia, colocó 6,16m y estableció la mejor marca de siempre al aire libre.

Sabe lo que se hace Armand, que se guardó el récord para Eugene. En una final que se puso cara (siete pertiguistas superaron 5,87m y el estadounidense Christopher Nilsen y el filipino Ernest Obiena, récord de Asia, le escoltaron en el podio con 5,94m), empezó en 5,70m, un exceso de confianza le hizo no esconder la mano y tirar el listón a la primera en 5,87m, y cuando se quedó solo y victorioso en los seis metros, se aseguró primero el récord de la historia de los campeonatos antes de sacar la pértiga más dura para irse a por los 6,21 metros.

Con el viejo rey Lavillenie (5º) como eterno asesor, Duplantis no llegó en el primer intento, de prueba, pero sacó sus mejores capacidades en el segundo. Como si no costara, voló sobre esos 621 centímetros dejándose otros ocho. Por supuesto, no intentó más. Queda el Europeo y un puñado de mítines hasta septiembre en los que sumar centímetros y billetes.

Duplantis escapó de la colchoneta corriendo, dio botes y volteretas en un estadio en ebullición, que acababa de celebrar los dos oros estadounidenses en los relevos 4x400 metros, pero admiró su talento. Mondo podría haber sumado la 14ª victoria de los locales, para el país en el que se crió, si no hubiera elegido competir por el de su madre Helena. El estadio no mostró rencor. Era el broche perfecto a diez días de gran atletismo.

Kevin Mayer reina en el decatlón cinco años después

Photo credit: Anadolu Agency - Getty Images
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Europa despertó en el último fin de semana después de tanto éxito estadounidense. Si Duplantis ganó la pértiga para Suecia, Italia había tenido su oro con Massimo Stano, Francia y Alemania maquillaron un Mundial desastroso con sus estrellas más fiables. La francesa es Kevin Mayer, hombre 10, el plusmarquista mundial de decatlón, que ganó el título mundial en Londres 2017, heredero directo del hueco de Ashton Eaton, pero siempre había fallado desde entonces: los tres nulos de la longitud en el Europeo de 2018, la lesión saltando pértiga en Doha 2019 y la rendición a quien ya era mejor hace un año en Tokio, el canadiense Damian Warner.

Y Warner comenzó como un tiro ganando los 100 metros y la longitud el primer día, pero en la contrarrecta de los 400m se quebró muscularmente y tuvo que retirarse. El oro estaba en juego. El puertorriqueño Ayden Owens-Delerme (finalmente 4º, impresionantes sus 45,07s en 400m), el también canadiense Pierce Lepage (plata, 8.701 puntos) y el estadounidense Zachery Ziemek (bronce, 9.676 puntos) parecieron poder ganar durante el domingo, pero Mayer, que había dormido lejos del podio en la primera jornada, cabalgó sobre la segunda: 13,92s en vallas, 49,44m en disco, 5,40m en pértiga, 70,31m en jabalina y 4:41.44 en los 1.500m le concedieron una victoria rotunda con 8.816 puntos. Cinco años después, otra vez campeón.

Malaika Mihambo, madera de campeona

Photo credit: picture alliance - Getty Images
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La estrella alemana es, claro, Malaika Mihambo, su figura más fiable. La saltadora de Heidelberg salvó una situación apurada en la final de longitud, con dos nulos iniciales, y se marchó directa al podio. En el cuarto se colocó líder con 7,09m y en el sexto se marchó a 7,12 metros, una respuesta incontestable a la nigeriana Ese Brume (otro éxito para Nigeria que añadir al de Tobi Amusan), que con 7,02m rindió a su mejor nivel este año, y a la brasileña Leticia Oro Melo, la gran sensación del concurso. En su primer brinco mejoró 25 centímetros su marca personal con 6,89m y después cometió cinco nulos intentando mejorar el bronce.

La campeona mundial bajo techo, Ivana Vuleta, confirmó las malas sensaciones de la clasificación, aunque se quedó, 7ª, a solo cuatro centímetros del podio. La que no falla es Mihambo, que repite el título de Doha y también ganó en Tokio. Un seguro de vida para la maltrecha Alemania que en tres semanas acoge el Europeo de Múnich.

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