“Me duele todo”: cuando el dolor que no se ve pero es real

Debido a una anomalía en la percepción del dolor, algunas personas perciben como dolorosos estímulos que habitualmente no lo son. Viven con un cansancio intenso y continuo que nadie entiende. ¿Sabes qué es la fibromialgia?

El dolor generalmente va asociado a otros síntomas como el cansancio, cefalea, sequedad de mucosas, etc. (Foto: Getty)

La fibromialgia es una enfermedad crónica debido a la cual sufre episodios de dolor muscular agudo, así como fatiga y cansancio. Se trata de una enfermedad de difícil diagnóstico que, además, puede dejar secuelas psicológicas en los pacientes.

Según la Sociedad Española de Reumatología (SER), afecta a casi millón y medio de españoles (un 95 por ciento de ellos, mujeres), y aunque se sabe que está causada por una alteración en la percepción del dolor a nivel cerebral, su tratamiento alivia los síntomas, pero no cura.

Los síntomas más frecuentes son trastornos del sueño, la falta o ausencia de energía, los trastornos cognitivos, los trastornos digestivos y del sistema nervioso vegetativo, entre otros, que afectan la calidad de vida de las personas que lo padecen.

Aunque el dolor generalizado es en músculos, afecta a otros tejidos blandos, como los tendones y ligamentos. Además, suele estar acompañado de falta de sueño, dolor de cabeza, pérdida de memoria por una alta sensibilidad al tacto de diversas partes del cuerpo (los llamados “puntos sensibles”). 

Infografía Fibromialgia CUN

Pese a que la fibromialgia es crónica, las molestias suelen aparecer y desaparecer, e incluso variar en su intensidad. Es por ello que se la conoce como la afección del dolor invisible.  En la fibromialgia, el malestar se describe como un “dolor de pies a cabeza” y su nivel puede cambiar de persona a persona, por lo que su diagnóstico no siempre es fácil.

Con un claro predominio mujeres, en España afecta hasta a un 4,2 por ciento de estas mientras que únicamente afecta al 0,2 por ciento de los varones. Celebridades como Lady Gaga, Sinead O’Connor, Cher o Adriana Lavat se han sincerado sobre esta enfermedad que no tiene cura. La actriz mexicana suele mostrar en su Instagram las dificultades a las que enfrenta. Y en nuestro país, casos como el María José Campanario o Mireia de ‘OT 1’ le han dado mucha visibilidad.


Y es que el dolor crónico conlleva importantes repercusiones clínicas con limitaciones de las actividades diarias, interrupción de la vida social absentismo e incapacidad laboral, incremento de las depresiones y pensamientos suicidas, así como disminución significativa de la calidad de vida. De hecho, la OMS califica al dolor como la mayor amenaza para la calidad de vida a nivel mundial.

“El porcentaje de pacientes con dolor intenso que visita al médico de familia varía entre el 58,8 por ciento de los pacientes con artrosis en las manos a un 75,9 por ciento de los pacientes con fibromialgia”, según afirma el doctor Francisco José Sáez, de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).

Y añade que las personas con dolor intenso visitan 3 veces más al médico de familia que aquellos pacientes con dolor leve y casi 4 veces más que la población que no padece dolor. “Un ejemplo de esto es que casi el 40 por ciento de las personas que sufren dolor intenso se ausentan de su puesto de trabajo mientras que apenas lo hace un 3 por ciento de la población que no lo sufre”.

Datos recabados por la Sociedad Española del Dolor (SED), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFyC) y la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).

En la fibromialgia, la intensidad del dolor varía influida por los cambios climáticos, la actividad física, el estrés psicológico o la falta de sueño. Suele comenzar en una región del cuerpo y migrar por distintas áreas, hasta llegar a generalizarse con el tiempo.

“Hasta un 40 por ciento de los pacientes con fibromialgia presentan un grado significativo de discapacidad para desarrollar sus actividades laborales y del hogar, siendo más acentuado cuando además se cumplen criterios de síndrome de fatiga crónica” , apunta el Dr. Antonio Collado Cruz, Presidente de la Sociedad Española de Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica (SEFIFAC).

En las personas con fibromialgia, los puntos sensibles son aquellos que, ante el simple tacto, manifiestan dolor. (Foto: Getty)

Generalmente presentan otros síndromes asociados como el síndrome de colon irritable o el síndrome de vejiga irritable, por lo que relacionar la fibromialgia con el síndrome de sensibilidad central (SSC) es un punto de abordaje para la compresión y el tratamiento de esta patología.

De hecho, tanto la Fibromialgia como el Síndrome de Fatiga Crónica (enfermedades íntimamente ligadas) constituyen el paradigma del Síndrome de Sensibilización Central. El trastorno existente en el procesamiento de los estímulos, sobre todo los relacionados con el dolor, causa una sensibilización central a estos y una disminución en el umbral, generando una hipersensibilidad generalizada.

Pero mientras que en la fatiga crónica el síntoma predominante es la fatiga, de forma que estos pacientes ven limitada su vida diaria en al menos un 50 por ciento, en la fibromialgia su principal síntoma es el dolor músculoesquelético generalizado, que se manifiesta a partir de los 30-40 años.

A pesar de ello, según cuenta a La Vanguardia el jefe de la Unidad de Fatiga Crónica y Fibromialgia, y especialista de Medicina Interna del Hospital Universitari Dexeus de Barcelona, el doctor Jordi Rober, comparten mucha sintomatología, como la fatiga, el insomnio, la cefalea o el dolor muscular. Es difícil la diferenciación entre ambas. Hay casos en los que se pueden diagnosticar las dos enfermedades en un mismo paciente. “La incidencia de SFC en pacientes diagnosticados de fibromialgia es de alrededor de un 8 por ciento”, añade el experto.

El dolor muscular que padecen las personas con estas patologías, junto con el cansancio intenso y continuo, dificulta la realización de sus tareas diarias y reduce notablemente su calidad de vida. (Foto: Getty)

Por su parte el presidente de SEFIFAC señala que “la invisibilidad aparente del dolor y la subjetividad de los métodos de evaluación determinan su infravaloración y la propia credibilidad del paciente, lo que además desencadena mecanismos de incertidumbre que llegan a afectar a la relación del enfermo con el sistema sanitario”.

El diagnóstico de fibromialgia o síndrome fibromiálgico se realiza en aquellos pacientes con un cuadro de dolor osteomuscular generalizado, de varios meses de evolución en los que se han excluido otras posibles causas del mismo.

El especialista debe realizar una exploración completa, haciendo especial hincapié en el
apartado neurológico y del aparato locomotor. En la exploración física, el médico identifica dolor a la presión en unos puntos determinados del cuerpo. Cuando los puntos dolorosos son más de 11 de los 18 señalados en una persona con dolor generalizado, se puede hacer el diagnóstico de fibromialgia.

Estas son los puntos clave:

  • Segunda costilla.
  • Cervical inferior: parte delantera de las vértebras cervicales.
  • Occipucio: punto por debajo del cráneo donde ingresa el músculo trapecio.
  • Epicóndilo lateral: dos centímetros debajo de la parte frontal de los codos.
  • Trapecio: punto intermedio del borde superior.
  • Supraspinoso: por encima del borde medial de la espina escapular.
  • Trocánter mayor: por debajo y detrás de la unión del fémur con la cadera.
  • Glúteo: en la parte alta y externa del músculo.
  • Rodillas: en la bola adiposa antes de llegar a la articulación.

“Un tratamiento multidisciplinar e individualizado resulta esencial para hacerle frente y obtener resultados positivos. Este tipo de estrategia permite que la calidad de vida de los pacientes mejore, sobre todo a medio y largo plazo. De todas las medidas que se han empleado en el tratamiento de la fibromialgia, el ejercicio físico orientado a conseguir una adecuada fortaleza muscular es la más eficaz”, comenta el Dr. Juan Pérez Cajaraville, director de la Unidad Funcional del Tratamiento del Dolor de HM Hospitales.

No obstante, la terapia cognitivo-conductual de la psicología, junto con un buen tratamiento médico y un correcto enfoque fisioterápico, constituyen los tres pilares básicos del enfoque multidisciplinar. En fisioterapia pueden utilizarse diversas técnicas, pero las claves más significativas son la práctica de ejercicio físico, la terapia del ejercicio graduado y las técnicas miofasciales.

Los masajes, estiramientos musculares, calor focal o electroterapia pueden ser de gran ayuda: (Foto: Getty)

También existen otros tratamientos que pueden ayudar a aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida como la fisioterapia, que puede ayudar a mejorar la fuerza, la flexibilidad y la resistencia de tus músculos.

Además, conviene realizar terapia ocupacional, ya que la fibromialgia tiene un gran impacto en la vida diaria, y el trabajo también se ve afectado. Algunos ajustes de postura pueden lograr que te sientas mejor en tu entorno laboral.

Asimismo, estudios científicos demostraron que la acupuntura con estimulación eléctrica alivia el dolor y la rigidez, disminuye la fatiga y contribuye al bienestar del paciente.

Por último es importante realizar cambios en el estilo de vida:

  • Reduce el estrés. Relajarse y controlar la ansiedad ayuda a aliviar los síntomas de la fibromialgia. Trata de realizar ejercicios de respiración y meditación.
  • Establece una rutina a la hora de dormir para que tu organismo se acostumbre y le saque el jugo a las horas de descanso.
  • El ejercicio frecuente disminuye los síntomas, pese a que al principio pueda incrementar el dolor. Se indican ejercicios de estiramiento y oxigenación diaria (como Tai Chi y yoga), así como actividad física aeróbica, no intensa (caminatas, danza, bicicleta, ejercicios en el agua). Todos son opciones válidas menos los anaeróbicos, ya que empeorarían la sensación de pesadez y dolor. No obstante, antes de realizarlos, pregúntale a tu médico.
  • Come saludable. Mantener el peso en niveles adecuados puede contribuir a bajar el dolor y a controlar la ansiedad. Disminuye la ingesta de cafeína, el alcohol, y no fumes.

¿Te han diagnosticado fibromialgia? ¿Cuál es el tratamiento que mejor te va?

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