El drama de la prueba de la saliva en el Festival de Cannes

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El Festival de Cannes vuelve a encender los focos y a desplegar las alfombras rojas en medio de la pandemia del COVID-19, pero la fiesta del cine y glamur francés llega con normas y mucha saliva de por medio.

Tras la cancelación de la edición de 2020, el certamen retoma su actividad habitual en una edición muy marcada por las medidas de seguridad frente al coronavirus, lo que obliga a sus asistentes -incluyendo personas del mercado y periodistas- a estar sometiéndose a continuas pruebas de detección. Se trata de una acción lógica teniendo en cuenta que la pandemia aún persiste, pero lo que nadie esperaba es que dichas pruebas pasaran por escupir una alta cantidad de saliva en tubos cada 48 horas.

Imagen de cobertura previa del Festival de Cannes (Valeria Martínez)
Imagen de cobertura previa del Festival de Cannes (Valeria Martínez)

La ley francesa frente al COVID-19 establece que para celebración de eventos en interiores se exige que los asistentes estén vacunados o presenten una PCR negativa. El gobierno francés dispone de una aplicación que permite a los ciudadanos de su región y de otros países de la Unión Europea demostrar disponer de la pauta completa de vacunación, pero estamos hablando de un festival internacional con infinidad de asistentes provenientes de todas partes del mundo que se celebra cuando todavía hay un alto porcentaje de la población sin vacunar, o con una sola dosis.

Esto ha obligado al festival a establecer puntos de realización de PCRs para poder permitir la entrada de asistentes a sus eventos y proyecciones, obligando a presentar una prueba con resultado negativo cada 48 horas. Pero debido a que las habituales pruebas con hisopado nasal son más lentas en la obtención de resultados, se ha optado por realizar test de recogida de saliva generando situaciones de lo más incómodas.

Dicho test lo realiza el laboratorio Biogroup, y aunque a priori parezca una tarea rápida y fácil (y menos invasiva que la toma por hisopado), no lo es. Una becaria consultada por Variety llamada Olivia Wilson asegura que es más difícil de lo que cualquiera creería, estimando que tuvo que escupir "más de 15 veces" para acumular la cantidad necesaria de saliva para realizar la prueba. Y es que, según nos comentan asistentes, la prueba requiere que se llene la mitad del tubo.

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De esta manera, las personas que están cubriendo el festival, deban acceder al Palais (el edificio principal donde tiene lugar el mercado, las proyecciones, ruedas de prensa, etc) y tengan que hacerse el PCR cada 48 horas (es decir, aquellos que no están vacunados al completo o no tienen certificado de anticuerpos), deben escupir una gran cantidad de saliva en un tubo, que debe ser líquida, sin espuma, ni restos de comida, dentro de unas cabinas individuales. Un test con el que pocos estaban familiarizados y que ha generado confusión y caos. Según se hacen eco medios como Variety, han plasmado asistentes en redes sociales y nos han contado algunos periodistas colegas que se encuentran ahora mismo en Cannes, resulta incómodo llevar a cabo dicha acción en medio del calor abrasador de julio o en un ambiente donde continuamente estás escuchando escupir a la gente a su alrededor, por no hablar de las colas que podría generar a lo largo de la celebración del certamen.

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De hecho, desde Deadline mencionan que esta misma mañana, y primer día del certamen, se ha caído el sistema informático que gestiona las citas para las PCR impidiendo la realización de test a aquellos que tenían reservado su hueco. También mencionan que varias personas durante el día de ayer tuvieron que esperar más de lo previsto para obtener sus resultados. 

Pero eso no es todo. El acceso a las proyecciones de prensa también ha cambiado. Cannes es conocido por su polémica división de periodistas según los niveles de acreditación, que daban acceso directo a las películas, ruedas de prensa y evento u obligaban a largas colas de espera. Este año se mantiene la diferenciación pero de querer asistir a una proyección, se deben adquirir las entradas previamente a través de un sistema online y así se evitarían las largas colas bajo el sol de julio y su evidente agomeración. Sin embargo, según nos cuenta un colega de profesión, esta misma mañana también se cayó dicha web haciendo más complicada la labor organizativa.

Y es que tanta medida puede suponer todo un quebradero de cabeza para la asistencia a las proyecciones y eventos de Cannes, por no hablar de que el riesgo de contagio en un evento de tal magnitud sigue siendo alto, especialmente cuando en Francia la mascarilla por las calles no es obligatoria. Si alguien da positivo, su festival llega a su fin, teniendo que lidiar con el alto desembolso económico que supone visitar una ciudad como Cannes en la época del festival sin haber podido cubrir o disfrutar del mismo.

El Festival de Cannes se celebra desde el 6 al 17 de julio con 24 películas en competición dentro de la Sección Oficial, pero sin presencia española por la Palma de Oro. El único largometraje de producción nacional presente a lo largo del certamen es Libertad de Clara Roquet, sobre la amistad entre dos jóvenes de procedencias diferentes, que compite en la Semana de la Crítica.

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