‘Drag Race España’ y el ejemplo que deberían tomar otros talent shows

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Los domingos es el día en el que se emite en ATRESplayer Premim Drag Race España, un talent show con una importante base de espectadores. En la presente temporada, la segunda, hasta diez participantes intentan alzarse con el título de la nueva Drag Superstar española, que conlleva un premio de 30.000 euros. Como en tantos otros talent shows, las participantes se enfrentan a la valoración de un jurado profesional, que elige a las mejores y a las peores. Y, dejando a un lado que podamos estar de acuerdo o no con sus decisiones, hay que destacar cómo el equipo de jueces brilla por su calidad humana y su empatía. Tanta luz irradian que su forma de valorar debería servir de ejemplo para otros programas donde se ponga en valor el talento y el arte.

Drag Race España está presentado por Supremme Deluxe, que tiene una labor muy importante. A diferencia de otros formatos como Operación Triunfo, Maestros de la Costura u otros, esta artista es la encargada de conducir las galas, explicar las pruebas, pero también participa de forma activa en las mismas guiando a las participantes sobre cómo debería ser su desempeño. Y eso cuando no interactúa directamente con ellas, como sucedió hace unas semanas, en una entrega homenaje a El Diario de Patricia, donde Supremme cogió el testigo catódico de Patricia Gaztañaga para capitanear su propio talk show.

Supremme conoce pues muy bien a todas las reinas, sabe cuál hace caso a sus consejos y cuál va por libre, y, por lo tanto, tiene razones de sobra para ser el eje central del panel de jueces. A su lado están los directores Javier Calvo y Javier Ambrossi, y la diseñadora Ana Locking. Los cuatro hacen un equipo perfecto, al que se suma un quinto componente que va cambiando según el capítulo: Gloria Trevi, Anabel Alonso, La Prohibida, Eduardo Casanova… Artistas y profesionales del mundo del espectáculo que tienen un criterio suficientemente interesante como para valorar lo que hacen las reinas sobre el escenario.

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Durante un tiempo, en televisión se llevó que entre los jueces hubiese alguien que diese caña a los concursantes, que los pusiese en un aprieto por su forma de trabajar. En Operación Triunfoestuvo Pilar Tabares, Noemí Galera o Risto Mejide, y Risto siguió explotando ese perfil en Got Talent, por ejemplo. ¿Recuerdan la vez, por ejemplo, que llamó “consolador” a Lorena Gómez porque había sido “perfecta en su ejecución, pero fría en su forma” de cantar?

En Drag Race, los jueces son de otra pasta. Con sus críticas intentan que las participantes de verdad brillen, sus comentarios no son humillantes ni están hechos para hundir a nadie. Siempre se ven de cara al futuro, qué cuatro ajustes tendrían que hacer a partir de la semana siguiente, en el caso de que continúen.

MADRID, ESPAÑA - 13 DE DICIEMBRE: Supremme Deluxe, presentadora de 'Drag Race España', asiste a la Presentación de Noticias Premium de Atresplayer en el Cine Capitol el 13 de diciembre de 2021 en Madrid, España. (Foto de David Benito/Getty Images)
MADRID, ESPAÑA - 13 DE DICIEMBRE: Supremme Deluxe, presentadora de 'Drag Race España', asiste a la Presentación de Noticias Premium de Atresplayer en el Cine Capitol el 13 de diciembre de 2021 en Madrid, España. (Foto de David Benito/Getty Images)

Lo más emotivo viene en los últimos minutos del programa. Las dos concursantes que hayan resultado más flojas en el desafío principal (que puede ser una improvisación, un monólogo, la confección de un traje con una temática concreta…) se juegan su permanencia en una sincronización de labios, ahora llamado lipsync, y conocido toda la vida como hacer un playback, de un tema concreto. Los jueces eligen su favorita, y la que tenga más votos (que no se hacen públicos, ojo) continúa, y la otra resulta eliminada. Y ahí es cuando la emoción se pone a flor de piel y no se intenta disimular.

Este año se ve que Supremme Deluxe y los demás miembros del jurado han conectado con las participantes a las mil maravillas. Porque en los últimos episodios, Supremme está demostrando tener un cariño enorme hacia las chicas, y se tiene que reprimir las lágrimas al pronunciar las ya míticas palabras “sashay, te vas”. Demuestra mucho cariño y respeto por las participantes, y no las mira por encima del hombro como hacen otros muchos jueces en talent shows de lo más variados.

Y lo mismo sucede con Ana Locking, una de nuestras más afamadas diseñadoras de moda. Ella no tiene problema en rendirse ante el vestuario de las participantes, disfruta con las referencias que le dan, se pone al mismo nivel que las reinas, sin que por ello pueda hacer valoraciones sobre gustos personales, si tal tejido o tal corte no le parece favorecedor. Javier Calvo y Javier Ambrossi tampoco son de guardarse las lágrimas para detrás de las cámaras. Nos demuestran que la vulnerabilidad es un valor añadido al ser juez de un programa, y que se puede ayudar más a los participantes con cariño y con escucha activa que con borderías.

Ayer mismo, por ejemplo, vimos a Ana Locking preguntarle a una participante, Juriji der Klee, por su look, en la categoría ‘heroínas españolas’. Juriji explicó que se basó en las 13 rosas, las jóvenes republicanas ajusticiadas a finales de los años 30, y que para ello había utilizado ganchillo de su abuela, una mujer que se fue de España por el franquismo y que se exilió en Bélgica. Esa historia emocionó a la diseñadora, e incluso se le cortó la voz al entender el mensaje del vestido. Javier Calvo, por su parte, se secó una lagrimilla que se coló en sus gafas después de escuchar a otra reina, Marina, que representó la lucha trans a través de un outfit lleno de manos rosas y azules, y que le sirvió para narrar su propia vida como persona trans no binaria. La expulsada del día fue Juriji, y ahí fue Supremme Deluxe la más vulnerable, recordándole que, a pesar de que su aventura haya llegado a su fin, es y será una estrella.

Con semejantes actitudes, Drag Race España nos demuestra que otra televisión es posible, y que los jueces no tienen que soltar insolencias a los participantes, si es que de verdad quieren ayudarles a mejorar. En el caso concreto de Supremme, la reina madrileña está demostrando ser una auténtica fiera televisiva, tiene un magnetismo único y sería un lujo que diese salto de la plataforma de pago hasta algún programa en abierto en Antena 3, porque realmente es muy necesaria en nuestra televisión.

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