Dos películas nominadas al Oscar provocaron millones de dólares en pérdidas a su estudio

Que una película esté nominada al Oscar o reciba el aplauso de la crítica no asegura el éxito económico. Hace tiempo que la opinión de la Academia y los expertos no influye directamente en la decisión de muchos cinéfilos a la hora de invertir su dinero en la entrada del cine, y prueba de ello es el resultado final de dos películas nominadas en la ceremonia de este año y una tercera que estuvo cerca de valerle otra candidatura a Nicole Kidman.

De izquierda a derecha: El vicio del poder (Autor: Greig Fraser /©Annapurna Pictures), El blues de Beale Street (Autor: Tatum Mangus/©Annapurna Pictures), Destroyer (Autor: Sabrina Lantos/©Annapurna Pictures; Cortesía de AContracorriente Films)

Annapurna, la productora de El vicio del poder, El blues de Beale Street y Destroyer, ganó dos estatuillas en la ceremonia 91 de los Oscar con los premios a mejor maquillaje y peluquería por la primera y mejor actriz de reparto para Regina King con la segunda. Pero un nuevo análisis de Variety desvela que a pesar de los premios, la compañía terminó perdiendo millones con las tres películas.

Ninguna de las tres provocó ganancias, sino todo lo contrario. El vicio del poder es el biopic de Dick Cheney protagonizado por Christian Bale y dirigido por un director galardonado en el pasado como Adam McKay (La gran apuesta). Ganó el Globo de Oro a mejor actor en musical y comedia y otras cinco candidaturas. Ganó el Oscar al estilismo, aunque tenía otras siete nominaciones, incluida a mejor película. Ganó un BAFTA y tuvo nominaciones en todo tipo de ceremonias. Y a pesar de la extensa campaña promocional, la cinta provocó perdidas de $15 millones a la casa productora. Incluso otras fuentes afirman que en realidad asciende a los $20 millones.


Mientras que El blues de Beale Street, la preciosa balada de amor de Barry Jenkins (de la oscarizada Moonlight), hizo que Annapurna perdiera otros $8-10 millones, y el drama con Nicole Kidman otros $7 millones. Sin embargo, cabe destacar que estas cifras se refieren a la taquilla estadounidense, pero de todos modos aunque sumemos la internacional el resultado no es positivo.

Destroyer tan solo consiguió $2.2 millones en todo el mundo, y eso que cuenta con una súper estrella como Nicole Kidman como protagonista, a partir de un presupuesto de $9 millones. El drama romántico de Jenkins acumuló un total de $18.2 millones sobre un coste de $12 millones. Pero si sumamos el gasto de marketing y campaña para los Oscar, ahí aparecen las pérdidas. Y El vicio del poder hizo $71 millones en total, pero con un presupuesto alto y una campaña ambiciosa para los Globos de Oro y los Oscar, Annapurna perdió.


Uno de los motivos de las pérdidas, además de haberlas estrenado en una cartelera plagada de propuestas como es la temporada navideña, fue que El vicio del poder tuvo un presupuesto alto de $65 millones.

Pero la compañía conocida por financiar proyectos de autor en plena meca del cine donde prima la comercialidad lleva una temporada perdiendo con sus propuestas. Le pasó con Detroit de Kathryn Bigelow en 2017, con Sorry to bother you de Boots Riley o The sisters brothers de Jacques Audiard que apenas hizo $1 millón en la taquilla a pesar de tener un presupuesto de $38 millones.


Tras las pérdidas, Annapurna buscará recuperar sus cuentas con Booksmart, el debut detrás de las cámaras de Olivia Wilde que obtuvo aplausos y buenas críticas en el SXSW.

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