Dormir mal puede aumentar el riesgo cardíaco en las mujeres

Un vaso de leche caliente antes de irnos a dormir o un café bien cargado pueden influir directamente en el sueño. Muchos otros alimentos pueden también relacionarse, directa o indirectamente, con una mala noche. Y esto puede repercutir gravemente en tu salud, según una reciente investigación

La dieta tiene una influencia significativa en el desarrollo y la prevención de la enfermedad cardiovascular. (Foto: Getty)

Pasamos aproximadamente un tercio de nuestra vida durmiendo. Es la actividad que más repetimos, noche tras noche, y cualquier problema relacionado con el sueño tiene un fuerte impacto en nuestra vida cotidiana “porque las funciones del sueño son muy importantes para el equilibrio de nuestro organismo”, según afirma la Sociedad Española de Neurología (SEN).

Alrededor del 30 por ciento de la población sufre alguna patología del sueño, el insomnio es la más común y afecta más a las mujeres que a los hombres. Un nuevo estudio arroja nuevos datos sobre el impacto de este trastorno en la salud femenina.

Sueño y alimentación van a la par

Las mujeres que duermen mal tienden a comer en exceso y a consumir una dieta de menor calidad, según un nuevo estudio de investigadores del Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia publicado en el Journal of the American Heart Association.

Los hallazgos proporcionan una nueva visión de cómo la mala calidad del sueño puede aumentar el riesgo de enfermedad cardíaca y obesidad, al tiempo que apunta a posibles intervenciones para mejorar la salud cardíaca de las mujeres.

Estudios anteriores han demostrado que las personas que duermen menos tienen más probabilidades de desarrollar obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardíacas, y la relación puede explicarse -en parte- por la dieta. Pero estos trabajos se centraron en alimentos o nutrientes específicos (como pescado, dulces o grasas saturadas) o solo midieron la duración del sueño, no la calidad del sueño.

"Las mujeres son más propensas a los trastornos del sueño a lo largo de la vida, porque a menudo asumen las responsabilidades de cuidar a los niños y la familia y, más tarde, debido a las hormonas menopáusicas", explica Brooke Aggarwal, autora principal del estudio.

Para probarlo, los investigadores analizaron los hábitos de sueño y alimentación de 495 mujeres de entre 20 y 76 años, y observaron la calidad del sueño, el tiempo que tardaron en quedarse dormidas y si padecían insomnio. Las mujeres también informaron sobre los tipos y cantidades de alimentos que suelen comer durante todo el año, lo que permitió a los investigadores medir sus patrones dietéticos típicos.

Puede que tu dieta te impidan disfrutar de un sueño reparador, tal y como sugiere este nuevo estudio. (Foto: Getty)

Los resultados mostraron que las mujeres con peor calidad general del sueño consumieron más azúcares adicionales asociados con la obesidad y la diabetes.

Además, aquellas que tardaron más en quedarse dormidas tenían una mayor ingesta calórica. Y las mujeres con síntomas de insomnio más graves consumieron más alimentos y menos grasas insaturadas que las mujeres con insomnio leve.

"Nuestra interpretación es que las mujeres con un sueño de baja calidad podrían estar comiendo en exceso durante las comidas posteriores y elegir alimentos poco saludables", dice Aggarwal.

Aunque también puede ocurrir que la mala calidad del sueño conduzca a una ingesta excesiva de alimentos y calorías al estimular las señales de hambre o suprimir las señales de saciedad.

La sensación de plenitud se ve afectada en gran medida por el peso o el volumen de los alimentos consumidos, “y podría ser que las mujeres con insomnio consuman una mayor cantidad de alimentos en un esfuerzo por sentirse llenas”, señala Faris Zuraikat, otro de los autores del estudio, quien también apunta que "comer más podría causar molestias gastrointestinales, por ejemplo, haciendo que sea más difícil conciliar el sueño o permanecer dormido".

Ni comidas pobres ni cenas copiosas

Psicólogos y nutricionistas avalan y respaldan los resultados de este estudio confirmando la relación entre la alimentación y una buena o una mala noche.

“Cuando dormimos menos de lo que deberíamos, tendemos a engordar, ya que aumenta nuestro apetito y nos apetece más comer alimentos ricos en grasas o carbohidratos, para compensar con la alimentación, la falta de energía que tenemos por dormir mal. Por eso engordamos”, explica el especialista Iván Eguzquiza, psicólogo conductual del Instituto del Sueño. El problema es que si aumentamos de peso, dificultamos aún más conseguir un sueño de calidad, con lo que el problema se retroalimenta de manera circular".

Para conciliar mejor el sueño se recomienda escoger alimentos ricos en triptófano como lácteos, frutos secos, hidratos de carbono integrales, proteínas magras (quesos bajos en grasa, pavo, pollo, pescado), huevos, legumbres, soja y frutas como la piña, el plátano o el aguacate.

A ti, ¿qué alimentos te ayudan a conciliar el sueño?

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