Netflix reabre el crimen de Marta del Castillo y pone la lupa en el hermano de Miguel Carcaño

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Desamparo. Es la emoción definitiva que aflora entre las sensaciones de rabia, impotencia e injusticia que contagia ¿Dónde está Marta?, la serie documental que está arrasando en Netflix y que repasa la investigación, juicios, contradicciones y lagunas que rodean la desaparición y asesinato de Marta del Castillo. Desamparo social, policial y judicial al recordar un caso que conmocionó al país entero y causó estupefacción nacional al ser testigos de cómo el asesino confeso, Miguel Carcaño, se burlaba de la investigación a través de confesiones contradictorias mientras las arcas del Estado se gastaban 616.319 euros buscando el cuerpo de Marta en los lugares que él iba señalando. Sin encontrarla nunca. Todavía, 12 años después.

A lo largo de 3 episodios, la serie producida por el periodista y criminólogo Nacho Abad, logra hacer un repaso detallado y minucioso del caso hasta el punto de conseguir un hilo de esperanza a través de una nueva investigación que podría ayudar a encontrar el cuerpo de la joven sevillana. Pero también reabriendo preguntas y dudas sobre una figura en particular: el hermano de Miguel Carcaño.

Cartel promocional de ¿Dónde está Marta? (Cortesía de Netflix)
Cartel promocional de ¿Dónde está Marta? (Cortesía de Netflix)

Francisco Javier Delgado, el hermano del asesino confeso, aparece en el documental en calidad de entrevistado, repitiendo la misma versión que mantiene desde aquel 24 de enero de 2009. Que él estaba en su casa a las 20:30 de la noche cuando Miguel llegó “acompañado”, que se marchó 10 minutos más tarde a casa de su exmujer para visitar a su hija y a las 23:30 lo recogió su novia María García Mendaro para llevarlo al bar donde trabajaba y ella volvió a la vivienda a estudiar. Que él regresó en torno a las 4 de la madrugada. Ella mantuvo siempre que estaba en la vivienda pero que no escuchó nada. Ni siquiera los golpes que el padre de Marta del Castillo habría dado a la persiana esa misma noche cuando su hija no volvió a casa.

Pero en esa vivienda se había asesinado a Marta del Castillo, se cree que en torno a las 20:30, trasladando el cuerpo en una silla de ruedas hasta el coche que la llevaría a paradero desconocido. Según los familiares de la víctima, que se acercaron esa madrugada hasta la casa porque sabían que la joven había estado con Miguel Carcaño, aseguraron que Francisco Javier Delgado les abrió la puerta y sintieron un fuerte olor a productos de limpieza. A su vez, la investigación encontró perfil genético de María García y Miguel en un rollo de esparadrapo y ADN de Delgado y su novia en un cable (que se creyó que habría sido usado para estrangular a Marta).

Y ante las lagunas y contradicciones que rodean la figura del hermano en el caso, ¿Dónde está Marta? hace hincapié en exprimir la presencia de Francisco Javier Delgado a golpe de preguntas incisivas, arrinconándolo con pruebas y jugando con la presunción de inocencia hasta el punto de colocar de nuevo su nombre bajo la lupa de la mira social.

Con ¿Dónde está Marta? las miras vuelven a posarse de nuevo sobre él. Y con más ahínco todavía. Y en varias ocasiones. Por ejemplo, se revela que Delgado fue apresado en primera instancia porque existían llamadas telefónicas que lo ubicaban en la vivienda donde tuvo lugar el crimen entre las 20:30 y 20:41. Sin embargo, Javier Francisco Delgado siempre mantuvo su inocencia absoluta, no saber qué pasó ni dónde está el cuerpo, mientras el juzgado lo dejó en libertad y el fiscal, a día de hoy y según el documental, se niega a reabrir la investigación en torno a su figura al señalar que no se lo puede juzgar cuando ya fue juzgado. Pero el documental reitera en varias ocasiones las dudas. Como, por ejemplo, que la alarma del bar donde trabajaba se hubiera desconectado a las 22:52 de la noche (dando a entender que ese habría sido el horario de apertura) cuando los tres sábados previos se había abierto en un horario constante al mediodía. Y al insistir en lo mucho que esto llama la atención (teniendo en cuenta que el asesinato de Marta habia ocurrido a las 20:30), Delgado contesta en la entrevista que “lo mismo fui yo a tomarme una copa”. Algo que desde la visión del espectador resulta extraño dado que para tratarse de una noche tan clave, que cambió por completo su vida, cualquiera esperaría que un detalle así (si el bar estuvo lleno o no, si estaba solo o no) lo recordaría.

También se destaca la contradicción del caso con la sentencia del juez, quien señaló que Miguel Carcaño se deshizo del cuerpo con ayuda de El Cuco y una tercera persona desconocida sin nombrarla o identificarla. Y es entonces, durante el tercer episodio, que la serie insiste en preguntarle al hermano si confía en la justicia. Responde que sí y que en su caso, al haber quedado libre, ha sido justa. Pero entonces el documental insiste en qué opina de la sentencia dictada por el juez en el juicio de menores a El Cuco cuando la implicación recae en él de forma prácticamente directa. “Asimismo, son hechos probados que: una vez que llegaron al mencionado domicilio, el menor acusado y esta segunda persona mayor de edad entraron en el mismo en cuyo interior se encontraba la persona mayor de edad que había dado muerte a Marta así como un hermano de éste” leen de la sentencia. A lo que Delgado responde que no recuerda “haber tenido consciencia de esa sentencia completa”.

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Miguel Carcaño hizo tantas confesiones diferentes sobre lo sucedido aquella noche -que si había golpeado a Marta con un cenicero, que si su amigo Samuel estaba implicado (de quien no se pudo probar y quedó libre), que si El Cuco era culpable y habia amenazado a Miguel con una navaja, habló de intento de violación (supuestamente para así evitar un jurado popular), señaló diferentes paraderos del cuerpo llevando a las arcas públicas a buscarla por diferentes puntos del río Guadalquivir, un vertedero, una finca, una escombrera y hasta un descampado de Camas- que perdió toda credibilidad hasta el punto que una de sus confesiones más creíbles para el padre de Marta quedó desestimada. Fue la última declaración que hizo, la séptima y después de recibir una condena de 21 años y 3 meses de prisión. Dijo que aquella noche había discutido con su hermano por haber usado el dinero destinado a pagar la hipoteca que estaba a su nombre, derivando en una pelea que Marta intentó detener pero que Delgado detuvo golpeándole con la culata de un revolver en la cabeza. En esa declaración señala que su Francisco Javier se deshizo del cuerpo. Fue el mismo relato que dijo al padre de la víctima, Antonio del Castillo, cuando con todo el coraje del mundo fue a verlo a prisión en busca de respuestas.

Tanto Antonio como Nacho Abad dan cierta credibilidad a esta última versión haciendo hincapié, entonces, en la supuesta implicación que el documental pretende cuestionar de Francisco Javier Delgado. El periodista Nacho Abad comenta la posible credibilidad que se le puede dar a esa séptima confesión porque la existencia de la hipoteca era real y no pagarla, en definitiva, afectaba a ambos mientras se cuestiona una posible estafa de supuestos documentos falsificados para conseguir el préstamo bancario. Sin embargo, Delgado mantiene que esa discusión sucedió pero no fue aquel día ni con la violencia que su hermano describe.

No obstante, aunque el hermano del asesino confeso mantenga su inocencia en el caso, ¿Dónde está Marta? reaviva las lagunas de la investigación, y entrevistando a Delgado llega a momentos inconclusos que reabren las preguntas en torno al personaje. Mientras veía la serie me pregunté si podríamos analizar la posibilidad de que el documental estuviera sembrando una delgada línea gris entre Francisco Javier y la presunción de inocencia, sin embargo cuanto más pienso en todo lo que vi durante sus tres horas más me convenzo del intento del documental de cumplir su labor como pieza de género, contando pero aportando, contagiando unas dudas que siempre existieron y que provocaron que el juicio e investigación fuera tan cuestionado. Aunque esto suponga que, al implicarse en el documental, Delgado quizás tenga que revivir las críticas y cuestionamientos públicos. Como ya se empieza a ver en redes sociales.

¿Dónde está Marta? apela al corazón de la sociedad a través de un asesinato que removió a un país entero. Estamos ante una serie que refleja el fenómeno de la crónica negra en las plataformas streaming (siendo lo más visto de Netflix España en cuestión de tres días), que consigue despertar emociones a flor de piel, que señala los fallos policiales en la investigación y la aparente falta de ahínco investigativo en la fiscalía durante el juicio. Como, por ejemplo, que se hayan lanzado en la búsqueda desesperada del cuerpo siguiendo las pistas de un asesino poco creíble, sin investigar la veracidad de sus confesiones. O el hecho de no haber investigado la geolocalización de los implicados a través de sus teléfonos móviles para así ubicar exactamente dónde estaban aquella noche y, quizás, encontrar el paradero del cuerpo de Marta. Es a través del documental que se ha conseguido que esa línea de investigación ahora, 12 años después, se tenga en cuenta. Una línea que, de llevarse a cabo, podría señalar de una vez por todas, quiénes y dónde.

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