Donald Trump critica los asientos ocupados por Estados Unidos en el funeral de Isabel II

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Joe y Jill Biden en el funeral de Isabel II credit:Bang Showbiz
Joe y Jill Biden en el funeral de Isabel II credit:Bang Showbiz

Donald Trump no se encontraba entre los invitados al funeral de estado de Isabel II, pero salta a la vista que siguió de cerca toda la jornada por televisión porque ahora ha criticado a los organizadores del servicio religioso que tuvo lugar en la Abadía de Westminster de Londres por no mostrar "ningún respeto" hacia su país.

El antiguo presidente, cuyo mandato concluyó en enero de 2021, está convencido de que a él nunca se habrían atrevido a sentarle en el fondo del recinto, en la séptima fila de asientos empezando a contar por el final. Trump ha compartido una foto de los jefes de estado y los dignatarios extranjeros que se reunieron ayer lunes para rendir homenaje a la soberana, y ha señalado con una flecha roja el lugar donde se encontraba su sucesor, Joe Biden.

"Esto es lo que le ha pasado a Estados Unidos en solo dos años. ¡No hay respeto!", ha asegurado en su red social Truth Social. "Sin embargo, es un buen momento para que nuestro presidente conozca a los líderes de algunos países del Tercer Mundo. Si yo fuera presidente, no me habrían sentado allí, y nuestro País sería muy diferente de lo que es ahora. En el sector inmobiliario, como en la política y en la vida, la ubicación lo es todo".

El presidente y su esposa, la primera dama Jill Biden, se sentaron en la misma fila que el presidente de Suiza Ignazio Cassis y el vicepresidente de China Wang Oishan. Justo detrás suyo se encontraba el primer ministro checo Petr Fiala y delante estaba Andrzej Duda, presidente de Polonia. Según dicta el protocolo, los líderes de la Commonwealth tenían prioridad a la hora de organizar la distribución de asientos, lo cual explica que el primer ministro canadiense Justin Trudeau y la primera ministra neozelandesa Jacinda Ardern estuvieran más cerca del altar donde estaba colocado el féretro.

Por mucho que le haya molestado a Trump, todo lo que ocurre en un evento relacionado con la monarquía británica tiene una explicación. Los miembros de la familia real británica también ocupaban unos lugares específicos en función de su rango. El rey Carlos III y su esposa Camilla ocuparon unas sillas ornamentadas conocidas como Canada Club y reservadas para los dos miembros más senior de la realeza. Junto a la nueva reina consorte se sentaron los otros hijos de Isabel II con sus cónyuges: la princesa Ana y Sir Timothy Laurence, el príncipe Andrés, y el príncipe Eduardo y Sofía, la condesa de Wessex. Inmediatamente detrás estaban los duques de Sussex junto a la princesa Beatriz -que ha ascendido en la línea de sucesión tras el fallecimiento de su abuela- y su marido Edoardo Mapelli Mozzi. Al otro lado del pasillo, en primera fila, estaban los duques de Cambridge con sus dos hijos mayores, el príncipe Jorge y la princesa Carlota.