Donación de semen, ¿tabú o necesidad social?

Se supone que es un acto voluntario, anónimo y altruista que va a facilitar que alguien que lleva muchos años luchando por tener un hijo pueda cumplir su sueño, ¿lo harías?

En todos los casos, el donante debe ser plenamente consciente de lo que supone donar sus espermatozoides. (Foto: Getty)

La donación de semen siempre ha estado sujeta a cierta reticencia. Más allá de la función social que puede cumplir desde un punto de vista médico, siempre se ha enfocado socialmente como un tema relativamente tabú, con cierto componente juvenil y una mirada que casi roza la desaprobación.

Pero nada más lejos de la realidad. Más allá de servir para ayudar a muchas personas a lograr su objetivo de concebir un bebé, la donación de esperma se ha convertido en una auténtica necesidad social como se constata en las consultas de Reproducción Asistida.

Sólo uno de cada 10 voluntarios es apto debido a una calidad seminal no perfecta, alteraciones en las analíticas y pruebas realizadas o enfermedades hereditarias en la familia. (Foto: Getty)

Sin embargo, el porcentaje de posibles candidatos es inferior al 10 por ciento. Esto hace que la escasez de donantes de semen sea una preocupación a la hora de realizar tratamientos de fertilidad a mujeres que tienen por objeto formar una familia y que precisan donante.

Los voluntarios rondan los 18-25 años, según apunta el doctor Elkin Muñoz, director de IVI Vigo y A Coruña. Tras ser informados debidamente y concienciados sobre la situación actual (la incipiente falta de donantes de semen), “la mayoría decide colaborar altruistamente con nuestro programa de donación de semen, para así poder ayudar a muchas parejas que sufren problemas de infertilidad para que puedan ser padres”.

El motivo principal que mueve al donante, a pesar de que se contemple una gratificación económica, es contribuir a que otros puedan realizar su sueño. (Foto: Getty)

El proceso para acceder al programa consta de varias fases y requisitos marcados por la Ley 14/2006 sobre técnicas de reproducción humana asistida. Para poder formar parte del programa además de tener la edad adecuada (18 años como mínimo y 35 como máximo), los candidatos deben someterse a un completo informe médico, genético y un análisis de la calidad de su semen. Además, deben someterse a un test psicológico.

Para ser donante hay que tener menos de 35 años, buena salud física y mental y un buen semen, en cantidad y calidad, capaz de ser congelado y descongelado conservando sus cualidades. (Foto: Getty)

“Cada día realizamos más tratamientos con óvulos o semen de donantes”, explica experto; entre las razones o motivos que han incrementado la demanda de donantes de esperma están:

  1. La mayor edad de la mujer a la hora de concebir,
  2. El mayor acceso de mujeres sin pareja a la maternidad,
  3. El incremento de parejas de mujeres que ha sido del 50 por ciento en los últimos 5 años,
  4. Las parejas en las que existe un factor de infertilidad masculino muy severo. Por esta última razón, se realizan aproximadamente un 5-10 por ciento de todos los ciclos de fecundación in vitro.
España es una potencia europea en reproducción asistida; aunque el anonimato es uno de sus puntos fuerte, ya se está trabajando en un registro nacional de donantes de gametos. (Foto: Getty)

Como ya hemos comentados antes, para ser donante hay que tener menos de 35 años, buena salud física y mental y un buen semen (en cantidad y calidad), capaz de ser congelado y descongelado conservando sus cualidades. Ademas, hay que someterse a todas y cada una de las fases del proceso de admisión:

El proceso para acceder al programa consta de varias fases y requisitos marcados por la Ley 14/2006 sobre técnicas de reproducción humana asistida. Además de la edad, los candidatos deben someterse a un completo informe médico, genético y un análisis de la calidad de su semen.

– Entrevista personal previa: reunión informativa sobre cómo es el proceso de la donación de semen, entrevista para conocer el historial clínico (familiar y personal).

Estudio preliminar: análisis de la calidad seminal y del cultivo de semen para descartar posibles infecciones.

– Prueba de esperma: pasada una semana se volverá a realizar la misma prueba para comprobar que se mantiene la calidad del semen. En este momento se congelará la muestra para valorar su supervivencia tras la descongelación.

– Test psicológico: en la segunda entrevista el candidato es sometido a un test con la psicóloga del centro.

– Posteriormente se realizará una extracción de sangre para completar los análisis serológicos y genéticos establecidos por ley. En IVI hacemos un estudio del estado de portadores de hasta 600 enfermedades genéticas (TCG).

Por cierto, según marca la ley, el programa de donación de semen gratifica de forma simbólica a los donantes que se incluyen en él para compensar los posibles gastos que pueda generar el seguimiento del programa.

Si todas las pruebas anteriormente mencionadas son correctas, el donante puede empezar a donar una vez por semana durante 6 meses. En cada donación deja una muestra de semen tras un período de abstinencia sexual de entre 3 a 5 días. Puede donar hasta que se haya conseguido con su semen el número de gestaciones que marca la ley: seis recién nacidos vivos.

¿Eres donante de esperma? ¿Por qué?

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