Dolores Vázquez saca los colores a España en HBO

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Veinte años después de vivir el calvario que cambiaría para siempre el resto de su vida, Dolores Vázquez rompe las cadenas del silencio para alzar la voz ante España y el mundo por primera vez. Y lo hace en Dolores: la verdad sobre el caso Wanninkhof, una serie documental de HBO que a diferencia del resto de producciones y reportajes televisivos centrados en el asesinato de Rocío Wanninkhof, pone su foco en ella como una víctima más del caso. Una víctima de la justicia, la prensa y la sociedad, señalada y destrozada bajo estereotipos arcaicos y la manipulación informativa.

Dolores: la verdad sobre el caso Wanninkhof es una miniserie de seis episodios y la primera producción nacional que estrena el catálogo de la nueva plataforma de HBO Max (lanzada en España el mismo día, 26 de octubre). Una serie arrolladora e imprescindible para comprender a Dolores Vázquez y su pesadilla cuando hace 20 años padeció el olvido completo de una sociedad sin un mínimo de empatía.

La verdad de Dolores Vázquez (Laura Peris García, HBO)
La verdad de Dolores Vázquez (Laura Peris García, HBO)

17 meses. Más de 500 noches y días. Es el tiempo que Dolores Vázquez pasó en prisión por un crimen que no cometió. Ahora, a los 69 años, vive en su pueblo de Betanzos, en Galicia, con una ayuda de 415,22 euros por haber cuidado de su madre y lo que le queda tras vender su casa por la tercera parte de lo que la había comprado. Sobrevive sin haber cumplido su sueño de ser madre y sin haber recibido ninguna compensación por un detalle técnico de la Constitución, y sin un mísero perdón de la Guardia Civil y la justicia.

Fue acusada de asesinar a la hija de su expareja, una joven de 19 años llamada Rocío Wanninkhof a la que quería como una hija. En la cárcel la llamaban ‘asesina’, se negaba a comer por miedo a que le envenenaran la comida mientras, según su testimonio, la Guardia Civil la machacaba emocional y psicológicamente advirtiéndole que no había forma que se salvara del jurado popular. Todo esto mientras su expareja que la conocía de sobra, a ella y su amor por sus hijas, daba la razón a la investigación y la señalaba, rota de dolor por el brutal asesinato de su hija, ante los medios de comunicación.

Dolores Vázquez fue condenada a pasar 15 años y un día de prisión por un jurado popular contaminado por la información mediática del caso. La prensa filtró su nombre como sospechosa sin respetar el secreto de sumario mientras que el día que fue a declarar y la apresaron, ella seguía sin comprender lo que estaba ocurriendo. Su semblante serio y personalidad estricta y organizada, que tan buenos frutos le había permitido cosechar en su vida profesional subiendo escalones constantemente en la industria turística como manager de hoteles, fue visto por España y la prensa desde el ángulo de la condena instantánea. Nadie le dio el beneficio de la duda. 

Porque no lloraba o se mantenía inmutable ante las cámaras, los gritos y los flashes, la calificaron de “fría” y “manipuladora” mientras su sexualidad se convirtió en la estocada final para tacharla de “lesbiana vengativa”. Pero por dentro, Dolores sentía que se desmayaba. No recuerda muchas cosas, probablemente por el shock de lo vivido. En algunos momentos estaba “ida” sin dar crédito a la injusticia que estaba viviendo. Estaba destrozada, padeciendo un linchamiento jurídico, mediático y social que no merecía y mientras tanto, los titulares de la prensa, los programas de televisión y el país destacaban su falta de lágrimas y gestos emotivos como ejemplo de su culpabilidad, de la frialdad que la habría llevado a matar por celos a la hija de su expareja.

Es así, conociendo la versión de Dolores, que las imágenes que muchos recordamos del caso entre los años 2000 y 2001 con la acusada mostrándose seria en el juicio o siendo llevada entre la muchedumbre a los coches, cobran un sentido diferente. Porque descubrimos que no estaba seria, sino que estaba manteniendo la compostura. Porque no era fría, estaba rabiosa por la inmensa injusticia que estaba viviendo y no tenía reparos en proclamar su inocencia a los cuatro vientos.

La verdad de Dolores Vázquez (Laura Peris García, HBO)
La verdad de Dolores Vázquez (Laura Peris García, HBO)

En una secuencia de un capítulo, un periodista de El Mundo que hizo cobertura del caso, cuenta que la esperó en el bar de la casa de Dolores cuando le llegó la filtración de que ella era la sospechosa principal. La esperó con el periódico abierto y al verla entrar, leyó al camarero un titular, que la sospechosa del caso era una mujer. Y al hablar de la reacción de Dolores destaca que ni siquiera se inmutó, una prueba por aquel entonces de su culpabilidad ante el ojo social. Pero no, nadie se detuvo a pensar que su falta de reacción era simplemente porque era inocente. ¿Por qué iba a reaccionar? Además, ella no supo que era la sospechosa ni que la Guardia Civil le había intervenido el teléfono hasta poco antes del arresto.

Si bien Dolores no aparece en el primer episodio, la serie nos embriaga con su historia y pesadilla en vida a golpe de confesiones a corazón abierto que hace en una entrevista con Toñi Moreno. La periodista -que además produce la serie- fue una de las corresponsales que cubrieron el caso hace 20 años, entablando una relación cercana con ella tras comenzar a notar anomalías en el juicio. Como, por ejemplo, que los medios de comunicación titularan la frialdad de Dolores como parte del perfil psicológico realizado por la psicóloga de la Guardia Civil cuando, en el juicio, el abogado defensor había preguntado a la especialista si había entrevistado o conocido a Dolores en persona para hacerle el perfil. La psicóloga dijo que no, tirando por tierra cualquier validez que ese perfil psicológico pudiera tener.

Es porque Dolores se abre por primera vez que descubrimos a la mujer detrás de la pesadilla. Verla romperse, tapándose los oídos y cerrando los ojos al ver las imágenes del día que la declararon culpable; o verla llorar al recordar los gritos que aun la persiguen de la gente y en prisión; ayudan a hacer ese ejercicio de empatía que debería haber sentido del país 20 años atrás.

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Además de escuchar a Dolores, a lo largo de los seis episodios escuchamos el testimonio de la madre de Rocío, Alicia Hornos. Y somos testigos de dos versiones diferentes en todo. Por un lado, tenemos a una acusada injustamente que no habla de la relación con Alicia con cariño, sino como una relación más de las que tuvo en su vida pero sí destaca el amor incondicional que sentía por sus hijas. Por otro lado, la madre de Rocío, mantiene su acusación contra Dolores, convencida todavía de su implicación a pesar de que el asesinato de Sonia Carabantes y las pruebas de ADN de una colilla de cigarrillo, derivaron en el hallazgo del asesino de Rocío, Tony King. Alicia mantiene su convencimiento en la noción de que la investigación señaló en el juicio que King no actuó solo, sin embargo su supuesto cómplice, Rbert Graham, fue absuelto.

En el juicio de Dolores no había prueba ninguna. Solo indicios y conjeturas, con la teoría de que la mujer había asesinado a Rocío por celos porque la joven no quería que volviera a tener una relación con su madre. Dolores dice, ahora, que era todo mentira. Que ella, incluso, nunca estuvo enamorada de Alicia. Esta, en cambio, asegura que fue el amor de su vida.

Hace unos pocos meses Netflix estrenó una película documental sobre el caso titulada El caso Wanninkhof-Carabantes. Fue una apuesta fugaz que no aportaba información nueva, sino que se sentía como un repaso o resumen del caso. A aquella producción le faltaba un eslabón esencial: la voz de Dolores Vázquez. Ahora, poco después, podemos por fin conocerla descubriendo en la serie de HBO a una mujer que nunca pudo reconstruir su vida. Que la injusticia vivida la marcó para siempre. No solo por los 17 meses de prisión, sino por el machaque a su persona, los señalamientos en las calles y recuerdos que la llevaron a no querer salir de su casa durante mucho tiempo.

Pero es hora de escucharla. De ejercitar la empatía social que no tuvo hace 20 años. Porque ella también ha sufrido. Y no solo porque lo merece, sino porque escuchándola y conociendo su versión podremos evitar que semejante injusticia se repita. Porque su historia no debe ser olvidada.

Dolores: la verdad sobre el caso Wanninkhof es una serie exhaustiva que denota la pasión por darle voz a su protagonista, con entrevistas a periodistas, abogados del caso, implicados e imágenes de archivo que ahonda con corazón y empatía en la otra víctima de esta terrible historia. Los seis episodios ya están disponibles en HBO Max desde el 26 de octubre.

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