¿Dolor de piernas al acostarte? Esto es lo que tu cuerpo intenta decirte

El dolor que sientes en las piernas al meterte en la cama puede deberse a la falta de circulación en las extremidades provocada por la aterosclerosis. El dolor o calambres pueden llegar a ser tan intensos que interrumpen el sueño, y también aumenta el riesgo de infarto o ataque cerebral. (Foto: Getty)
El dolor que sientes en las piernas al meterte en la cama puede deberse a la falta de circulación en las extremidades provocada por la aterosclerosis. El dolor o calambres pueden llegar a ser tan intensos que interrumpen el sueño, y también aumenta el riesgo de infarto o ataque cerebral. (Foto: Getty)

El dolor de piernas se suele hacer más notable por la noche, y no es raro que debido al cansancio acumulado, el cuerpo proteste enviando señales de que necesita parar. Sin embargo, para algunas personas meterse en la cama no resulta tan placentero como debería ya que justo en ese momento empiezan a tener una extraña sensación.

Si bien no debería sorprendernos que nos duelan los hombros o la espalda por la tensión acumulada y el tiempo que pasamos sentados, o los pies si hemos salido a correr, ciertas sensaciones pueden salirse de lo común. Por ejemplo, tal y como publica BestLife y según advierten los médicos, "el dolor de piernas después de acostarse podría ser un aviso de que tienes un colesterol peligrosamente alto".

Cuando el colesterol comienza a acumularse a lo largo de las paredes de los vasos sanguíneos -un proceso conocido como aterosclerosis- causa un estrechamiento de las arterias que puede impedir el flujo sanguíneo que suministran sangre a los riñones, brazos, estómago, piernas y pies, dando lugar a una condición conocida como enfermedad arterial periférica (EAP).

Un término utilizado para describir cuando las arterias fuera del corazón se encuentran bloqueadas. Sucede al acumularse placas de grasa y otras sustancias en las paredes de las arterias, lo que limita o detiene completamente el flujo de sangre rica en oxígeno a las extremidades.

Se trata pues de un problema circulatorio frecuente que afecta con mayor frecuencia a hombres mayores de 50 años (pero las mujeres también pueden tenerla-), en el que las arterias 'estrechadas' reducen el flujo sanguíneo a las extremidades.

En principio, tener el colesterol alto no causa ningún síntoma. Es más, cuando se manifiesta lo hace a lo grande, causando una emergencia. Por ejemplo, un ataque cardíaco o un derrame cerebral pueden ser una consecuencia del colesterol alto. Y por lo general, estos eventos no ocurren hasta que el colesterol alto conduce a la formación de placa en las arterias.

"Aunque esto puede afectar las arterias que van a los brazos, el cerebro, el estómago y los riñones, lo vemos más comúnmente primero en las piernas, debido a todas las estructuras musculares grandes que se encuentran en las piernas", explica el doctor Barry Katzen un radiólogo intervencionista que trata pacientes con EAP y que es fundador y jefe médico ejecutivo del Miami Cardiac & Vascular Institute.

Con el tiempo, los pies y las piernas pueden actuar como las primeras señales de alerta de que hay un problema en las arterias, ya que los músculos de las piernas son más sensibles al cambio.

"Al principio, a medida que las arterias se estrechan, el dolor aparece con el esfuerzo debido a que los músculos se quedan sin oxígeno más rápido, pero a medida que empeora, el dolor puede aparecer por la noche", cuenta a BestLife Jeff Foster, médico general y fundador de H3 Health en el Reino Unido.

No obstante, la enfermedad arterial periférica también puede manifestarse durante el día como un dolor intenso o "quemante" en cualquier parte de la pierna, desde la nalga hasta la pantorrilla, al caminar. Esto ocurre porque los músculos grandes de las piernas necesitan más sangre cuando se están usando, y si se les priva de oxígeno, van a doler, a tener calambres o a sentir quemazón. Pero si nos pasa, solemos pensar que es un calambre debido al movimiento (al caminar o por el ejercicio) y no le damos más importancia.

De hecho, muchas personas lo consideran un síntoma de envejecimiento o un desgarro muscular y no buscan ayuda, o van a un médico ortopédico que se va a enfocar en los músculos, las articulaciones y los huesos para localizar el origen del dolor. Pero si la EAP avanza y se vuelve grave, es posible que no haya suficiente sangre y oxígeno, incluso cuando los músculos están en reposo. Por eso, podrías incluso sentir dolor cuando estás en reposo o cuando estás acostado. Y ojo porque el dolor puede ser lo suficientemente intenso como para interrumpir el sueño.

Por eso cuando los síntomas se presentan por la noche, a menudo pueden manifestarse como espasmos o pinchazos en los dedos de los pies, el empeine o el talón. Dejar colgar las piernas sobre el borde de la cama o caminar por la habitación puede aliviar temporalmente el dolor.

"Algunas personas también pueden notar que su extremidad o pie, o donde sea que esté bloqueado, comienza a palidecer, se enfría más, siente hormigueo y no tiene pulso", añade Foster. "Si pasa esto, es una emergencia".

Y es que dado que las extremidades tienden a sentirse más frías a medida que envejecemos, un signo revelador de EAP puede ser cuando una pierna se siente más fría de lo normal mientras que la otra no, o cuando hay un cambio en el color de la pierna, pasando de blanco cuando se está levantado a rojizo o morado cuando se están sentado.

Aunque los calambres y hormigueos se pueden aliviar realizando ciertos movimientos o cambiando de postura, -por ejemplo, salir de la cama y sentarte en una silla para que la gravedad ayude a que la sangre fluya hacia los pies-, experimentar estos síntomas por la noche debería ser una señal para llamar a tu médico y programar una cita.

Para determinar si alguien tiene EAP, el primer paso es examinar los pulsos en las piernas. Los pulsos débiles o ausentes en la pierna afectada pueden indicar un bloqueo, según recoge MedlinePlus, la enciclopedia médica de los Institutos Nacionales de Salud (NIH por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos.

También se puede analizar el índice de presión arterial tobillo-brazo (ABI, por sus siglas en inglés) para confirmar para confirmar que lo que está causando el pulso débil es un bloqueo en la arteria.. Esta prueba mide la presión sanguínea en las piernas y la compara con la de los brazos para determinar la eficiencia del flujo de sangre.

Recuerda que además del dolor de pierna "de fase tardía" (así se conoce el dolor que aparece de noche) que acompaña a la EAP, el cuerpo generalmente no muestra síntomas de colesterol alto, a pesar del riesgo que supone. Por eso es fundamental controlar los niveles de colesterol mediante análisis de sangre periódicos, ya que mantener bajo control los niveles de LDL en el torrente sanguíneo ayuda a evitar la enfermedad arterial periférica así como a reducir el riesgo de ataque cardíaco o accidente cerebrovascular.

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