La importancia de poner sobre la mesa en prime time temas como la salud mental y la violencia de género

Paula Olvera
·13 min de lectura

Rocío Carrasco ha roto su silencio de más de veinte años en un documental que ha arrasado en su estreno en Telecinco. Rocío. Contar la verdad para seguir viva ha anotado un 33.2% de cuota de pantalla, sobrecogiendo a 3.787.000 espectadores con el testimonio en primera persona de la hija de Rocío Jurado y Pedro Carrasco. Y es que su verdad no deja indiferente a nadie ya que ha señalado que el día 5 de agosto de 2019 intentó suicidarse a la par que ha desvelado el calvario sufrido con Antonio David Flores, su exmarido y padre de sus dos hijos, a quien ha acusado directamente de malos tratos. Un relato descarnado con el que se ha expuesto en la franja horaria de mayor audiencia problemáticas de nuestra sociedad como son la salud mental y la violencia de género.

©Twitter (@rocioseguirviva)
©Twitter (@rocioseguirviva)

Telecinco ha emitido los capítulos 0 (Como las alas al viento) y 1 (Como una ola) del documental de Rocío Carrasco que ha dejado sin aliento al público disparando el share de la cadena. Es más, el estreno de Rocío: contar la verdad para seguir viva ha superado en cuota de pantalla y espectadores a la explosiva entrevista de Kiko Rivera en Cantora: la herencia envenenada que también generó una gran expectación el pasado mes de noviembre. Pero más allá del ruido generado y del tirón de esta docuserie, que ha provocado que Mi hija en Antena 3 pierda el liderazgo del domingo, si hay algo que a mí verdaderamente me ha impactado es que por fin se exponga con tanta claridad en pleno prime time temas como la salud mental y la violencia de género.

La hija de La más grande ha relatado cómo intentó acabar con su vida el 5 de agosto de 2019, una fecha clave que marca el punto de inflexión para que Rocío Carrasco haya decidido conceder esta entrevista en televisión. Con la voz entrecortada, la protagonista del documental producido en colaboración con La Fábrica de la Tele ha narrado sus horas más bajas relatando con todo lujo de detalles su descenso a los infiernos y explicando que lleva una década en tratamiento psiquiátrico y psicológico: “Con un diagnóstico bastante fuerte: síndrome ansioso depresivo moderado y grave, cronificado en el tiempo. Esto no lo digo yo, esto lo dicen varios profesionales. Entre ellos, el gabinete adscrito al tribunal de violencia sobre la mujer”.

Rocío Carrasco ha contado que para ella fue un jarro de agua fría que su hija Rocío Flores (a la que no veía desde el 27 de julio de 2012) diera el salto a la televisión para defender a Antonio David Flores en el plató de Telecinco a raíz de su participación en GH VIP 7: “Yo vengo de estar hundida durante mucho tiempo. De tener que hacer un ejercicio descomunal cada vez que salía a la calle, de no querer salir de mi casa. De no poder desarrollar mi vida como una persona normal, de no querer tener nada que ver con nada ni con nadie y, de repente, me llega esa noticia. Por mi cabeza empiezan a pasar todos los 20 años anteriores y todo lo que se me venía encima otra vez pero ya con un elemento mayor que era mi hija en un plató defendiendo a su padre.

"Ese 5 de agosto decidí que no quería seguir viviendo. Ese día determino que no puedo, que yo no quiero volver, que yo ya había hecho lo posible porque todo eso cesase y había puesto en conocimiento de quien yo creía que debía ponerlo, que era en manos de la justicia, una actitud y actuaciones que consideraba maltrato. Yo no quería seguir viviendo de esa manera, ya había llegado el momento en el que todo se terminara. Y que la única manera de que se terminara era quitándome del medio", ha relatado Rocío Carrasco antes de compartir que se tomó varias pastillas diferentes y se quedó dormida.

En este punto, y con lágrimas en los ojos, la madrileña ha contado que su actual marido Fidel Albiac le salvó la vida tras una sobreingesta medicamentosa (como puede leerse en el diagnóstico médico): Al hospital yo llegué prácticamente dormida, yo no recuerdo nada. En urgencias me preguntan y digo que no quiero seguir así, en un primer momento digo que me da igual no haberlo conseguido en ese momento, que lo voy a conseguir. Y que siempre me quedaba el Puente de Segovia para tirarme. Y de ahí me ingresan en otro hospital que tenía una planta especializada para eso”.

Un testimonio que resulta clave ya que evidencia que abordar enfermedades y trastornos mentales es un tabú que necesitábamos romper en la televisión. Que haya espectadores escandalizados con las confesiones de Rocío Carrasco delata los estigmas que todavía hoy rodean los problemas relacionados con la salud mental y, por eso, me parece tan necesario que la protagonista haya podido verbalizar y normalizar en prime time cómo sentirse una mujer juzgada por todos y hundida especialmente por el padre de sus hijos le condujo a un punto de desesperación en el que se planteó el suicidio.

El dolor tambaleó el bienestar emocional, psicológico y social de Rocío Carrasco y me parece muy significativo que ahora pueda compartir con el público que se ha querido morir, quitar de en medio, porque los programas más enfocados al corazón también son un reflejo de lo que pasa actualmente. Además, curiosamente, este testimonio llega tan solo unos días después del debate iniciado por Iñigo Errejón en el Congreso de los Diputados acerca de la importancia de atender la salud mental.

Si bien tras ingresar en este centro especializado Rocío Carrasco toma conciencia de la barbaridad que ha hecho, la protagonista ha confesado completamente rota que huyó del hospital en cuanto le avisaron que había un paparazzi merodeando por el aparcamiento. Pero hay más ya que la que fuera presentadora de Hable con ellas ha aprovechado para desvelar otro oscuro secreto ya que su exmarido habría ofrecido el parte médico donde figura su intento de suicidio a dos revistas: “Sé que ese informe a la hora de hacerse judicial llega a manos de la otra parte. Para cuando eso ocurre esta persona ya está dentro de la casa de GH VIP 7 y coincide cuando mi hija entra dentro de la casa y le dice a su padre: no te preocupes, está todo mejor que lo dejaste”.

Pero además de abordar la salud mental, en esta primera emisión del documental Rocío Carrasco también ha acusado a Antonio David Flores de quitarle el amor de sus dos hijos y de manipularles en su contra. Asimismo ha relatado con pelos y señales supuestos episodios de malos tratos físicos y psicológicos por parte de su exmarido. Para ello la colaboradora de Lazos de sangre ha tenido que echar la vista atrás al principio de su romance, a ese verano de 1994 cuando conoció en Chipiona al exguardia civil.

Rocío Carrasco se marchó de casa con tan solo 18 años para irse a vivir a Argentona (municipio de la provincia de Barcelona) con Antonio David Flores, una decisión que dejó destrozados a sus padres que no veían con buenos ojos a la pareja de su hija e incluso le advirtieron que el joven le iba a arruinar la vida. Y, efectivamente, la protagonista ha descubierto a los espectadores el calvario que asegura haber vivido durante su relación con el exguardia civil que suena ciertamente estremecedor, y que coincide con la época en la que se encontraba en rehabilitación tras sufrir un accidente de tráfico.

"En esa casa ya hay algún episodio de agresión verbal de él hacia mí. Ahí daba igual quién estuviera delante. Yo recuerdo agresiones verbales de: inútil, de no sirves para nada. Yo en esa época estaba más gordita, porque no podía moverme, entonces me decía: estás gorda. Puede parecer una tontería el que de repente te digan: pareces tonta. Y ya no es la palabra, es la forma: eres tonta, no te estás enterando. Él tenía una cara de puertas adentro, prepotente, todo lo sabía, tú no sabías nada, él lo sabía todo, no se le podía discutir absolutamente nada, y luego tenía la otra parte que era cuando había cámaras. Entonces era todo maravilloso, todo besos, qué guapa y todo delante de la gente", ha compartido la hija de Rocío Jurado en un capítulo que ha dado un giro de 180 grados a una historia mediática que muchos espectadores habían creído a pies juntillas durante décadas.

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"Cuando terminaba el día y te ibas a la cama, en cierta forma era en el único momento en el que podías hablar estando en intimidad: que yo te quiero, que hago esto por tu bien, tú no puedes cometer ese fallo o que si dices eso la gente va a pensar y es malo para ti. Entonces tú dices: es verdad, ¿cómo se me ha ocurrido decir eso? ¿Qué va a pensar la gente si yo digo esto, que soy boba? En ese momento no lo ves, no te das cuenta de la gravedad que eso tiene y llega un momento en que lo normalizas", ha continuado Rocío Carrasco provocando que el debate esté servido ya que varios expertos no han dudado en calificar a la protagonista del documental como víctima de la violencia machista que, por otra parte, es algo que la aludida lleva intentando demostrar ante los jueces los últimos años.

Así, tras estas declaraciones se han subrayado en las redes sociales términos como violencia de género o alienación parental. Es decir, que de algo ha servido que media España estuviera pegada al televisor ya que se ha puesto sobre la mesa de forma directa el drama que Rocío Carrasco ha estado ocultando en su interior durante todo este tiempo y que, instantáneamente, nos hace pensar en otras mujeres que han sufrido el mismo calvario y que incluso hoy desgraciadamente no pueden alzar su voz.

De alguna manera, después de escuchar a la hija de Rocío Jurado, me da la sensación que el sistema ha fallado y la verdad es que confieso que se me ha puesto el vello de punta cuando he visto cómo algunos tuiteros (incluidos políticos como Íñigo Errejón) han recordado el caso de Ana Orantes -asesinada por su expareja en 1997, trece días después de exponer en el magacín De tarde en tarde la violencia a la que había sido sometida-. Porque, creamos o no el testimonio de la expareja de Antonio David Flores, lo que nadie puede negar es que su puesta en escena sirve para remover conciencias sobre el maltrato.

A pesar de que durante un tiempo la entrevistada tenía una venda en los ojos, hay un supuesto episodio de agresión, el primero que vivió con Antonio David Flores, que refuerza su denuncia pública: "Sé que hubo una o dos veces que la cosa pasó a mayores. Recuerdo un tirón de pelos. A mí me coge del pelo y me da para abajo, pero no sé el porqué de eso. Asimismo ha añadido que "hay muchos episodios de mi vida que, no sé si será por defensa emocional, que los tengo olvidados. Yo lo achaco, a lo mejor, a que yo en aquella época, como el daño se me estaba ocasionado a mí, lo daba todo por bueno. Lo justificaba. Lo dejaba pasar”.

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Es más, Rocío Carrasco ha recordado que en aquel momento Antonio David Flores "me dijo que me fuera con mi madre y que era una hija de puta. Después llega un llanto, llega un: perdóname, estoy nervioso. Y llega un: todo lo que me está pasando, me están crucificando por algo que no he hecho y llegan muchas cosas que yo justifico, creo y disculpo. Entonces lo veía normal. Lo veo ahora y pienso que qué poco sabía yo en aquel entonces que iba a ser mi verdugo".

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El supuesto infierno que Rocío Carrasco ha descrito en el prime time de Telecinco no ha pasado ni mucho menos desapercibido. De hecho, un montón de rostros conocidos de toda índole (incluida la política) le han brindado apoyo en redes sociales tras descubrir de su boca otra versión de los hechos de una historia mediática que ha acaparado cientos de horas de televisión y que ha rellenado decenas de páginas en todo tipo de medios escritos de la prensa rosa.

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En definitiva, si bien reconozco que este documental de primeras me parecía oportunista porque justo Telecinco se lo ha sacado de la manga el domingo después de que Ana Rosa Quintana se pegara el batacazo de audiencia con su especial sobre la pandemia del coronavirus, reconozco que hay algo beneficioso en cuanto a emitir esta entrevista ya que Rocío Carrasco ha hecho historia en la televisión hablando de salud mental y violencia de género en prime time.

Obviamente el testimonio de Rocío Carrasco, tras más de dos décadas sin pronunciarse públicamente, ha provocado que se invierta la historia que hasta ahora conocíamos. Es imposible no ver con otros ojos a la hija de la cantante chipionera después de que se haya abierto en canal ante las cámaras de la cadena de Fuencarral para contar su verdad (aunque hay que recordar-para que este texto quede completo-que Antonio David Flores le ganó la batalla judicial en 2019 y el juez archivó la denuncia por malos tratos psicológicos).

A sus 43 años Rocío Carrasco ha arrancado el documental mostrándose como una mujer vulnerable y derrumbada que comparte su versión sin paños calientes. Y con este detalle me quiero quedar, con la importancia de su testimonio para reflexionar en horario de máxima audiencia sobre los problemas reales de nuestra sociedad. Se ha visibilizado el suicidio y el maltrato psicológico… ahora solo queda que no volvamos a mirar para otro lado.

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Imagen: ©Twitter (@rocioseguirviva)