Otro documental le come la tostada a Netflix dando un vuelco al caso Britney Spears

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Después del fenómeno sociocultural que supuso Framing Britney Spears en febrero de este año, Netflix se subió al carro del momento anunciando el desarrollo de su propio documental. Uno que iba a centrarse específicamente en la tutela que el padre mantiene sobre la cantante desde hace 13 años y el caso que actualmente los enfrenta en la Corte de California. El documental ya está disponible en la plataforma desde el 28 de septiembre bajo el título Britney vs. Spears, sirviendo de antesala mediática a la cita judicial que padre e hija tienen ante la jueza el miércoles 29. Una cita que prevé cambios radicales después de que Jamie Spears pidiera al tribunal que se ponga fin a la tutela el pasado día 7 del mismo mes.

Sin embargo, existe otro documental revelador que incluso habría servido de fuente para la nueva petición del abogado de Britney Spears ante la jueza e incluso alertado al mismísimo FBI. Y no, no es el de Netflix por muchos bombos y platillos que hagan por promocionarlo.

Britney Spears en el 2016 iHeartRadio Music Festival en Las Vegas, Nevada. (Photo by Christopher Polk/Getty Images for iHeartMedia)
Britney Spears en el 2016 iHeartRadio Music Festival en Las Vegas, Nevada. (Photo by Christopher Polk/Getty Images for iHeartMedia)

El documental al que hago referencia se estrenó el pasado viernes, prácticamente sin promoción ni previo aviso, pero solo en la plataforma de Hulu disponible en EE.UU. Se titula Controlling Britney Spears y es de los mismos creadores de Framing Britney Spears en colaboración con periodistas de investigación de New York Times. El documental comenzó a generar ruido en redes sociales a lo largo del fin de semana pero sin aparente repercusión internacional al no tener acceso a su visionado. Pero el ruido fue creciendo hasta el punto que el abogado de Britney ha presentado nuevos documentos al juzgado, acusando al padre de la cantante de invadir la privacidad de su hija, mientras Deadline asegura que el FBI estaría investigando las acusaciones vertidas en el documental con la posible consecuencia de abrir una investigación criminal

Y les explico por qué. Después de devorar el documental recién estrenado en Netflix a primera hora del martes (para descubrir una pieza poco reveladora), me acerqué a Controlling Britney Spears en busca de comparativas. Y entonces descubrí una obra documental que sirve de vuelco radical para el caso que enfrenta a padre e hija. Y es que si bien este documental no está disponible en España (no tiene fecha de estreno anunciada), sí lo han estrenado hace unas horas en Reino Unido a través de Sky, servicio del que soy usuaria.

En este documental -que podríamos traducir como Controlando a Britney Spears- se vuelve a resumir el caso pero, sobre todo, se coloca el foco sobre el testimonio de varios exempleados que trabajaron en el entorno de Britney en los últimos años bajo la tutela del padre. Se trata de una vestuarista llamada Tish Yates que participó en las giras, la asistente de toda la vida de Britney, Felicia Culotta, y un exempleado de la compañía de seguridad que provee de guardaespaldas y protección, Black Box Security, Alex Vlasov.

Las dos primeras hablan de opresión, de ser testigos de momentos intensos en donde Britney era amenazada con no ver a sus hijos si no aceptaba la tarea exigida, al cansancio físico y emocional al que habría estado sometida con una residencia en Las Vegas y giras continuadas que generaron millones de dólares, mientras ella vivía con una renta mensual sin poder comprarse ni un par de zapatillas Skechers. Así como el aislamiento al que habría sido sometida, manteniendo a seres queridos -como Felicia- alejados de ella. Sin embargo, el testimonio del empleado de seguridad ha abierto una caja de Pandora que ha dado un vuelco al caso.

El hombre, llamado Alex Vlasov, asegura haber sido asistente de Edan Yemini -jefe de Black Box Security- y como tal, haber estado presente en emails y conversaciones relacionadas con el supuesto control de Britney. Asegura que el cliente “era Jamie”, no Britney, y que tanto su jefe, como el padre y la responsable del management, Lou Taylor, compartían un grupo de WhatsApp que controlaba cada movimiento de la cantante, sabiendo quien entraba y salía, dónde estaba, a quién veía, etc. Afirma que llegó a cuestionar la ética de la empresa cuando supo que los empleados de seguridad de Black Box eran los encargados de administrar la medicación diaria a la cantante, sin dejarla salir de la habitación hasta que las tomara. Estamos hablando de servicio de seguridad, de hombres fuertes y musculosos con órdenes sobre una mujer sin control legal sobre sus decisiones físicas, de salud, financieras, profesionales, etc. Para él, la labor de los guardaespaldas era ser “los guardias de prisión” de Britney.

Pero Vlasov va aún más lejos al confesar que había un sistema de monitoreo de todos los mensajes privados e historial diario del iPhone de Britney, que se copiaba en una tableta conectada al mismo usuario de ella de iCloud. ¿El motivo? Estar pendientes de malas influencias, malas decisiones, etc. pero entre ellos había mensajes privados con su propio abogado, algo que como él apunta, debería estar fuera de límites.

Pero hay más todavía, Vlasov asegura que tiene pruebas de que Edan Yemini había colocado un sistema de escuchas en la habitación personal de Britney Spears, dando como resultado 180 horas de audio con conversaciones privadas con amigos, pareja, hijos. Como una supuesta técnica de control sobre ella. Revela que su jefe le dio un USB con la misión de borrar todo lo que contenía pero que antes hizo una copia. “Estaban muy nerviosos, dijeron que era material sensible y que nadie nunca debía saber y por eso debía borrarlo todo” asegura el joven que “se guardó una copia" porque "no quiero borrar evidencia”.Y si bien Vlasov no acusa al padre de Britney directamente, sí explica que Jamie era el cliente de Black Box.

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En un principio, mientras veía el testimonio, intenté tomarme la información con pinzas. Las pruebas no se presentan en el documental y el hombre bien podría estar buscando protagonismo. ¿Sino, por qué no hacer la denuncia por la vía oficial? Sin embargo, semejante revelación ha sacudido el caso legal. 

Por un lado, una publicación reciente de Britney en Instagram se desliga del documental, diciendo que "se había rascado la cabeza" con varios momentos del filme y que mostraba "cosas del pasado", sin embargo esta declaración solo ha alimentado las teorías de los fans que señalan que su perfil es manejado por la tutela. Sobre todo porque este mismo lunes 27 de septiembre, pocos días después del estreno del documental, su propio abogado, Matthew Rosengart, presentó nuevos documentos en la Corte Superior de Los Angeles que se relacionan directamente con lo vertido en el documental, acusando a Jamie Spears de “invasiones horribles e inconcebibles de la privacidad de su hija adulta”. 

"El Sr. Spears ha cruzado líneas insondables” añade mientras señala que si bien las acusaciones “no son evidencia” sí que “justifican una investigación seria, ciertamente por parte de la Sra. Spears, ya que, entre otras cosas, California es un estado de consentimiento de 'dos partes'”. El abogado alega que se trata de “acusaciones inquietantes” que “magnifican la necesidad de suspender al Sr. Spears de inmediato” en su rol de co-curador que controla la fortuna estimada en $60 millones de Britney.

Pero si bien Jamie Spears y Edan Yemini se desligaron de las acusaciones vertidas en Controlling Britney Spears a través de comunicados genéricos enviados por abogados descritos en los rótulos finales del filme, medios como Deadline afirman que las autoridades federales de EE.UU. están examinando la información desembocando, quizás, en una posible investigación criminal adicional.

Y eso es precisamente lo que Britney Spears pidió a su manera en su testimonio en la Corte el pasado mes de junio, cuando aseguró que la tutela de su padre era “abusiva” y tanto él como las personas involucradas “deberían ir a la cárcel”. Todo esto ha ocurrido en poco tiempo, cuando queda menos de una jornada para que la jueza Brenda Penny lidere la cita judicial más esperada en el caso. Después de pedir un pago de $2 millones, Jamie Spears aseguró estar dispuesto a retirarse de la tutela después de un periodo de transición, lo que según el abogado de Britney, obligaría al padre a colaborar con un sucesor sin retirarse del todo todavía.

Además, todos los documentales recientes echan leña al fuego a las especulaciones, teorías y dudas sobre los millones de dólares gastados en servicios legales, seguridad, etc. como gastos de la tutela mientras Britney Spears generaba millones en beneficios bajo un control que legalmente la tachó de estar incapacitada por demencia. El abogado de la cantante incluso ha pedido más citas judiciales para investigar los gastos.

Y parte de este vuelco se debe a un documental que habría servido como pieza para remover aun más el caso. Un documental creado por los mismos personajes que revolucionaron la industria con Framing Britney Spears, quitando la venda de la misoginia de Hollywood, sumando aliados para la cantante y convirtiendo al movimiento #FreeBritney en algo más que un fervor fanático. Y eso es, al final, lo que busca una película documental. Hacer historia, marcar diferencia, denunciar, dar a conocer… y los responsables de Framing lo han conseguido de nuevo haciendo sombra al intento de Netflix.

Y es que, para ser sinceros, en Britney vs. Spears se hace un repaso muy light del caso a través de un documental cronológico que no aporta datos nuevos ni reveladores. La primera mitad me resultó una especie de ‘Britney para principiantes’ por cómo explica un caso muy expuesto en prensa a lo largo de este mismo año, mientras que sus supuestas relevaciones son aportes que ya salieron a la luz en los últimos meses a través de otros documentales, declaraciones judiciales e intentos de exposés como el que hizo New Yorker en julio. 

Es cierto que cuenta con entrevistas codiciadas del pasado, como su exmánager Sam Lufti o su exnovio paparazi, que aseguran haber intentado ayudarla a conseguir un abogado en secreto. O un amigo íntimo que vivió el supuesto control del padre de Britney en carne propia, pero se antoja una especie de obra por y para fans, con un resumen del caso para darlo a conocer a quienes no tengan idea todavía. Pero como pieza documental influyente y reveladora deja mucho que desear y Controlling Britney Spears, sin dudas, le ha comido la tostada.

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