Divulgadores en redes sociales o por qué la formación vuelve a ser apreciada en la era digital

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Photo credit: OsakaWayne Studios - Getty Images
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Fueron numerosas las voces que predijeron que tras el confinamientos no íbamos a volver a ser los mismos y en muchos sentidos así ha sido. En los primeros meses, el aburrimiento y la necesidad de evasión hicieron que se disparara el uso de las redes sociales e incluso le llegó el turno de la globalización a plataformas que hasta el momento habían sido de nicho, como Tiktok.

Desde entonces, la evolución de esta red social ha sido imparable. Comenzó siendo un lugar donde los adolescentes exponían la pericia para aprenderse coreografías de pasos imposibles y pasó a ser mucho más. El gran paso vino con el acceso de un público mucho más mayoritario abriéndose el rango de edad de las personas que grababan y compartían sus vídeos. Entonces los influencers se dieron cuenta que Tiktok era un lugar donde había que estar para impactar sobre sus seguidores. Y más adelante, fue la figura del divulgador la que se hizo fuerte en la red social. Profesionales de diversos campos como la farmacia, la dermatología, la psicología o la medicina decidieron tomar un papel activo y compartir sus conocimientos a través de esta plataforma. ¿Cuál fue la razón que les hizo dar el salto? Se lo preguntamos a ellos mismos.

La facilidad para distribuir información falsa por las redes sociales es una de las razones en la que coinciden algunos de estos profesionales como pilar fundamental que les impulsó a iniciar su andadura en ellas: "Durante la pandemia la información en redes se volvió masiva y parte de esta eran bulos y desinformación a nivel sanitario. Por ello comenzamos por desmentir prácticas como que las mascarillas se podían lavar y reutilizar", explican las farmacéuticas Paloma y Almendra Fernández (@sistercloud). En este punto coincide también la psicóloga María Nicolau (@psicomery): "Notaba que había una desinformación muy grande por parte de la sociedad, no se le da la importancia que merece a la salud mental. Además, la población no tiene una información verídica sobre el tema. En gran parte, se debe a que nadie habla de ello, ni los colegios ni en casa", sentencia la especialista.

Otra de las razones más poderosas que ha llevado a estos profesionales a saltar la barrera de la pasividad digital es conseguir estar más cerca de sus pacientes y la intención de romper el estereotipo de los los profesionales distantes. La dermatóloga Carmen Galera (@dermaforyoy) lo cuenta así: "Hace 6 años pensé que era una forma buena de llegar a la gente más joven que ya no se guían tanto por el boca a boca".

Ninguno de estos perfiles se equivocaba y gracias a su constancia ahora son una mano amiga y confiable a la que recurrir cuando surgen las dudas en alguno de sus campos de actuación. Pero esta posición privilegiada en Tiktok no ha surgido de la nada, tanto ellos como la farmacéutica Noelia Bermejo (@its.noeliafarma) coinciden en que llegar a ser un figura reconocida en Tiktok o Instagram requiere un considerable trabajo extra y grandes dosis de organización.

Cada uno de ellos se organiza como puede, compaginando su trabajo, con esta nueva faceta sobrevenida. "Intento ir una hora antes al trabajo para tener tiempo y poder grabar vídeos", explica Noelia. María Nicolau prefiere otro tipo de esquema temporal: "Trato de dedicar al menos un día a la grabación de vídeos y el resto de contenido menos profesional lo voy haciendo día a día". Y la historia se complica en el caso de Paloma y Almendra, al ser dos: "Vamos recopilando ideas a lo largo de la semana nos las mandamos a un WhatsApp y luego ya nos juntamos durante el fin de semana de manera intensiva y creamos el contenido". Lo que está claro es que el éxito en el caso de estos perfiles profesionales queda lejos de la suerte o la improvisación.

Sin embargo, todos coinciden en que es gratificante y el esfuerzo invertido compensa con creces. La posibilidad de respuesta inmediata por parte de los receptores de su contenido que ofrecen las redes es muy enriquecedora para ellos: los perfiles de estos profesionales se convierten en una ventanilla única donde resolver dudas. "A la gente le interesa la dermatología estética . Te preguntan dudas a nivel general o porque están interesados en realizarse tratamientos", explica Carmen, mientras que Noelia confiesa que ha descubierto una nueva forma de ayudar: "Recibo muchos comentarios de dudas de salud que yo daba por hecho que todo el público conocía".

Aunque, por supuesto, también se han topado con los indeseables haters. Mientras que Carmen y María afirman que, sorprendentemente, son muy pocos los comentarios negativos que reciben, Noelia y las hermanas Fernández afirman que han aprendido a relativizar las críticas. Aunque, como apuntan estas últimas, también depende del tipo de crítica: "Que te metas con como vestimos nos preocupa mas bien poco, que pongan en duda tu veracidad como profesionales ya es otra cosa. Tratas de argumentar tu postura pero muchas veces es como chocarte contra una pared".

Al lado positivo de la balanza se unen también otros aspectos, más allá de la realización profesional: "El crecimiento de mi clínica ha ido parejo a mi crecimiento en las redes sociales . Lento pero siempre ascendente", afirma Carmen. María subraya la función de escaparate que le proporcionan las redes sociales y Noelia, algo no menos importante: "Refresco conocimientos, lo cual me permite mantenerme al día profesionalmente hablando".

Ahora ya todos tienen clara su presencia digital, pero al principio de esta andadura, el miedo de que esta faceta pudiera afectar negativamente a su trabajo, amenazaba. "Mi perfil es principalmente profesional pero comparto muchas cosas de mi vida privada... Eso a veces puede hacerse complicado, ya que mis pacientes conocen mucho más de mí, pero de momento no ha sido algo que influya en la eficacia de mis terapias", explica la psicóloga.

Divulgadores o influencers, ¿es lo mismo?

Y como personas con cierta relevancia en redes sociales, corren la suerte de ser etiquetadas con el término influencer. La palabra, que cada vez es más común en conversaciones de todo tipo, no solo en entornos digitales, ha acarreado algunas connotaciones negativas debido a comportamientos de figuras concretas de esta nueva profesión. Una vez más las malas prácticas de algunos, manchan el nombre de todos.

Pero los divulgadores se alejan de ese ecosistema. "Un divulgador en redes está asociado a una persona con unos estudios demostrados como puede ser tener un título universitario en el sector del tema del que hable. Un influencer de lifestyle no tiene por qué estar ligado, desde mi punto de vista", concreta Noelia. Y esta formación ofrece la confianza que a veces falta en redes sociales: "La figura del divulgador es una de las formas más positivas de utilizar las redes sociales, ya que cubren esos vacíos de información que por desgracia existen en la sociedad", explica María.

¿Sí o no a las colaboraciones?

Pero ante este nuevo modelo de creador de contenido en las redes sociales, las marcas no se quedan quietas y ya estudian y plantean formas de colaboración. Almendra y Paloma afirman que actualmente mantienen acuerdos con algunas firmas: "El criterio para aceptarlas se basa principalmente en si el producto es bueno y tiene estudios científicos que lo avalen". Carmen resalta la cantidad de propuestas que recibe aunque también les aplica una criba firme: "No acepto casi ninguna. Excepto marcas que prescribo y tengo en mi propia clínica". María también tantea este camino con precaución: "Como no las utilizo como fuente de ingresos [las redes sociales], no he tomado aún la decisión de colaborar con ninguna marca".

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