"Divorciados para dormir": el beneficio de descansar en camas separadas para la pareja

Descansar en camas o habitaciones diferentes es un hábito cada vez más popular para las parejas en el mundo. Los ronquidos, los movimientos involuntarios, el calor, las alarmas desfasadas o la necesidad de un espacio propio son algunos de los motivos por los que muchas parejas comenzaron a plantearse estar “divorciados para dormir”.

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En Estados Unidos, donde esta movida aumenta de forma más radical, una de cada 10 parejas pernocta en habitaciones diferentes. "La gente está dejando de dormir, se despiertan el uno al otro, y empieza a aumentar un resentimiento en la relación”, explicó Jill Lankler, psicóloga clínica y entrenadora de vida de Nueva York, a USA Today. "Si no lidias con eso, obviamente tu relación va a sufrir, tu trabajo sufre. Es una cascada”, agregó.

En este sentido, una investigación de la Universidad de Nuremberg, Alemania, destaca que los problemas de sueño y los conflictos de pareja tienden a producirse en simultáneo. Esto podría explicarse ya que los problemas de sueño de una persona afectarían el buen descanso de otra, siendo los ronquidos y la apnea los principales en la lista de trastornos.

Los beneficios

Desde un punto de vista práctico, las camas separadas posibilitan una mejor calidad del sueño, vínculos más armónicos y hasta un potencial incremento en las relaciones sexuales.

Contrario a lo que algunos temen, puede ser un incentivo pasional: “La sexualidad queda mermada por la rutina; dos camas y dos habitaciones pueden surtir efecto para mejorar las relaciones sexuales, ya que desciende lo rutinario y se echa de menos a la pareja”, justifica el psicólogo Sergio García Soriano al periódico La Vanguardia.

Lanker cree que dormir en camas separadas no solo contribuye a tener una vida sexual saludable, sino también puede aliviar la presión que se siente cuando dos personas duermen juntas.

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No apto para prejuiciosos, románticos ni emocionalmente inestables

La separación nocturna no es para todos. “Es mejor que no lo practiquen aquellos individuos que, debido a sus creencias o inseguridades, lo sientan como una muestra de que la otra persona no las ama suficiente, no desea abrazarlas o estar con ellas”, recomienda la psicóloga Silvia Congost.

Para que funcione, la especialista sugiere vivirlo con total normalidad y aceptación, que ninguno de los dos lo sienta como un desprecio por parte de la otra persona.

Para quienes quieran intentarlo, una alternativa más amigable puede ser dormir en la misma habitación pero en dos camas diferentes. Además, la oportunidad de una comunicación abierta y honesta, clave para dar este paso, aumentará la libertad en la relación. "Me encanta el hecho de que los ronquidos sean una oportunidad para profundizar en el amor", opinó Lanker.

Orígenes curiosos

Dormir separados no es ninguna novedad. Durante siglos, la aristocracia ha dormido en habitaciones separadas. La psicoanalista experta en vínculos, Any Krieger, explicó a Clarín que la “cama matrimonial” nació con la modernidad debido a un tema migratorio, desde el momento en el que los campesinos se mudaron a las ciudades y tuvieron que construir casas más compactas. “Más población, menos espacio”, señala.

La especialista también destaca que originalmente compartir ese espacio no tenía que ver con el amor pero con el tiempo adquirió ese significado. De modo que quizás ya va siendo hora de repensarlo.