Cómo Disney transformó el guion de 'Sister Act'

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Photo credit: Disney+
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Cuando ‘Sister Act’ estaba a punto de estrenarse, hace poco más de 20 años, Paul Rudnick comunicó a Disney que no quería aparecer en los créditos. Por aquel entonces Rudnick era un joven guionista de 34 años intentando hacerse un hueco en Hollywood. Era la primera película escrita por él, y aunque en ese momento nadie lo sospechaba, tendría tanto éxito en taquilla que llegaría a multiplicar por ocho su presupuesto de 30 millones de dólares. Pero Rudnick no quería firmarla. En su lugar, propuso a Disney una alternativa: “Escrita por Goofy”. Los ejecutivos no le rieron la broma.

Unos años antes, a Rudnick se le ocurrió la idea de ‘Sister Act’ pensando en el concepto del travestismo. “¿Por qué un tipo con un vestido es más divertido, me preguntaba, que una mujer con traje?”, ha contado en un artículo del New Yorker que ya es antológico. “Intenté imaginar un disfraz o una transformación que pudiera ser más divertida para una estrella femenina, y pensé en las monjas. Las monjas pueden ser dictatoriales, reprimidas sexualmente y aterradoras… por lo tanto, también entretenidas”.

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En la idea original ya estaba la premisa que conocemos: una corista de bajos fondos acostumbrada a actuar en bares de mala muerte y rodeada de muy malas compañías es testigo de un crimen y escondida por el FBI en un convento, en el que tendrá que hacer vida de monja. Rudnick ha citado como inspiración ‘Con faldas y a lo loco’ y ‘Bola de fuego’. Curiosamente no ha mencionado ‘Entre tinieblas’, la película de Pedro Almodóvar que tiene un argumento con elementos en común y se había estrenado 10 años antes. Será casualidad.

Su propósito era satirizar lo que él llamaba “clásicos familiares azucarados” como ‘Sonrisas y lágrimas’ o ‘Dominique’ y “comedietas parroquiales” como ‘Ángeles rebeldes’. “Mi plan para ‘Sister Act’ era subvertir este tipo de exaltaciones repipis. Quería que nuestra heroína, Terri Van Cartier, fuera la personificación de la obscenidad, el sexo y el evangelio imparable del mundo del espectáculo barato. Sería el pop contra el Papa, y el pop, envuelto en lentejuelas, chistes y Marlboro Lights, ganaría”.

Iba a ser protagonizada por Bette Midler

El guionista le presentó la idea a Scott Rudin, productor legendario de Hollywood que tiene entre sus más de 130 créditos clásicos como ‘El show de Truman’, ‘No es país para viejos’ o ‘La red social’ (y que ahora se ha convertido en un paria tras ser acusado por múltiples personas de maltratar reiteradamente a sus empleados). Productor y guionista pensaron que Bette Midler, por entonces una estrella de la música y el cine tras protagonizar ‘Por favor, maten a mi mujer’ o ‘Increíble suerte’. Querían que fuera un musical, y que Midler tuviera un vozarrón también ayudaba.

La actriz tenía por entonces un acuerdo con Disney y estaba co-produciendo sus películas con Touchstone Pictures, la productora con la que el estudio desarrollaba proyectos más “adultos”. Así que Rudin agendó una reunión con ellos para que el guionista presentara su idea. Disney aceptó rápidamente y Rudnick tuvo que escribir un tratamiento, el típico documento de venta que resume la película en pocas páginas. Los ejecutivos de Disney recibieron con entusiasmo el documento, y Bette Midler aceptó protagonizar la película. Todo parecía ir encaminado.

Años después Paul Rudnick admitiría haber pecado de ingenuidad: “Era muy inocente si realmente pensé que Disney hará una película que intentaría subvertir la Iglesia Católica”. Ya contratado por el estudio, se lanzó a escribir un borrador tras otro del guion. Mientras, se planteaban la posibilidad de que ‘Sister Act’ fuera un musical con canciones originales que sirvieran de lucimiento para la voz de Midler.

Algunas ideas que el guionista peloteaba con los ejecutivos: “¿Podrían las monjas colocarse? ¿Y tener sexo? Sentía que la castidad forzosa podría ser una fuente lógica de comedia: ¿le entrarían ganas a Terri? ¿Y si había un personaje masculino que se sintiera atraído pero le aterrorizara la idea de querer a una monja? Como Terri la corista odia la vida en el convento, ¿podría escaparse con algunas monjas, algunas de ellas en el maletero, a ver una película en un autocine? ¿Y a un prostíbulo?”. Ellos añadían: “¿Y a McDonald’s, para tener 'product placement'?”.

Al cabo de un año, alguien tuvo la idea de que Rudnick tenía que ir a un convento para documentarse bien, ocurrencia que encantó a Bette Midler: “¡Sí! Paul, ¡de verdad tienes que ir a un convento!”. Así que le enviaron en autobús a un pueblo de Connecticut donde, según él había leído, vivía Dolores Hart, la actriz que actuó en la película de Elvis ‘El barrio contra mí’ y después se había metido a monja. En la Abadía de Regina Laudis no encontró a Hart, ni pudo entablar muchas conversaciones con las monjas porque vivían en un régimen de enclaustramiento severo, y como no tenían fondos del Vaticano pasaban el tiempo regentando una granja y un taller de cerámica. “Estaban demasiado ocupadas para hablar con nadie excepto su marido, Jesús”, observó el guionista. Estuvo allí dos días y volvió a Hollywood.

Después de este largo y costoso proceso en el que el guionista había invertido su tiempo y esfuerzo, Bette Midler abandonó el proyecto. Como ella misma explicaría en una entrevista en Metro: “Escribieron ‘Sister Act’ para mí y yo dije: ‘Mis fans no quieren verme vestida con un hábito’. No sé a qué vino eso. ¿Por qué diría algo así? Así que Whoopi [Goldberg] la haría en mi lugar y, por supuesto, se hizo rica”.

Con Whoopi y sin Almodóvar

Photo credit: Disney+
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Además, el contrato entre Rudnick y Disney expiró y, claro, el estudio no le renovó al haber perdido a la protagonista de la película. Pero como ha avanzado Midler, una actriz que estaba en pleno ascenso tras haber trabajado con Steven Spielberg en ‘El color púrpura’ y ser el alivio cómico de ‘Ghost’ como la médium Oda Mae Brown se interesó por el proyecto. Whoopi Goldberg quería protagonizar ‘Sister Act’, aunque había algunos detalles del guion que no le convencían, empezando por el nombre de su personaje, que cambió de Terri a Deloris. Porque siempre había querido interpretar a una mujer llamada Deloris.

Disney volvió a contratar a Rudnick y fichó a Emile Ardolino, director de ‘Dirty Dancing’, para que capitaneara el proyecto. También se lo ofrecieron a Almodóvar, quizá por ‘Entre tinieblas’, pero el manchego rechazó la propuesta, como haría años después con ‘Brokeback Mountain’. “Quizá es porque no confiaba en mi inglés. O quizá porque, aunque siempre me dicen que voy a tener libertad artística y poder sobre el montaje final, siempre hay un momento en el que no lo creo”, le explicaría al New Yorker. Quizá Almodóvar tuvo una conversación con Paul Rudnick sobre lo que estaba viviendo.

La idea "Disneyficada"

Todo apuntaba a que ‘Sister Act’ iba a rodarse pronto, y el guionista estaba contento de que le incluyeran en el proceso de casting, del que saldrían actrices como Maggie Smith y Kathy Najimy. Pero las notas que recibía de Disney sobre el guion eran cada vez más concretas: “Deloris tiene que ser más compasiva. Deloris tiene que enseñar a las monjas, pero tiene que aprender algo también. La película no va sobre monjas sino sobre amigas. ¿Podría Deloris ayudar a un niño necesitad? ¿Y si tiene un perro? ¿Podemos añadir un montaje en el que Deloris y las monjas intiman mientras pintan un mural colorido anti-drogas?”.

La película estaba sufriendo un proceso de “Disneyficación” que incomodaba a Rudnick. Una de las gotas que colmaron el vaso fue lo que ocurrió con la relación entre Deloris y el policía que la vigilaba. El subtexto sexual que estaba en los primeros borradores fue desapareciendo para dejar paso a una relación platónica. Además, los ejecutivos no estaban seguros de qué actor contratar para el papel: si fichaban a un actor negro tenían miedo a que una relación principal entre dos personas no caucásicas condenara la taquilla de ‘Sister Act’ en los estados del sur; pero no estaban seguros de que una relación entre una mujer negra y un hombre blanco fuera a sentar bien en la comunidad afroamericana. En algún momento alguien tuvo la idea “genial” de elegir a Edward James Olmos, actor latino, como si fuera una especie de “punto medio”.

Paul Rudnick dimitió, harto de los cambios y las ideas de los ejecutivos. “Después de que yo la abandonara, ‘Sister Act’ fue reescrita por la mitad de California del Sur. Incluso con el rodaje en marcha los guionistas se sucedieron, y trabajar en la película se convirtió en algo parecido a si te llamaran para formar parte de un jurado. De vez en cuando me enteraba de novedades por amigos o por columnas de cotilleos”. Algunos de los nombres que se han mencionado con respecto al guion de ‘Sister Act’ son Eleanor Bergstein, Nancy Meyers, Jim Cash, Jack Epps, Jr. y Robert Harling.

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Con la ayuda de Carrie Fisher

Whoopi Goldberg, por su lado, contrató nada más y nada menos que a Carrie Fisher, su amiga, para que mejorara los diálogos de Deloris. La actriz de ‘Star Wars’ es conocida por su carrera como “script doctor”, es decir, mejorar guiones en las sombras. En la biografía de Fisher cuentan que también ayudó a Goldberg cuando discutió con el presidente de Disney Studios, Jeffrey Katzenberg, porque habían decidido no considerar actores blancos para interpretar al policía. “Estás teniendo un concurso de meadas con un tío que realmente tiene polla. No aconsejo a la gente que siga mis consejos, pero yo evitaría pelear con el jefe del estudio”, le dijo Fisher. Goldberg le hizo caso. Finalmente el agente fue interpretado por Bill Nunn, un actor negro.

A finales de 1991, Paul Rudnick recibió el borrador final de ‘Sister Act’. “Bueno o malo, ya no era mi trabajo, así que pedí que quitaran mi nombre de los créditos”. El estudio no necesitaba un escándalo como ese que podría hundir la imagen de la película, así que le insistieron en que viera la película para reconsiderarlo. “Me negué porque, incluso si la película era genial, no era mi guion”, recuerda el guionista, que a fecha de 2009 seguía sin haberla visto.

Finalmente Rudnick accedió a usar un pseudónimo. Entre otras opciones, ofreció aparecer en los créditos como Goofy, pero acabó eligiendo Joseph Howard, la unión del nombre del personaje de una historia que había escrito y el segundo nombre de su hermano.

‘Sister Act’ fue, contra todo pronóstico (y a pesar de que Whoopi Goldberg se negó a promocionarla porque Disney no le pagó un sueldo extra para hacer entrevistas), un bombazo de taquilla que recaudó más de 230 millones de dólares en todo el mundo. Todos recibieron suculentos beneficios, incluido el propio Paul Rudnick, que no participó en ningún grado en la secuela.

Disney cogió la idea original de Rudnick y la transformó hasta que este no era capaz de reconocerla. Después escribiría varias películas de calado menor, como ‘La familia Addams: La tradición continúa’ o ‘Las mujeres perfectas’. Nunca sabremos si la película que escribió el guionista era mejor, pero probablemente no habría sido tal éxito comercial. Al fin y al cabo, y esto ha quedado claro década tras década, en Disney saben lo que hacen.

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